Ya lo día yo…

Fabricio Caivano
Periodista

Los jubilados somos muy dados a recordar. Y, lo que es peor, creemos tener razón por acumular lo que llamamos “experiencia”, o sea el relato amable de nuestros errores. Pero hay ocasiones en que la memoria trae con acertada tozudez los ecos de indignaciones pasadas. “Ya lo decía yo…” es el inicio de un discurso lamentable que los ancianos activamos a menudo.

Y entonces cometemos un error imperdonable en el periodismo: citarse a uno mismo. Pero no me resisto a caer en ese error (ustedes perdonen) cuando veo hoy al nefasto Tony Blair, con rostro compungido, pedir excusas cínicamente por la invasión ilegal de Irak, ese crimen de diseño cuyas consecuencias sangran sobre nuestras cabezas día tras día. Y sobre todo cuando hoy, ahora, resuena el pertinaz silencio de ese amargo estadista de pacotilla de nombre José María Aznar. ¿Qué tiene que decir de su responsabilidad en esa asombrosa farsa inmoral? Y cometo muy a gusto ese error senil de la autocita. Lo que sigue es copia de lo publicado en un diario en diciembre del año 2006, bajo este título:

¿Qué tal duermes, José María?

“ La verdad es el alma de la política. Sin ella crecen la falsedad y la manipulación. La mentira es su ácido corrosivo. En Estados Unidos, democracia fuerte, la mentira es un grave insulto a los ciudadanos. Ya se ha cargado a dos presidentes: Nixon y Clinton. Y un tercer Pinocho asoma su larga nariz. Que sepan todos los españoles que nos están viendo: es verdad que existen peligrosas armas de destrucción masiva en Irak. Algo así aseguró José María Aznar en la tele mirando fijamente a la cámara. No era verdad. Era la escenificación de una guerra decidida. Luego vino la foto de la alegre trinidad de las Azores, el desprecio a la legalidad internacional y al Parlamento, las ráfagas de nuestros belicosos «representantes» en la ONU y de los abundantes mercenarios domésticos. Las manifestaciones millonarias, la invasión de Irak. Libertad duradera a base de bombas. Democracia para el infiel.
Hoy los informativos siguen rezumando sangre cada día. Civiles descuartizados, niños y mujeres asesinados «por error técnico». ¿Son átomos para la victoria final? Aznar ahora está solo. Y sigue mudo, como si no fuera con él la cosa. ¿Qué tal andará la conciencia moral de Aznar? Por curiosidad: ¿qué tal duermes, José María?”
(El PERIÓDICO. 17 diciembre 2006)

Ya lo decía yo…

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *