… y el cabrón es capaz de salirse con la suya…

Escribo estas líneas a partir de las declaraciones de Tsipras hace un par de días, y de las subsecuentes reacciones de los diferentes protagonistas: Merkel, la dueña del calabozo, Rajoy y Guindos, su coronel de cipayos y su machaca, los capitostes de los organismos internacionales. Pero podría haber escrito lo mismo (de hecho, me ronda por la cabeza hace tiempo) cada vez que todos esos abren la boca.

Según los medios, Tsipras ha dicho: “Es una responsabilidad soberana de Grecia presentar las reformas que nosotros consideremos necesarias para seguir avanzando”. ¿Chulería, como siempre? Merkel, por su parte, ha asegurado que su objetivo es que Grecia se quede en la eurozona, pero dejando claro que no recibirá más ayudas hasta que las instituciones validen las reformas del gobierno griego. ¿Buenas palabras y amenazas, como siempre? Algo más:

Tsipras dijo: “Es una responsabilidad soberana de Grecia presentar las reformas que nosotros consideremos necesarias para seguir avanzando. El contenido de las reformas es algo que debe decidir el Gobierno griego”. Cojamos perspectiva: Eso es algo que Zapatero nunca dijo porque nunca entendió lo que pasaba. Eso es algo que Rajoy nunca ha hecho, porque para eso es sólo el mandado de sus señoritos: los poderes de la derecha y los gobiernos con los que se sustentan mutuamente. Y porque además tiene la excusa perfecta: ‘Europa lo pide’. Eso es algo que ningún tertuliano ni sindicalista se ha atrevido a decir a la gente, porque es más fácil pegar gritos contra la austeridad que explicar que es imprescindible.

Merkel dijo que Syriza “tiene la posibilidad de sustituir algunas de las reformas pendientes por otras“, siempre que tengan “el mismo efecto” desde el punto de vista presupuestario. Elemental, querido Watson. Pero eso es mucho más de lo que parece: Eso es que un gobierno de derechas comienza a reconocer que lo importante es ser austero (o sea, no gastar lo que no se tiene) y que lo más racional quizá no sea recortar allí donde más convendría a los poderes de la derecha (por ejemplo, realizando ese ‘cambio estructural’, el único que gusta a la derecha española, que consiste en bajar los salarios) sino en otras cosas (que, a lo mejor, gustan menos a esos poderes, por ejemplo renegociar los pagos megamillonarios a la industria militar, pongamos por sonoro). Claro que esas ‘sustituciones’ las puede insinuar Markel, que tiene fuerza y capacidad de explicárselo a sus señoritos, no Rajoy, que no la tiene.

Y los responsables de las instituciones internacionales, poco a poco, se muestran comprensivos: Desde Lagarde que considera que las exigencias a Grecia fueron excesivas hasta Juncker que propone liberar fondos para hacer frente a la crisis humanitaria que vive Grecia.

Y eso es lo que más exaspera a Rajoy y a los otros cipayos: ¡Mira que si resulta que Tsipras, a fuerza de ponerlos sobre la mesa, es capaz de sacar para su país lo que nosotros no hemos sido capaces de conseguir para los nuestros y nos pone en evidencia…!

Si Grecia fuera capaz de comenzar a circular por el buen camino -austeridad, sí, pero en lo que ellos digan; la que convenga al país- eso sería un ejemplo, para todos, de que sí podemos. Aunque los cipayos revienten de envidia.