A vueltas con la con-fusión hospitalaria

e-Mail de Andalucía
Jesús Páez Narváez
Licenciado en Ciencias de la Empresa

No descubro nada nuevo si afirmo que las dos grandes organizaciones sindicales, Comisiones Obreras y UGT, están en caída libre. No piense, lector o lectora,  que me alegro de ello. Cuando al principio de los años sesenta del pasado siglo, empezaban las Comisiones Obreras en Catalunya, el que escribe contribuyó modestamente a ello. Pero la pegatina de CC.OO., que no mi convencimiento  sobre la utilidad de los sindicatos de clase que se decía antes, se me empezó a borrar hace unos 25 años.


Francisco Carbonero, secretario general de CCOO-A

Hace tiempo que Comisiones Obreras y UGT pierden a raudales el prestigio y credibilidad que un día tuvieron. Y, lo peor, no desaprovechan  ocasión alguna para dilapidar lo que les queda.
La Semana pasada el compañero Carbonero, en rueda de prensa, decía que Comisiones Obreras “no va a esconder sus reivindicaciones o banderas en ninguna marea que sólo pretenda marear”. Y que CC.OO. no va a estar detrás de “tacticismo político de nadie y mucho menos del Partido Popular”.  La finalidad de la rueda de Prensa, en la que Francisco Carbonero estaba acompañado por Humberto Muñoz, responsable de la federación de sanidad, era atacar la movilización granadina prevista para el pasado domingo día 15.  Por su parte Muñoz afirmaba que “la primera y única organización que desde 2012 se opuso a la fusión y a cómo se estaba haciendo la fusión hospitalaria en Granada fue CC.OO.; nadie más, ni organización sindical ni organización política”.

Conforme oía la radio me iba congelando. ¿El Secretario General de Comisiones Obreras de Andalucía convoca a los medios para ofender a miles de granadinos? ¿A toda una ciudad? ¿Para decirles que los ciudadanos que se movilizan pretenden marear? Y ¿qué quiere decir con lo del “tacticismo político”? ¿Quiere el Sr. Carbonero decir que, los más de cincuenta mil granadinos que el día 15 volvieron a salir a la calle reivindicando una sanidad pública decente, eran todos unas marionetas? ¿Que no son más que unos tonticos?

Aceptemos que CC.OO. ya se opuso a la fusión en 2012, vale y qué.  ¿Habían conseguido su paralización? ¿Habían convocado a los granadinos para explicarles en qué consistía y el por qué de su rechazo a la fusión pretendida? ¿En julio de 2016 Comisiones había conseguido algo? Lo cierto es que en julio pasado se abrió el PTS y  empezó una con-fusión y un desorden de mil pares de narices.

Lo cierto es que ha sido la movilización en masa de los granadinos la que ha puesto pie en pared y la fusión, al menos en teoría, se paró.  Paro o cambios sustanciales del proceso de fusión  que, en 4 años, no habían conseguido, digámoslo claro compañeros Carbonero  y Muñoz, ni Comisiones ni los 40 liberados sindicales a jornada completa con los que, al parecer, cuenta el Complejo Hospitalario Granadino.

Asimismo, es cierto que fruto de las sorprendentes y masivas movilizaciones habidas,  la Consejería de Salud paralizó la fusión, dimitió al gerente, nombró una nueva Gerencia, suspendió el traslado del Maternal a Trauma, etc., etc. Y raíz de ello  organizaciones ciudadanas, asociaciones, plataformas, sindicatos –todos los sindicatos incluido CC.OO.- etc.  consensuaron y firmaron un escueto documento base para iniciar la conversaciones con la Consejería.

¿Y qué ocurrió? Que veinticuatro horas después de firmar ese documento,  Comisiones Obreras, UGT, CSID y SATSE, a espaldas de todos los demás, se sentaron con la Sra. Gerente, modificaron –un poquito- el documento y, según los firmantes, empezaron a negociar.  Eso, para el resto de organizaciones y, sobre todo, para los muchísimos ciudadanos que hasta ese día habían llenado las calles granadinas, les ha parecido una  traición. Añadir la rueda de prensa para menospreciarles y denigrarles públicamente, un insulto.  Un insulto dicho para injuriar. Esconderse,  siguiendo la senda trazada de Doña Susana Díaz, detrás del  tacticismo político, del PP, es otra vejación además de una bobada de niño chico.

De lo dicho por Carbonero y Muñoz parece que, para Comisiones Obreras y para los 641 liberados sindicales  a jornada completa de la sanidad andaluza,  conocer, quejarse, opinar sobre el Servicio Andaluz de Salud (SAS) es algo privativo de ellos, de los sindicatos.  Que sobre la eficiencia del  SAS, la calidad de sus servicios, lo adecuado de sus instalaciones, lo escaso de su presupuesto
-Andalucía es la Comunidad con el menor presupuesto sanitario por habitante de todo el país- son ellos, los sindicatos y, si acaso,  los profesionales de la salud, los que opinan y deciden. No los usuarios, es decir, no los ciudadanos.

Porque compañero Carbonero, esa marea que a usted le marea está formada por personas. Y estas personas, más o menos como usted y yo, son consumidores, trabajadores, usuarios, madres, padres, hijos, abuelos, parados, pensionistas… Es decir, ciudadanos. Que su nerviosismo no les confunda compañeros. Estas personas, que conforman este tsunami granadino, pagan, entre todas ellas, la educación, los servicios sociales, la de dependencia, las carreteras, los aeropuertos sin aviones y la sanidad. Y, algo fundamental, compañero Carbonero, estas personas son tan dignas de respeto como tú y como yo.

Debe sentar muy mal  a la única organización que desde 2012 se opuso a la fusión que hayan tenido que ser otros, con el concurso de “un tal “Spiriman”, los que hayan conseguido que la población de Granada haya salido a la calle masivamente y haya puesto patas arriba la con-fusión hospitalaria. No puede ser de otro modo para que   todo un Secretario de Comisiones Obreras de Andalucía  insulte a las miles y miles de granadinas y granadinos que han salido a la calle exigiendo una sanidad digna, accesible y, desde luego, pública.

Estuve el domingo día 15  en la manifestación y  pude palpar el ambiente que se respiraba en la misma. El tiempo que estuve no  dejé de acordarme del compañero Carbonero. El hecho mismo de ver a más de 50.000 personas ocupando la Avda. de la Constitución y la Gran Vía. En la mani puede ver, codo con codo, a personas  de la calle Recogidas y de la calle Ebro, de 70 y de 20 años, profesores universitarios y analfabetos funcionales, funcionarios y parados, mujeres y hombres, niños y abuelos. Si, cada uno de su padre y de su madre, por supuesto, pero persiguiendo  una misma meta: una sanidad eficiente, una sanidad decente, una sanidad sin contratos precarios, sin lista de espera, que no alimente a la sanidad privada con su ineficiencia,  una sanidad para todos.

Sr. Carbonero, si en vez de hablar el viernes desde Sevilla, se hubiese venido a Granada  el domingo 15, a meterse en la marea ,a mezclarse con la gente, se hubiese alegrado de la experiencia. Además se hubiese encontrado con muchos afiliados y bastantes sindicalistas de CC.OO. Y también a militantes  del PCA y a afiliados y cargos orgánicos y públicos de IU.  Muchos compañeros que parece que no le oyeron lo que de dijo en su rueda de prensa. Entre el gentío se pudo ver al Coordinador  Provincial de IU,  a Paco Puentedura, concejal de IU en el Ayuntamiento de Granada, y a otros muchos del mismo palo.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca, tampoco estuvo. No ha estado en ninguna. Debe ser que está harto de Ayuntamiento y quiere irse a su casa cuanto antes. O, podría ser,  que Doña Sultana, digo Susana, se lo haya prohibido.

2 pensaments a “A vueltas con la con-fusión hospitalaria”

  1. Pones claro sobre oscuro …..para evidenciar lo que sabemos… la brecha insondable actual entre las necesidades de las personas y quienes los gobiernan o representan, dedicados a sus intrigas palaciegas más que a remediar sus dislates ….flagrante!!!…y al final, hay que tomar las calles…o “marear”… porque la gente lo tiene claro… que con la Salud no se juega.

  2. Felicidades Un comentario muy profundo y completo del problema de la sanidad granadina que es el mismo de toda España.
    Ha quedado reflejado el talante de los dirigentes sindicales, que al parecer se han perdido por las nubes de la política y no conocen la realidad del pueblo.
    Heces bien en recordar que en los años 70 La realidad era totalmente distinta. Se trabajaba con orgullo y había que vijilar la silla. Simplemente no la había. Saludos

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *