Vamos a contar mentiras, tralará…

La noticia, tal como la copio de un medio tradicionalmente serio, La Vanguardia, dice así: “La TV de Castilla-La Mancha manipula un abucheo a Cospedal y lo convierte en aplausos. Ocurrió durante los informativos del fin de semana, donde se sustituyeron los pitidos lanzados por los asistentes a una corrida de toros por una ovación cerrada”.

A continuación ese medio, y los otros, explican que el asunto fue que le brindaron un toro, etc… Y que los trabajadores de la TV de Castilla-La Mancha hablan de manipulación, de deontología, de la Constitución, de los estatutos de esa TV… en fin, lo clásico.Todos saben por esas tierras, añaden los medios, que esa TV es una mera arma de propaganda del PP y que se usa precisamente para eso.

Quiero aclarar el sentido de la entradilla de este texto: No es que no me pueda creer que el PP actúe así. Desde los días del invento de la crispación como arma de guerra que sabemos que la mentira sistemática es el pan nuestro de cada día en el comportamiento del caudillo del bigotillo y sus vicarios sucesivos, y, desde luego, de sus huestes. Que actúen así lo entiendo perfectamente, es más, lo doy por hecho.

Lo que no entiendo es que en este país en que un alcalde es perseguido inmisericordemente, penalmente y mediáticamente, por ‘enchufar’ a un amiguete para un cargo municipal; o por cobrar hace diez años unas dietas (declaradas a Hacienda) que, según como se miren, mejor que dietas deberían haberse llamado otra cosa; o por lograr que un millonetis foráneo suelte una pasta para un equipo deportivo del pueblo… En este país, digo, unas canalladas como las descritas pasen sin más reproche que unos artículos de prensa y, como mucho, los bramidos de los trolls de turno.

¿Toda esa división legal del Estado – abogados, fiscales, policía, alguaciles, sheriffs, CESID… –, mucho más peligrosa que la Brunete, no sirve para nada en casos así…?

¿Una inmensa mayoría de votantes de esa región van a seguir votando a esos delincuentes?

La próxima vez que el señor Editor Jefe de esta lamentable me vuelva a gastar la broma de decirme: “¡Que la ley es igual para todos…!” me va a dar una alferecía.

Y si alguien me dice que un país con semejante paisanaje tiene remedio, también.