El último viaje del Capitán Trueno

José Martí Gómez
Periodista

Víctor Mora escondió su personalidad en años que para él fueron duros. Por militar en el comunismo, la autoridad le metió en prisión al año 1957. Desde el 62 al 68 anduvo exiliado. Del 71 al 77 se volvió a marchar. Pero pese a tanto ajetreo nunca dejó de sonreír, salvo el día, recordaba, que fue llevado a declarar ante el coronel Eymar.

Al regreso de las vacaciones me entero de que Víctor Mora murió el pasado mes de agosto, un mes para morir clandestinamente, como vivió unos años de su vida.

Portada Els plàtans de BarcelonaVíctor fue el creador de El Corsario de Hierro, El Cosaco Verde, El Príncipe Errante, El sheriff King, El Jabato y, sobre todo, El Capitán Trueno, y de una novela, muchos años prohibida en España mientras se podía leer traducida al alemán, al francés y al rumano.

Se titulaba Els plátans de Barcelona, y era una crónica lacerante de nuestros años cuarentas: el estraperlo y el gasógeno; el racionamiento y el piojo verde; las bolsas con alcanfor y la miseria; el miedo de unos y la visión unilateral de los otros; el recuerdo de la guerra reciente y la necesidad de saber y comprender porqué había pasado todo aquello; Barcelona, sus gentes y  la larga, rectilínea fila  de los plátanos.

Víctor Mora escribió sobre todo eso pero lo que le hizo popular fueron El Jabato y, sobre todo,  El Capitán Trueno en los años en los que a los cómics todavía les llamábamos tebeos. Escribió desde los 18 años y escribiendo se ganó la vida contando historias, siendo fiel, decía, a la frase de Prévert “soy y un escritor profesional que escribe de cualquier cosa menos según que cosas y nunca de cualquier manera”.

En las décadas de los años 70 y 80 mantuve una estrecha relación con Víctor Mora. Sobre todo a partir de su litigio con Editorial Bruguera por los derechos de autor de El Capitán Trueno, que la editorial cedía para que se filmase una película basada en el mítico personaje de la década de los años cincuenta sin que su autor, Víctor, percibiese un duro. En octubre de 1980 le acompañé al juzgado municipal número 16, donde le esperaba su abogado, un joven Pau Miserachs, desde siempre especialista en propiedad intelectual y en ser azote de los partidos políticos. Para la solemne ocasión Víctor se puso una camisa de Pierre Cardin de color gris con finas rayas verticales y un traje modesto, propio de escritor, según sus palabras.

Ambrós falleció en 1992
Ambrós falleció en 1992

Bruguera alegaba que Víctor no era el guionista de El Capitán Trueno, un argumento que al dibujante Ambrós, que plasmó en viñetas los guiones de Víctor, le hacia mucha gracia. Ambrós tenía setenta años y vivía con su hermano en un cuarto piso del paseo de Fabra i Puig cuando conversé con él. Vivía  de las 48.000 pesetas que cobraba de pensión como antiguo maestro de escuela y en una estantería del modesto piso estaba El Capital, de Carlos Marx. Por derechos de autor devengados de su obra gráfica Bruguera no le pagó nunca una sola peseta.

-¿Qué Víctor no es el padre de El Capitán Trueno? Venga ya, que no digan majaderías -se explayó contundente.

En marzo de 1985, tras cinco años de frustrados  actos de conciliación y la interposición de todos los recursos que admite nuestra jurisprudencia Víctor Mora y Bruguera llegaron a un acuerdo.

Con la muerte de Víctor desaparece el último superviviente del terceto que todos los sábados se reunía en un bar de la calle Elizabeth para arreglar el mundo: Víctor, el novelista Candel y Fábregas, crítico teatral y uno de los impulsores de la revista Cavall Fort. Tres buenas personas. Creo que había un cuarto contertulio, pero no recuerdo quién era.

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Foto de portada: Víctor Mora, posando en su casa en 2012. Foto: Julio Carbó

4 pensaments a “El último viaje del Capitán Trueno”

  1. Recuerdo aquel momento en el que tú tan distraído viviste una historieta de las tuyas en directo. Victor nos están atracando y te apuntan con una pistola, pensabas que era una broma y tardaste en darte cuenta de la realidad. Me dejaste la llave de tú casa en La Vilella, llegué allí no había luz y llovía busqué al electricista lo solucionó y añadió normal con Victor todo es aventura. Conocerte de cerca ha sido un honor para mí. Gracias Victor.

  2. Cuando leía esos ” tebeos” como yo los llamaba, lo que menos me preocupaba era saber el nombre de sus dibujantes o guionistas; sólo con el paso del tiempo fui consciente de ello y Víctor Mora se convirtió en un nombre asociado a las aventuras del Capitán Trueno, Sigfrid, Crispin, Goliat, Fideus,…..o Jabato, Taurus,….todos ellos llenaron mi infancia y dieron pie a lo que hoy soy. Gracias

  3. El meu gran heroi, Víctor Mora, personatge entranyable de la meva generació gràcies al seu capitán Trueno, un oasi enmig de la dictadura ferotge del Gran Assassí. Gràcies !!

  4. Hola Martí: Bienvenido a estos andurriales que andan un poco revueltos. Sólo una cosa: Con tu prodigiosa memoria, ¿seguro que no te acuerdas del cuarto contertulio? Sólo añadir que te has marcado un maravilloso recuerdo a Víctor Mora.
    Gonçal Évole

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