La UE da la bienvenida a la mina de uranio de Salamanca

Santiago Vilanova
Periodista

Euratom sigue impulsando la energía nuclear. En los últimos días hemos visto una cruzada de europeístas para conmemorar los 60 años de la firma del Acta Fundacional de la CEE. Sin embargo, ha pasado desapercibido que en aquel mismo 25 de marzo de 1957 y en el mismo momento se firmó también Euratom, la Comunidad Europea de Energía Atómica. Su objetivo: contribuir a la  creación y crecimiento rápidos de las industrias nucleares y velar porque a todos los usuarios de la Comunidad no les falten el suministro regular y equitativo de minerales y combustible nucleares. Es decir, sostener con dinero público al lobby nuclear privado y todo lo que genere la investigación sobre la fisión y la fusión nuclear.

Euratom nacía como una UE paralela pero sin una estructura democrática  a la que someter periódicamente su control y su función. Los Estados miembros deciden a dedo sus representantes en el Consejo rector y en los otros organismos de gestión. La mayoría de electores desconoce la existencia y funciones de este organismo.

Después de los graves accidentes de Chernóbil y Fukushima ,y de sus efectos sobre el declive de esta fuente energética, Euratom no se inmutó y siguió defendiendo su política desarrollista. Pero tampoco ningún grupo del Parlamento Europeo ha reclamado un debate sobre la función estratégica de la Comunidad, en el presente y en el futuro, a pesar de que sus iniciativas sean hoy contradictorias con la transición energética a favor de las renovables.

JET, es un reactor de fusión del tipo tokamak. Se trata del más grande del mundo en la actualidad

Euratom está regida por la “nucleocracia” y no responde a la transparencia que requiere una institución de este tipo y como exige la Directiva de acceso a la información ambiental. Por ejemplo: Las implicaciones que tendrá el Brexit sobre la estructura y financiación de la organización han quedado fuera del debate público. El Reino Unido tiene importantes proyectos nucleares que le obligarán a incrementar sus contratos de importación de uranio que quedarán fuera del control de Euratom. Tres consorcios internacionales, con la presencia de chinos, japoneses, rusos y franceses, han previsto  construir diez reactores de última generación (16.000 MW en total)  en los quince próximos años con el  beneplácito del Gobierno de Theresa May. Con el Brexit los ingleses dejarán de cotizar en el proyecto Joint European Torus (JET), el mayor centro de fusión nuclear del mundo. ¿Qué ocurrirá con la instalación y el laboratorio  situado en Culham, en el condado de Oxfordshire , con una plantilla de 350 científicos?

El caso de la mina de uranio de Retortillo

Euratom ha manifestado su capacidad de lobby anunciado que la Unión Europea ha dado la “bienvenida” al desarrollo de la mina de uranio de Retortillo (Salamanca). Con una extensión de más de 4.500 hectáreas será la mina de uranio más grande a cielo abierto del continente. La empresa Berkeley Minera Española, filial de la australiana Berkeley Energy, ha prometido de 150 a 200 empleos a corto plazo y de 450 a largo plazo. Según su director ejecutivo Paul Campbell Atherley la inversión total del proyecto será de 250 millones de euros.

Stop Uranio, plataforma del Campo Charro, denuncia irregularidades, connivencias políticas y defectos en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). No se contemplan, según la plataforma ecologista, las enormes emisiones del gases radiactivos, como el radon 222, el torio 230 y el radio 226, que se emitirán al triturar la roca (1). Efectivamente, estos gases tienen efectos cancerígenos en las células broncopulmonares por la emisión de las radiaciones alfa que emiten. Para obtener un kilogramo de uranio es necesario extraer y triturar 33.000 kilos de roca. Tampoco se pueden despreciar los tratamientos químicos que se llevan a cabo en la mina y el depósito de los lixiviados en una gran balsa, cuyas obras han requerido ya la tala de más de 400 encinas centenarias. Otra preocupación son los 60.000 metros cúbicos de agua al año que la Junta de la Confederación Hidrográfica del Duero ha concedido a Berkeley en una comarca con riesgos  de sequía. También inquieta a la plataforma Stop Uranio la contaminación del río Yeltes y que los efectos de la mina de uranio perjudiquen al balneario de aguas sulfurosas calientes de Retortillo

 

La empresa minera ha recibido otro “regalo” de Euratom: el acuerdo  denominado “off-take” para la venta de la producción inicial de la mina, que se espera  para finales de 2018. Se estipula un precio de venta fijo medio de 44 dólares por libra de octóxido de trituranio (U3 O8), también llamado “yellow cake”, lo que resulta favorable  frente al precio actual al contado de 25  dólares la libra. Berkeley añade que de este modo se establece un “fuerte margen de caja”, superior a los costes de producción, que acabarán siendo de 15 dólares por libra. El acuerdo ha sido firmado por la Agencia de Abastecimiento de Euratom. Paul Campbell ha asegurado que la mina “no es contaminante” y que se ha previsto que produzca el 10% de la demanda de uranio del continente. Con esta producción se facilitará la salida de la dependencia europea de Rusia, Kazajistán y Nigeria, actualmente responsables del 60% del suministro.

Stop Uranio señala como decisivos para conseguir la autorización del proyecto a los siguientes políticos: Miguel Arias Cañete, comisario de Energía de la UE; Manuel Lamela, exalto cargo del Ministerio de Agricultura cuando su titular era Arias Cañete; Juan Carlos Suárez-Quiñones, Consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y  Javier Santamartina , exalcalde del PP de Retortillo.

La mina de uranio como la de Retortillo supone dar también un empujón al proyecto del Gobierno del PP de alargar a 60 años el período de vida de las centrales de Garoña (cerrada desde diciembre de 2012), Almaraz, Trillo, Ascó, Vandellòs  y Cofrentes. El grupo ecologista Alternativa Verda considera que la posibilidad de alargar la vida a las nucleares se abrió con una enmienda presentada por CiU durante el Gobierno Zapatero que modificó la regulación de las centrales, eliminando los límites temporales de funcionamiento. En efecto, el artículo 79 de la Ley de Economía Sostenible, de marzo de 2011, prolongaba la vida de los reactores siempre que los operadores solicitaran las prorrogas y el Consejo de Seguridad Nuclear las avalara.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), dominado por nucleócratas, no tardará ahora en dar su conformidad a la mina de uranio, probablemente con la abstención, “por motivos éticos”, de la consejera socialista Cristina Narbona.

EL antecedente catalán  

Catalunya tendría hoy una, dos o tres minas de uranio, parecidas a la que se está construyendo en Salamanca, si durante los años 70 y 80 no se hubiese organizado una movilización popular  y ecologista en contra. Estado español había declarado como reserva provisional para la investigación de minerales radiactivos a un tercio del territorio catalán con el objetivo de explotar minas de uranio (Boletines Oficiales del Estado de 10 de marzo de 1974; 9 de enero y 10 de julio de 1975; 29 de julio de 1977;  1 de febrero de 1978 y 17 de marzo y 2 de abril de 1979).

Para más información pueden  leer ‘Catalunya sota el perill de l´urani’, de Oriol Cabré, Pere Carbonell, Josep Puig y Santiago Vilanova. Edicions, 62, Barcelona, 1981.

Ayuntamientos de comarcas afectadas (Anoia, Pallars Jussà, Osona,  Garrotxa,  Selva y Segarra) se unieron en la Coordinadora
d´Ajuntaments per la Moratòria Nuclear (CAMON) para combatir al consorcio creado para la exploración y explotación del uranio: Junta de Energía Nuclear (en aquella época controlada por militares franquistas) y Empresa Nacional de Uranio  (40%), Promotora de Recursos Naturales (20%) y  Chevron Resources (40%).  Se organizaron  manifestaciones en Barcelona y Vic; el poeta Joan Oliver (Pere Quart) escribió la poesía Democràcia i urani; nacieron comités antiuranio en diferentes comarcas; se llevaron a cabo docenas de actos de información por parte de los autores del libro Catalunya sota el perill de l´urani; se creó un comité técnico que asesoraba a los alcaldes de la CAMON, y se realizaron algunas acciones directas no violentas. En febrero de 1981 la Chevron abandonó definitivamente el consorcio sin ninguna explicación oficial; decisión que arrastró también al Estado.  El 11 de abril durante una visita del president de la Generalitat Jordi Pujol al Mercat del Ram de Vic manifestó: “No cal que la gent d´Osona es preocupi gens. Això de les mines d´urani no es un problema  perquè no es produirà”. Pujol, que se había manifestado a favor de les prospecciones por su posición favorable a las centrales nucleares, al ver la fuerza de la contestación popular y sus posibles efectos electorales para CiU cambió de táctica.

Aquella movilización en Catalunya, con victoria final, de hace cuatro décadas podría servir de ejemplo a los salmantinos y extremeños para oponerse a la Berkeley y superar la inercia de los partidos políticos. En PSOE está entretenido con sus primarias. La reacción parlamentaria de Unidos Podemos y Equo se ha producido un poco tarde y no ha logrado que el conflicto ecológico alcance el impacto mediático a nivel estatal. Los únicos esfuerzos de Stop Uranio y Ecologistas en Acción no han podido detener la brutal acción de las excavadoras sobre la zona y los bosques de encinas. La destrucción del paisaje ya es una triste y patética realidad. Las obras no paran y el dictamen del CSN, que seguramente favorecerá a la multinacional australiana, se hace de rogar.

La ecología y el riesgo ambiental no ocupan las urgencias partidistas. Mientras, sus señorías celebran los 60 años del Tratado de Roma y de Euratom.

 

 

 

 

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