El tumor de la elusión fiscal en la Unión Europea

Xavier Caño Tamayo
Periodista. Miembro de ATTAC

¿La lucha contra la elusión fiscal (el impago ‘legal’ de impuestos de grandes fortunas y empresas) es una batalla perdida? Cualquier defensor interesado del sistema socio-económico que sufrimos explicaría que la elusión fiscal no es ilegal y añadiría que es complicado para las autoridades fiscales presentar cargos por elusión y acabar con ella. Aunque más bien parece que la actuación de la Unión Europea contra la elusión parece un brindis al sol. Porque se pueden tomar medidas. Si hay voluntad política, claro.


En teoría, legalmente las agencias tributarias de los países miembros podrían elaborar reglamentos administrativos que excluyeran situaciones concretas que permiten eludir impuestos. O exigir a las empresas que eluden impuestos cumplir requisitos que dificultaran la elusión de verdad. Por ejemplo, declarar los beneficios reales país por país y que se atribuyeran a la empresa matriz esté donde esté. Sin olvidar que los Estados pueden elaborar leyes que vayan a la yugular de la elusión. Pero, ¿quieren acabar con la elusión fiscal?

La guinda de la falta de voluntad para acabar con la elusión de impuestos la pone una escandalosa noticia del Reino de España. Mientras el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, declara (y no una sola vez) que las multinacionales pagan pocos impuestos y deben pagar más, altos cargos de su ministerio imparten cursos de fiscalidad a asesores internacionales y a integrantes de grandes asesoras fiscales. En esos cursos enseñan a eludir impuestos, así como a evitar las medidas de los gobiernos y de la Unión Europea contra la elusión fiscal. Vivir para ver. Lo ha denunciado el sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) que ha informado también de que tales altos cargos, que imparten esos cursos, cobran elevados salarios por sus cargos en Hacienda, de 70.000 a 100.000 euros anuales. Pero acaso no lleguen a fin de mes para necesitar los muy remunerados honorarios por esos cursos. Cursos que, literalmente, enseñan a “aprovechar las oportunidades para mejorar la eficiencia fiscal y conocer las medidas contra la elusión fiscal más relevantes así como los regímenes privilegiados de fiscalidad de mayor interés”. En román paladino, conocer las ventajas de utilizar los paraísos fiscales, los territorios con baja tributación, para pagar muchos menos impuestos.

Tenemos al enemigo en casa
Elusión fiscal es no pagar los impuestos aprovechando agujeros y lagunas de las leyes fiscales y quienes se dedican al negocio de eludir impuestos (gabinetes jurídicos, asesorías fiscales, empresas-pantalla, banqueros…) insisten en que la elusión fiscal es legal. ¿Legal o solo ausente del código penal por ahora?

Eludir impuestos se hace ya en plan industrial y evidentemente supone mucha menos recaudación estatal. Y menos recaudación estatal se traduce en presupuestos injustos e insuficientes. Y, por tanto, es peor sanidad pública, esperar más tiempo para una intervención quirúrgica o millones de parados sin ayuda alguna, además de personas dependientes abandonadas… Y un largo etcétera de violaciones de derechos de millones de personas. Eso significa eludir impuestos. Habría que empezar a ser menos complaciente con los elusores fiscales.

¿Es legal la elusión de impuestos? Habida cuenta de que la ley es interpretable (por eso hay jueces, abogados y diferentes instancias), lo cierto es que ciertas conductas fiscales todavía no se han tipificado penalmente. Pero respecto a la legalidad, como explicaba Martín Luther King, la actuación de Hitler era legal, como era legal la política de Franco. Otra cuestión es que fuera ética, justa, legítima. Legal sin matices ni aclaraciones no es un único referente fiable.
Insistimos en que la elusión fiscal finalmente supone peores servicios públicos o incluso su desaparición y menos políticas sociales. Cuando políticas sociales y servicios públicos son los medios con los que el Estado asegura el ejercicio de los derechos humanos por la ciudadanía. Por tanto elusión fiscal significa grave perjuicio para los derechos de la gente común.

Como botón de muestra, menos recaudación de impuestos significa que unos cinco millones de pensionistas (más de la mitad) cobren menos que el salario mínimo. Y, de esos, que casi dos millones perciban solo 600 euros y que otro millón cobre menos de 350 euros mensuales. Me gustaría ver al señor Montoro o al señor Rajoy viviendo con 350 euros al mes o con 600.
En ese adelgazamiento de las arcas públicas que supone la elusión fiscal, las grandes multinacionales (Google, Amazon, Microsoft, Mc Donald, Apple, grandes empresas mineras…) eluden impuestos sistemática y masivamente. En plan industrial.

Como ejemplo concreto esclarecedor, Google montó una sociedad pantalla en las Bermudas, transfirió 10.000 millones de dólares de beneficios desde EEUU a esa empresa ficticia y así eludió pagar 2.000 millones de dólares de impuestos. Y en el Reino de España, Inditex, propietaria de las tiendas de moda Zara, eludió 600 millones de impuestos en Holanda, Irlanda y Suiza de 2011 a 2014 con la llamada ingeniería fiscal, según denuncia del grupo los Verdes del Parlamento Europeo.
Los beneficios de las multinacionales viajan de países desarrollados a paraísos fiscales, con pasos intermedios que los hacen más difíciles de localizar, hasta aterrizar en un paraíso fiscal puro y duro donde, sencillamente, no pagan. Efectivamente, los paraísos fiscales o guaridas financieras son los malos de la película, pero no olvidemos los cómplices honorables de la elusión fiscal. La legión de directivos bancarios, asesores fiscales, contables de lujo, abogados de prestigio y gabinetes jurídicos varios. Toda esa gente respetable, elegantemente vestida con trajes de mil y pico euros y corbatas de seda, hacen posible que los Estados de la Unión Europea dejen de ingresar en impuestos por elusión fiscal de 50.000 a 70.000 millones de euros anuales. Aunque algunos consideran que puede ser aún más.

Ahora la Comisión Europea se lamenta y dice querer poner coto a la ingeniería financiera que permite a las empresas multinacionales mover sus enormes beneficios de un lado a otro, crear filiales y tejer retorcidos sistemas corporativos para perpetrar transferencias varias, préstamos internos y otras trampas para pagar mucho menos de lo que deberían por sus cuantiosos beneficios. Por tanto, ¿cuánta voluntad política tiene la Comisión Europea para afrontar de verdad la elusión fiscal ? Hace unos meses, la Comisión dictó una directiva para hacer frente a la “erosión de la base imponible y el traslado de beneficios” (BEPS por sus siglas en inglés). Pero esa directiva no es de obligado cumplimiento, solo recomienda. Empezamos mal. Además, bancos y sociedades de inversión de capital variable (SICAV) no aparecen en la directiva y pueden enviar sus beneficios donde les dé la gana. Además, ela directiva nada dice de sanciones de no aplicarse.

¿Cómo creer que esta Comisión Europea luche en serio contra la elusión fiscal? Una Comisión presidida por el señor Juncker, que firmó cientos de acuerdos con multinacionales para que pagaran menos impuestos cuando era primer ministro de Luxemburgo. ¿Cómo creer que se actúa en serio contra la elusión fiscal mientras campan a sus anchas Holanda, Irlanda y Austria que imponen bajos tributos y facilitan grandes elusiones a las multinacionales? La directiva contra la elusión fiscal hubiera sido creíble de contener sanciones a los países que favorecieran el menor pago de impuestos. Al contrario, Irlanda, tras ser advertida por la Comisión Europea de que ha de cobrar los miles de millones de euros impagados, impugnará la solicitud de la Comisión de reclamar a Apple esos impuestos no abonados.En esa directiva faltan sanciones con la misma contundencia que las amenazas a Grecia de no aceptar los planes de la Unión Europea para reducir el déficit público griego.

En fin, no es creíble que la UE vaya en serio cuando Apple pagó un impuesto ¡de cinco milésimas de 1%! como impuesto corporativo por beneficios registrados en Irlanda hace un par de años. Ni siquiera un uno por ciento. Calderilla. Mientras Bélgica por su parte otorgaba ventajas para pagar menos impuestos a más de treinta multinacionales… Suma y sigue.

¿Cómo creer que la Unión Europea quiere perseguir la elusión fiscal cuando en los últimos tiempos varios gobiernos de estados miembros han firmado cientos de acuerdos fiscales secretos con multinacionales para pagar éstas muchos menos impuestos? En 2014 fueron 547, pero en 2016 ya eran 1.444 los acuerdos secretos, según informa la Red Europea de Deuda y Desarrollo (Eurodad).
En la lucha contra la elusión fiscal, en la Unión Europea tenemos al enemigo en casa. Los gobiernos se apresuran para que las multinacionales paguen menos impuestos. Eso es lo que hay. Pero algo habrá que hacer.

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