Tres reflexiones sobre los medios de comunicación en España

En su blog entre medios, José Sanclemente (president de la empresa editora de eldiario.es y ex consejero delegado del Grupo Zeta) reflexiona periódicamente sobre la situación de los media en España. Con su autorización, publicamos las tres últimas entradas publicadas.

la foto (2) periodicoJosé Sanclemente
Economista

EL HUNDIMIENTO DE EL PERIÓDICO.
Los periódicos españoles continúan bajando sus ventas en el primer trimestre de este año. La caída es del 8,54%. En diez años han pasado de vender 4,2 millones de ejemplares a 2,3 . Una pérdida de 1,9 millones de ejemplares diarios, según los datos que maneja el observatorio de la prensa de AEDE.

La caída es general, pero no uniforme. Los diarios de mayor tamaño son en general quienes sufren mayores caídas, mientras que la prensa regional tiene un comportamiento desigual pero con descensos algo menos pronunciados.

descarga10El record de caídas este año lo ostentan, entre los grandes diarios, El Mundo y El Periódico de Catalunya con un 25% y un 11,5% , respectivamente.
EL Periódico de Catalunya hace diez años vendía  en kiosco y en suscripciones individuales cerca de 140.000 ejemplares y hoy en día declara vender 59.300.

La prensa en Cataluña está  monopolizada por La Vanguardia que le saca, a su hasta ahora competidor, la mayor diferencia de la historia al vender 106.000 ejemplares: un 80% más que El Periódico.
Estos datos se refieren a ventas, no a difusión, porque a esas cantidades ambos rotativos catalanes añaden las ventas en bloque, suscripciones colectivas, ejemplares gratuitos y bonificados. En este capítulo es La Vanguardia quien también lidera “los acuerdos” con empresas e instituciones que hace el que nos la suelan regalar en ferias,congresos, transportes colectivos y en decenas de lugares públicos. En cualquier caso esa difusión total en el rotativo de Godó alcanza los 150.000 ejemplares, mientras que en el de Asensio solo 88.000.

elmundo-redacciónA diferencia del mercado de prensa madrileño en el que conviven cuatro rotativos todavía de gran tirada, en Cataluña uno de los dos grandes se está apagando preocupantemente.

El equilibrio que siempre ha habido entre los lectores de un diario más conservador como La Vanguardia y otro de cariz progresista como El Periódico se ha  roto con claridad en favor del primero.
Las causas, amén de las generales del mercado, deberían analizarse con urgencia por el propietario del grupo Zeta. ¿Qué está haciendo El Periódico para haber perdido la confianza de sus lectores? o quizás mejor ¿Qué no está haciendo?

 

diario

HA FALLADO LA COMUNICACIÓN.
Los primeros análisis del PP español sobre sus malos resultados en las elecciones europeas se han centrado en el fallo de “la comunicación y la pedagogía” con los ciudadanos.  El profesor de periodismo Guillermo López García, analiza magníficamente en eldiario.es el papel que pueden haber jugado los medios de comunicación  y los periodistas como correa transmisora de los mensajes de los partidos políticos. Su columna me invita a reflexionar en otro sentido.

Hace tiempo que en nuestro país los mensajeros están malheridos y muchos de los medios para los que trabajan en retroceso. Posiblemente  en estas elecciones no solo se ha quebrado el bipartidismo, y por tanto el establishment político español, sino que también se ha evidenciado el fin del establishment mediático.
Los medios de comunicación generalistas y preponderantes ya acusaron su falta de reflejos ante el movimiento del 15 M y fueron timoratos y reacios a ponerse del lado de los débiles ante los abusos de los financieros y los recortes del gobierno. El “no nos representan” del 15 M también iba dirigido contra esos medios que iban desangrándose poco a poco, y no solo por la crisis económica del sector sino porque iban diezmando su potencial periodístico como absurda salida ante sus graves problemas.

El bipartidismo mediático también se ha acabado. Los medios impresos—donde se sostiene que la gente va a reflexionar sobre las propuestas de los políticos— han perdido más del 50% de sus ventas en los últimos años, tanto los llamados progresistas como los conservadores.

Las nuevas cabeceras digitales y las redes sociales con las que interactúan con sus lectores están abriendo una brecha en el panorama mediático  similar  a la que han abierto los nuevos partidos políticos que han sido apoyados por los votantes.
Muchos tertulianos no son creíbles y no aportan nada al debate ciudadano. La opinión se ha de basar en lo tangible y real y la información debe dejar de practicar el “seguidismo” del poder.
Que no se engañen las empresas mediáticas del establishment: al final les resulta más perjudicial  enviar a los periodistas a las ruedas de prensa sin preguntas que a aquellos medios de comunicación que no comparecen ante los políticos que no quieren responder.
En cuanto al PP y a Rajoy  si no han hecho pedagogía con los ciudadanos será por otros motivos que en esta columna no vienen ahora a cuento. Ellos sabrán, ¿o no?

 

leyendo-periodicoLIBERTAD DE PRENSA EN ESPAÑA.
En la comisión de control al gobierno, Rosa Diez (UPyD) formuló una pregunta al presidente Rajoy: le pedía explicaciones por la situación de deterioro de la libertad de prensa que, según el informe de Freedom House nos baja hasta el puesto 53 de los países del mundo y nos sitúa junto con las islas Solomon, Ghana y Santo Tomé. Diez dijo que en España “hay prensa pública y prensa concertada” y Rajoy le contestó que era injusta con su país diciendo eso: “En España hay más canales de televisión entre públicos y privados que en ningún lugar del mundo, hay  un centenar de diarios, cuarenta de ellos superan los cien mil lectores, decenas de webs , emisoras de radio, etc..”, contestó Rajoy.

Diez le replicó que no hablaba de la cantidad sino de la calidad de los medios y que , dada la precariedad de éstos, era posible que la autocensura de los periodistas llevara a que no se recogiera su intervención.

Freedom House es una organización norteamericana, financiada en su mayor parte por el gobierno de los EEUU, que mide la libertad de prensa bajo los parámetros de la legislación de cada país, la situación económica y la política. Cada uno de estos parámetros tienen media docena de criterios que puntúan para situar a cada país en el ranking. Los países se dividen en “libres” “Semi- libres” y “Sin libertad”.  Según esta organización estamos entre los primeros.

Al parecer nuestro descenso en el ranking obedece fundamentalmente a tres causas: una legislación cada vez más dura para ejercer la libertad de expresión, la situación de crisis que viven los periodistas y los medios en los que trabajan y la falta de transparencia de la política y de los políticos.

Este termómetro es bastante inexacto, pero marca una cierta tendencia. Al final lo que se desprende de todo ello es que la debilidad económica de los medios y de sus periodistas, frente a un gobierno de mayoría absoluta, genera una presión del poder  y un servilismo hacia él que se evidencia en la información que recibimos.

La portavoz  de UPyD no supo concretarlo y se quedó en el  mero titular de Freedom House. Rajoy, al que la prensa le importa lo justo y tres cuartas partes de ella está a sus pies, se la sacó de encima con facilidad.

Hablamos de un derecho fundamental, el de la libertad de prensa, que existe formalmente en nuestro país, como la ley de la dependencia, las becas de educación o la sanidad gratuita y universal. Todas ellas restringidas desde hace un tiempo.
Lejos estamos de que el gobierno priorice los derechos de los ciudadanos sobre las cada vez más onerosas obligaciones de éstos. Muy lejos de aquella famosa frase del presidente Jefferson que en 1800 dijo preferir “periódicos sin gobierno que gobierno sin periódicos”.