¿Tiene o no tiene guasa  la cosa?

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Jesús Páez Narváez
Licenciado en Ciencias de la Empresa

Estamos llegando a la implosión anual de colores en Andalucía. Desde Ayamonte, pegando a Portugal, hasta  San Juan de los Terreros, ya junto a Murcia;  de Belalcazar,  en lo alto de Los Pedroches, hasta Punta de Tarifa, Andalucía luce repleta de flores, insectos, pájaros y huertas dando alcachofas, habas, espárragos… Y alergias mil. Y sin apenas tiempo de recuperarse de las madrugás,  llega la feria de Sevilla y con ella pareciera que se da el pistoletazo de salida a todas las ferias que en el mundo son. Y a las romerías.

Creo que ferias y romerías van casi parejas. Una lleva a la otra y viceversa.  El día que termina la feria de Sevilla empieza una de las romerías de más renombre, la de la Virgen de la Cabeza en Andújar. El 27 de Abril la feria del Puerto de Santa María o de la Manzanilla. El día 30 empieza en Jerez de la Frontera la Feria del Caballo, casi siete días de fino y jolgorio. Para el 3 de Mayo empiezan las Cruces de mayo por toda Andalucía y los concursos de patios.  Como el de Córdoba, que llega hasta el día 15. Los cordobeses descansan cinco o seis días y empiezan sus siete días de feria grande. El que se la haya perdido o tenga más ganas se puede ir para  la romería del Rocío que este año cae a mitad de mayo. Y luego  para la Feria de Sanlúcar de Barrameda que en esta sí que no le va a faltar manzanilla de la buena. Y así hasta allá por octubre que la feria de San Lucas en Jaén cierra este largo e intenso itinerario de feriantes,  romeros y visitantes.

Aunque desde unos años acá, la feria de Málaga está adquiriendo un auge inusitado y, desde luego, se ha convertido en un evento extraordinario en plena canícula estival, la de Sevilla sigue siendo la Feria por antonomasia.

Se cuenta que, como muchas otras, nació como feria de ganado allá por 1848. Pero el hecho es que de unas mil o más casetas que se instalan en  el ferial, los que se acerquen a divertirse un rato en la feria no pueden entrar en dichas casetas. Son casetas privadas con vigilante de seguridad en la puerta. Los que no disponen de caseta privada, la inmensa mayoría, se han de conformar con poder entrar en  una de las  veintitantas  casetas de entidades, asociaciones o partidos políticos que sí son de entrada libre mientras el aforo lo permita, claro. Y esto rige tanto para foráneos como para la propia vecindad sevillana.

La feria se celebra en suelo público, el Ayuntamiento corre con los costes de la infraestructura ferial, con los gastos extraordinarios de personal, los de seguridad pública, etc. Más de 1000 agentes de Policía Local –unos 550 sólo para el real de la feria- unos 1700 policías nacionales, más de 90 bomberos, 95 sanitarios, 25 o 30 de Protección Civil; sobre 500 operarios del servicio de limpieza, más unos 160 vehículos durante las 24 horas del día. La necesidad diaria de energía eléctrica equivale a una ciudad de 50.000 habitantes y hay 35 personas en retén las 24 horas de los seis días de  feria. Toda la instalación eléctrica: líneas subterráneas y aéreas, los centros de distribución, más de 40 transformadores, etc. son propiedad municipal. Y la portada. Los datos también son mareantes. Cuenta con dos arcos de acceso y dos torres laterales con una altura de 40 m cada una –como unos ochos pisos de altura. Su peso está sobre las 230.000 kg. Tiene 50 metros de frente y la altura del pórtico central es de 36 metros. Ha habido que pintar unos 4.000 metros cuadrados de superficie y la iluminan 25.000 bombillas. Su coste está alrededor de los 500.000 euros.

Se baraja un estudio de un equipo de la Universidad de Sevilla que dice que la Feria produce un impacto económico de 700 millones de euros. Duplicando lo que deja la Semana Santa. Claro que, como ocurre respecto a esta, la climatología es fundamental. A más temperatura más gasto.

Curiosamente, o no, la de Sevilla, en una feria poco inclusiva y es una feria cara. Los valedores de la feria dicen que en la feria uno se gasta lo que quiere. Claro, si vas de ropilla o con chándal, le compras una piruleta roja a los niños y le das un paseo por la Calle del  Infierno sin  que suban a ningún cacharrito pues solo te gasta el dinero de autobús y el de las piruletas. Pero todos sabemos que eso no es así. De modo que si quieres ponerte un vestido de flamenca, o/y traje corto para él, que no parezca que vas de carnaval ya tienes que poner 400 euros. Y si hay que  añadirle zapatos, pendientes, peineta, flor, pulsera, etc. se le pone, como poco, en 600 euros.  En la Calle del Infierno un paseo en las atracciones  más baratas sale, una por otra,  por  3,5 euros. De modo que si va con dos niños y suben una vez a cinco atracciones ya son 35 euros y con eso los niños no se han enterado de la feria.  Si se quiere tomar algo y consigue entrar en una caseta de las abiertas, lo mínimo son 30 o 40 euros.  Una jarra de rebujito  –son 10 euros-  una ración de adobo  -otros 10 euros-y otra de choco frito –unos 12 euros. Y seguís sin entraros de la Feria. Y nada de darse un paseo en un coche de caballos. Si los niños quieren subir caballo  mejor subirlos en el caballo de cartón del fotógrafo. La copia le sale a unos 15 euros. Y para despedirse les compra una nube de algodón –2 euros cada una- un trozo de turrón –entre 4 y 6 euros- y un chupete grande de caramelo -4 euros.

feria-abril-sevillaAl parecer los caballos y carruajes están circulando  por el real de la feria desde las 12 de mediodía hasta  la tarde noche. Tenga cuidado nada más que los carruajes pueden ser hasta 700 los que pueden acceder cada día.

En todas  las ferias –y en tantos otros eventos- hay elitismo pero la de Sevilla se lleva la palma. Es una feria poco inclusiva y clasista. Es verdad que la élite ha experimentado una transformación importante. Pero no deja de ser élite aunque ahora esté compuesta por nuevos ricos, ejecutivos, políticos y famoseo. Isidoro Moreno que defiende que la feria se ha democratizado, sí mantiene que «la Feria es un reflejo de las desigualdades sociales que existen en la ciudad, además de representar la fuerte segmentación, no estrictamente en el sentido clasista, de los distintos grupos. En la sociedad sevillana —dice— es muy difícil integrarse y eso sucede también en la Feria».

3663877b-48bf-4843-af97-c7b555e1a537A quienes se les ha aparecido la Virgen sin ir a la romería es a 14 miembros del SAT. Estos sindicalistas estaban acusados de formar parte de un piquete informativo que impidió, según la acusación, a unos profesores la entrada al instituto en la localidad de Los Corrales. Hechos ocurridos en 2012. Celebrado el juicio el miércoles pasado la Fiscalía de Sevilla ha rebajado de 65 años (sí, 65 años)  a 6 meses (sí, lee bien, 6 meses) la petición de cárcel que fijó en su día. Simplemente me parece un modo de acoso ignominioso el sufrido, durante todo este tiempo, por estos sindicalistas y sus familias.

Dice el  titular de prensa: “La Junta entrega la documentación de los expedientes de formación a la comisión del Parlamento andaluz”. (Se refiere a la Comisión de investigación sobre los cursos de formación).

El titular debiera decir: “La Junta entierra en folios a la Comisión de Investigación con todos sus integrantes, al anunciar que le envía hasta 27 millones de folios. Son los expedientes originales de formación desde el año 2002 a 2012”. ¿No es graciosa la Junta?

Más de formación. Titular: “La Junta de Andalucía inicia los trámites administrativos para otorgar subvenciones de formación tras cinco años”.

La última vez que en Andalucía hubo convocatoria para llevar a cabo formación para el empleo fue en 2011. Y ahora anuncia que inicia los trámites administrativos ¿De quién o quienes se quiere reír la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio?

Entre tanto el TSJA ha dictado dos sentencias por las que condena a la Junta a pagar un total de 34.647,94 euros al exconsejero de Hacienda Ángel Ojeda por unos cursos de formación profesional no abonados.  Ojeda fue detenido en agosto de 2014 tras captar 49,8 millones de euros en ayudas para la formación, según la policía y es el principal imputado del caso de los cursos de formación. ¿Tiene o no tiene guasa  la cosa?

 

Un pensament a “¿Tiene o no tiene guasa  la cosa?”

  1. Que siga la tradición. Sobre todo que no se enfade EL Señorito. Aunque se me lleve a la Mari. Valla por Dios al menos vendrá comida.

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