Arxiu d'etiquetes: Juan Tallón

El país de las placas

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Alberto Nuñez Feijoo en el acto inaugural de la calle de Manuel Fraga en el Gaiás. Foto: Xoán A. Soler

e-Mail de Galicia
Juan Tallón
Periodista

En Galicia la inauguración era un tótem, a la altura de la vaca o las cigalas. No existía aldea sin placa, que reflejase que ahí, tal día, Fulanito o Menganito, que a menudo era o presidente o consejero, habían inaugurado. Nada quedaba sin fundar como se debía, con banda de música, o un par de curas. Era un mantra, como pedir una subvención o el ‘pulpo a la gallega’. Todo se inauguraba, aunque fuese la supresión de un bache, un semáforo, o una cascada de agua. Existía, incluso, una economía de la inauguración, boyante. En nuestra mejor época, con Manuel Fraga y sus consejeros a docena y media de actos por día, a tope, la locura llevaba a inaugurar a veces sobre el horario fijado. Hace algunos años se cortó la cinta en un puente sin la presencia del alcalde de la localidad porque había llegado a la hora prevista. Fraga, sin embargo, había aparecido con adelanto, alegando que tenía otras cosas que inaugurar. Esa Galicia no existe. Ya no se inaugura, y cuando se hace, como homenaje a la muerte de la inauguración, nos sentimos repentinamente incómodos, como ante cualquier situación patética.

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«Dimos un giro de trescientos sesenta grados»

corrupcion1Juan Tallón
Periodista

No sé si es bueno del todo este respiro que nos está concediendo el caso Bárcenas y la corrupción en general. Alguna gentuza entusiasta nos habíamos hecho a la idea de que podíamos marcar la agenda internacional, aunque fuese desde los juzgados, o directamente desde la cárcel. Esta idea, de cuestionable gusto, debo admitirlo, entronca dulcemente con aquella otra según la cual no importa si hablan bien o mal de ti, o de tu libro, o de tu película, o de tu camisa color salmón, mientras hablen. Este parón en la actividad, sin embargo, viene a decirnos que, incluso para ser corruptos, conviene acumular progreso y bienestar sobre el que arrojarse de bomba, como si las riquezas fuesen una piscina rebosante de agua y sirenas.

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Cosas para tirar por el váter

cubo-de-rubik-300x3001Juan Tallón
Periodista

No encuentro grandes diferencias, con el debido respeto, entre una comisión de investigación y el trile, o el tute, o el cubo de Rubik. O el fútbol cuando lo jugabas con una lata de coca-cola vacía. Son modos de pasar el tiempo, hoja a hoja, como si avanzases a través de un periódico viejo. A veces también son maneras de perder dinero. Tampoco digo que sea algo horrible. Si eres lo bastante atrabiliario y oscuro, y crees que la vida no tiene demasiado sentido, pero por otra parte tampoco está tan mal, hallarás placer en ver cómo se consumen las horas sin acometer empresas de gran provecho, como cuando te pasas ocho horas en el bar, barajando y repartiendo cartas. Cierto es que las cosas de provecho a veces no tienen por donde cogerse. El provecho es esa clase de conceptos, equivocado y sobrevalorado, que en sus mejores días vale tanto como una persiana rota.

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El caos, si se le da tiempo, acaba poniendo las cosas en orden

El-vater-de-Onetti-183x300Eladio Gutiérrez
Periodista

Admitamos como cierta la teoría de que el batir de las alas de una mariposa londinense es capaz de desatar una tormenta en Hong Kong.

A partir de ahí, conviene contar que Juan Tallón quiso ser taxidermista, contagiado por la ocurrencia de un padre (el suyo) que entre otras cosas fue taxidermista, no porque tuviera vocación (en realidad, este hombre siempre soñó con ser escultor) sino porque le pidieron un huevo por disecar una zorra cazada a lazo en su huerto. En el relato de su vida –un escritor tiene la obligación de poner sobre el tapete sus miserias, llega a declarar en público Tallón–  consta que su madre no le dejaba salir a la calle sin peinarse. También consta que esa misma madre le vistió cuando era niño con pantalones verdes y jersey rojo para que fuera al fútbol por primera vez. Esa mezcla de colores, más propia de la bandera portuguesa que de uniforme de crío, lejos de amilanarle –de mayor, se compró una camisa color salmón con la esperanza de comerse el mundo, lo confiesa él mismo en era poco matarlo (búsquese en Google)–, le instruyó para que fuera capaz en el futuro de detectar el fracaso a destiempo.

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Notarios y registradores: no todo el monte es orégano

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Joaquín Rodríguez Hernández. Foto: El economista

Marcos Cruz
Consultor

En este país que Juan Tallón define en estas páginas como de mierda uno creía que registradores y notarios eran de lo poco serio que quedaba pese a que al ser Mariano Rajoy lo primero ya había motivos para sospechar que no todo el monte de los registradores era orégano y en cuanto a la credibilidad del respetable gremio del notariado algunas grietas de credibilidad se abrieron en nuestro ánimo al seguir el increíble serial sobre las fincas que la infanta Cristina nunca vendió pese a que un nutrido grupo de notarios certificase su venta.

Lo que sigue a continuación prueba que este es un país de mierda (perdonen la insistencia pero no es solamente una opinión de Juan Tallón: es un hecho). El hecho que narramos prueba también que este país tardara años en regenerarse porque está podrido hasta los tuétanos. Este otoño se cumplen diez años de la muerte de Manolo Vázquez Montalbán. Su frase “Estamos rodeados” sigue tan vigente como cuando la acuñó.

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Un país de mierda

Códico-contra-la-corrupción-del-PPJuan Tallón
Periodista

Este país que tenemos, ¿es una mierda? Seguramente sí. No veo qué otra cosa podría ser con gente como nosotros. Pero está bien así. Quién sabe en qué nación acabaríamos convertidos si erradicásemos de golpe nuestra corrupción. Las cosas deben seguir siempre su curso. Josep Pla cuenta en Madrid, 1921 que una vez un campesino y su mujer paseaban por el campo y vieron colgado de un árbol a un ahorcado que todavía respiraba. Lo salvaron y lo llevaron a su casa. Al cabo de pocos días, advirtieron que el hombre no les gustaba. Había algo en él despreciable «Hay que dejar que las cosas sigan su curso», coincidió el matrimonio. Y cogieron al exahorcado y lo volvieron a ahorcar.

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Maneras de escupir

gobierno-banco-ciudadanosJuan Tallón
Periodista

En otra época era habitual, sobre todo entre parientes, pedir el pañuelo prestado, sonarse bien los mocos y devolver el trapo a su dueño, con los moscos puestos. Estos hermosos hábitos han cambiado, como todo. Ni siquiera los mocos son ya los de antes, me temo. Curiosamente, si tuviese que explicar cómo funciona este país, en términos de democracia, derechos, decencia, etcétera, diría que tú eres ese tipejo infeliz que va de aquí para allí, sin saber a qué va, y en un momento dado, un individuo grandote, que puede ser un banquero, o un director general, incluso el presidente, te detiene, te pide un pañuelo, y toda vez que tardas en encontrarlo, se suena a las bajos de tu chaqueta, y se va, pues tiene un poco de prisa. No hay que descartar que la culpa sea tuya. Nadie te obliga a tener chaqueta, se supone. Continua la lectura de Maneras de escupir

Tarjeta roja, perro

ken-astonJuan Tallón
Escritor

Todos perdemos los papeles de vez en cuando. Es en esas circunstancias cuando agradeces que alguien te abofetee con cierto estilo, como hacía Joan Crawford en casi todas sus películas. Siempre tenía un hombre, incluso otra mujer, al que devolver a la tierra, casi plásticamente. En fútbol las tarjetas se inventaron, precisamente, con ese propósito: ponerte en tu sitio sin renunciar a cierta elegancia. Después de todo, si descontamos a tipos como Andujar Oliver, que pitaba con barriga, el árbitro es un individuo relativamente distinguido, educado, que sabe que el negro le favorece, y que por regla general, non escupe en el terreno de juego, como un vulgar defensa.

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