Susana ficha por otro equipo

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Jesús Páez Narváez
Licenciado en Ciencias de la Empresa

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó el martes pasado su informe Estudios económicos de la OCDE: España 2017. Este organismo lo integran 35 países de los que sólo once –Estado Unidos, Australia, Canadá, Japón…- no son europeos. Dice que su misión es “promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo”.

En su origen la OCDE fue la OECE u Organización para la Cooperación Económica Europea. Creada para administrar el conocido Plan Marshall para la reconstrucción de Europa, desbastada por la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que ver con lo que hoy es la Unión Europea. Y a final de 1960, en una Convención celebrada en París,  la OECE pasó a ser la OCDE cuyo lema es: Mejores políticas para una vida mejor. Les falta explicitar a qué personas se refieren y para quién es esa vida mejor.

Fruto de su tiempo nació con una orientación más o menos keynesiana. Pero no tardó demasiado en empezar a escorarse hacía un liberalismo que, vestido de neo, empezaba a extenderse como la grama. Y, al gusto de la Sra. Thatcher y el Sr. Reagan, abogar por “menos Estado y más mercado”.

José Ángel Gurría, Director General del la OCDE

El informe fue presentado por su Secretario General, José Ángel Gurría Treviño. Un mexicano economista, pasado por las universidades de Leeds y Harward. Afiliado al PRI mexicano desde los 18 años y con muchos años a sus espaldas de “servicio público”.   La  prensa destaca del informe que mejora sus previsiones sobre  España y la firmeza  de su recuperación económica. Previsiones y recuperación, claro está, resultado de las reformas estructurales llevadas a cabo por el Gobierno del PP. Reformas, reformas, reformas y más reformas de las reformas decía Ángel Gurría, flanqueado por Luís de Guindos, en el acto de presentación.

También comentan los medios que el informe llama la atención  al Estado Español sobre el paro, la desigualdad, la pobreza, -que, dice, se incrementa por la falta de empleo de calidad-  y que aconseja apoyar más a las familias con hijos, etc. Todo sea por que haya Mejores políticas para una vida mejor.

El informe hace una serie de consideraciones que me dejan un poco perplejo. Me refiero a frases como: la deuda supondrá en 2030 un 94% del PIB en un escenario económico central, el 79% en uno de mayor crecimiento y el 110% en uno adverso en el que los tipos de interés fueran un punto porcentual superiores a lo esperado. (¡!) De modo que en 2030, cuando mi nieta cumplirá 24 años, ya cargará a sus espaldas con una mochila que ríase usted de la que carga ahora para ir al cole. Pues muchas gracias OCDE, no sabe lo bien que me siento con esta previsión.

Lo  más sorprendente son sus propuestas: a) hacer más asequible la renta mínima de inserción, b) debe replantearse al apartado anterior y condicionar las prestaciones a la búsqueda de empleo c) mejorar el funcionamiento de los servicios públicos de empleo, d) para los parados de larga duración  programas más eficaces y mejor definidos e incrementar  la ayudas económicas de los programas actuales –claro está, si lo permiten los presupuestos- e) una mejor coordinación entre administraciones para garantizar el pago de prestaciones a la búsqueda de empleo, incluida la activación de sanciones.

Y para facilitar lo anterior recomienda: abaratar el coste del despido de los trabajadores indefinidos; implantar el contrato único; seguir apostando por los convenios de empresa en detrimento de los convenios de sector; vincular las pensiones a la esperanza de vida;  seguir bajando los costes laborales de las empresas, incrementar el IVA y los impuestos medioambientales, bajar el impuesto de sociedades, etc.  Todo ello y más hacen que el  título del Informe parezca una broma un tanto sarcástica: “Reformas para un crecimiento inclusivo”. Pareciera que el subconsciente les esté diciendo: con lo que les estamos sangrando más nos vale que los pobres coman.  Al menos, día sí día no.

Entretanto el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica su Encuesta de Coste Laboral y, corroborando la sangría, informa que dicho coste laboral siguen bajando. Ha bajado un 0,8% en 2016.  El mayor descenso desde el primer trimestre de 2013. Así que, si es empresario, alégrese. De lo contrario seguro que usted ya sabía, antes que el INE lo dijese, que cada vez tiene más dificultades para llegar a fin de mes. Si a la bajada se le añade la subida del IPC que ya está en un 3% pues ¿quién le echa aceite a la tostá? Mejor no entrar en el detalle por comunidades autónomas.

Susana da el salto

Hoy les hago un spoiler del culebrón de la pija cortijera. Doña Susana Díaz Pacheco ante 1000 jóvenes cachorros en formación, unas decenas de notables y  barones, cientos de políticos de profesión  bastantes de ellos y ellas con cara de pesebristas y algunas decenas de militantes buenagente y de buena intención,  habrá hecho público, el día 26,  su decisión de optar a la Secretaría General del PSOE. Y no lo habrá hecho en su Sevilla, ni en la Andalucía por la que muere, lo habrá hecho en Madrid, la capital del reino, ante tropecientosmil  periodistas, televisiones, fotógrafos.

Su gestora, los barones y notables como Zapatero, Bono, Rubalcaba, Abel Caballero, etc. y las fuerzas vivas de la piel de toro han apostado tiempo por la Sra. Díaz. Ella, la ganadora, lo tiene claro desde antes de aupar a Sánchez. Por otro lado el  establishment la apoya. Así se lo resumía ella misma a un compañero: “Tengo el apoyo del Ibex 35, de los principales grupos mediáticos y de la mayoría de los secretarios generales”. Estos “comerciales” llevan meses dulcificando, puliendo, ensalzando, en definitiva, vendiendo a la opinión pública  la imagen superlativa de Susana Díaz.

¿Y los andaluces? En sólo seis años han ocupado la presidencia de la Junta de Andalucía tres personas distintas -Chaves, Griñán y Susana Díaz- y esta última ya adelantó una vez las elecciones por su conveniencia. O sea para romper el pacto con IU que la obligaba a escorar las políticas a la izquierda y, como confiaba en ganar, gobernar sola o, si no era posible, con la muleta rosa de Ciudadanos. Dicho de otro modo, Andalucía lleva 8 años de gobiernos de media legislatura. En situación de interinidad, de parálisis institucional, de patada a seguir. Como a ella le encanta ganar  y, aunque no ganó, mal que bien, va gobernando, seguramente no repare en el coste que está suponiendo para Andalucía y, sobre todo, para una inmensa mayoría de andaluces, el que, ahora, a mitad de partido, la Sra., Díaz fiche por otro equipo.

Por cierto, que esa aureola de ganadora con la que los “avispados”  barones y otros tótems de su partido la califican, no deja de ser una aureola si no falsa sí muy deslucida. En las últimas elecciones andaluzas, de hecho sus primeras elecciones, con una participación del 63,94% del censo,  Susana Díaz obtuvo un pobre 35,43%  de los votos (el 21,69% del censo). El porcentaje de votos  más bajo, obtenido por el Psoe-A en  las diez legislaturas habidas en esta comunidad.

El  miércoles pasado, en uno de esos centros para  mayores, tan socorridos para hacerse fotos amables “palpando” la calle, como les gusta decir a los y las ganadoras, una señora le preguntó a la Presidenta: “¿Se queda usted aquí, en Andalucía, o se va para Madrid?”. La respuesta de la, todavía, presidenta de Andalucía  fue: “Yo voy a hacer las dos cosas, ahora voy a tener que trabajar el doble”. A lo que la señora le contestó: “Yo la he votado para que se quede usted en Andalucía, no para que se vaya a Madrid, ¿eh?”.

Formalmente la Sra. Díaz ostenta la más alta responsabilidad política en lo que a Andalucía y a los andaluces atañe. Es Presidenta de la Junta de Andalucía y lo es hasta la primavera del 2019. A los andaluces y andaluzas les pidió el voto pero no les ha preguntado si les parece bien o mal  que se busque otro trabajo. ¿Tan bien va Andalucía que con media jornada le basta? Y desde luego no les ha pedido permiso para disminuir a media jornada su contrato de Presidenta. Claro, que como se dice por la calle, mejor no soltar el sillón de Andalucía, no vaya a ser que  Madrid se resista. Y, ya se sabe, el que se va de Sevilla pierde la silla.

Sra. Presidenta, su modo de actuar, su comportamiento, en el ámbito político:

  • No es formal ni fiable, pues no cumple las promesas.
  • No es serio, pues se va antes de acabar el contrato.
  • No es ético,  pues incumple los compromisos asumidos.
  • No es leal, pues gana aprovechándose de la gente.
  • No es integro, pues contradice sus propias palabras.

Que a una persona le guste ganar -“Me encanta ganar” repite y repite Susana Díaz- no le exime de cumplir la palabrada dada, las promesas hechas, el tiempo comprometido.

El presidente del Gobierno ha respaldado al líder del PP andaluz, Moreno Bonilla, en la clausura del congreso regional celebrado el pasado fin de semana en Málaga

¿Tan alta responsabilidad, en una  Comunidad de ocho millones y medio de personas y tan necesitada de dejar a tras el paro, la pobreza, la desigualdad, sólo significa para la Sra. Díaz un peldaño en la escalera hacia la Moncloa? ¿Hay una forma más artera de ningunear a los andaluces, de ciscarse en sus votos, que usarlos como pértiga para dar el salto a Madrid? ¿Hay un modo más despectivo y humillante? ¡Como se frota las manos Juanma Morenos Bonilla (PP) y qué bien se lo habrá pasado en su Congreso!

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