Soberbia intelectual para recortar en becas de carácter social

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El ministro de Educación en el Senado. Foto: EFE

Noelia Conrado
Periodista

“Dolido”. Éste ha sido el término acuñado por el ministro Wert  para expresar cómo se siente tras explicar que la austeridad económica obliga al Gobierno a prescindir de las becas de excelencia para mantener las becas sociales.

Puntualizamos. Las becas de excelencia premian a los buenos estudiantes, independientemente de las rentas familiares, en cambio, las becas sociales son aquellas que permiten que un alumno –también se presupone que buen estudiante, porque para acceder a la universidad, por ejemplo, habrá obtenido la nota de corte solicitada– pueda afrontar las costas que supone cursar una carrera universitaria (matrícula, créditos, movilidad, material, etc.).

¿Duele más que un buen alumno no sea premiado que un “posible buen alumno” no pueda entrar a la universidad porque no puede sufragar las costas? No es necesario medir el dolor, ministro Wert, tan dignas son unas becas como otras. La diferencia yace en que un estudiante que no puede entrar a la universidad puede ser un talento perdido, un profesional cualificado menos. Sin olvidar que, en ocasiones, los estudiantes de excelencia no son valorados como le sucedió a Diego Martínez, que fue reconocido como el mejor físico joven de Europa por la Sociedad Europea de Física el pasado mes de mayo, al mismo tiempo que le fue denegada la beca Ramón y Cajal por falta de méritos. ¿En este caso Martínez no debería haber obtenido una beca?

Pero para completar el círculo de disparates de Wert – independientemente de que se eleva a un 6,5 la nota mínima para acceder a ayudas económicas en la universidad y deja en un 5,5 la exigencia necesaria para acceder a la gratuidad de matrícula- éste sostiene que ha podido actuar con “soberbia intelectual” a la hora de hacer frente a las críticas por la gestión de la reforma de la LOMCE y asume que “será cierto, si la gente lo piensa”.

Asimismo, el miembro del Gobierno peor valorado, con un 1,7 de nota, la peor de la democracia, también citó a Santiago Ramón y Cajal para hacer suya una de sus teorías, la necesidad de tener “buenos enemigos” para justificar la grandeza de las obras. ¿Suprimir las becas de excelencia y la reforma de la LOMCE son una grandeza? Saquen sus propias conclusiones. Sólo comunicar que Wert ha prometido dejar la política tras su paso por el Ministerio de Educación.