La soberbia autista de las élites (1)

Miguel Aznar
Consultor

Mal ha empezado el S. XXI. Y con peores perspectivas:
En los Estados Unidos, el futuro ha quedado comprometido durante al menos dos generaciones, y eso contando que el desaguisado permanente se limite al nombramiento de rancios sectarios para su tribunal supremo, y no incluya rotos definitivos para el medio ambiente o los derechos humanos globales.

En España el panorama es igual o peor. Más bien tres que dos generaciones sufrirán el pesado hándicap de un endeudamiento público y privado desmesurado que, en cuanto el dinero deje de ser gratuito, pesará como una losa sobre las gentes de este país de avestruces.

Europa, como proyecto común basado en unos valores, ha quedado en el mejor de los casos empantanada, y en el peor enterrada, por muchos años.

El mundo islámico, de Tombuctú al Afganistán, de Somalia a Estambul, estará podrido durante mucho más tiempo, y eso si Palestina no revienta definitivamente y arrastra a todo el planeta..

África sigue agonizando, y cada una de sus gravísimas enfermedades (SIDA, hambre, odio…) que deja de ser nombrada, desaparece de la pantalla no por haber sido superada sino porque los jefes de redacción de los medios consideran que ya aburre. No hay informaciones que permitan decir que todo ese horror sólo durará dos, tres o diez generaciones.

El mundo está jodido para el siglo XXI. Y si les parece mucho tiempo, piensen que el próximo mes de Julio hará ya 10 años que se disparó la crisis, miren donde estamos, y concluyan si la cosa va para corto o para largo.

La españolización del mundo

la-rebelion-de-las-masasEl sueño de Wert de españolizar a los catalanes se quedó corto. Podríamos decir que la explicación de un español que observó a sus compatriotas y se inspiró en ellos para explicar hace un siglo las desgracias del mundo moderno, sigue siendo la clave para entender lo que pasa en el planeta. San Iñaki Gabilondo lo explicó en un par de sus homilías cuando usó los paradigmas de La rebelión de las masas a cuenta de los alegres votantes de Trump. Pero en España, siguiendo los pronósticos del propio Ortega, veneramos a Iñaki pero no le hacemos ni puñetero caso. Quien sea suficientemente hombre-masa para querer evitarse la molestia de leer el libro, en la Wikipedia tiene un muy correcto, aunque mínimo, resumen.

Echando mano de ese texto podemos anotar que el hombre-masa es producto de una época que se caracteriza por la estabilidad política, la seguridad económica, la comodidad y el orden público. El mundo que rodea al hombre no le mueve a limitarse en ningún sentido sino que alimenta sus apetitos, que en principio pueden crecer de forma indefinida. A partir de todo esto es imaginable el nivel de cabreo que puede alcanzar semejante personaje en el momento en que descubra que todas esas maravillas en las que confiaba resultan ser meros espejismos.

imbecil_webEl esquema psicológico de ese hombre-masa, usando el referido resumen, se describiría así: Parte de la base de una impresión nativa y radical de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas. Lo que da la primera consecuencia de que cada individuo medio encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que le invita a afirmarse a sí mismo tal cual es, a dar por bueno y completo su haber moral e intelectual. Esto, a su vez, le conduce a la segunda consecuencia: le lleva a cerrarse, a no escuchar y por tanto intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión sin contemplaciones, según un régimen de “acción directa” (expresión orteguiana que encontramos repetida, como no podía ser de otra manera, en La España invertebrada).

Belén Esteban

De todo eso se deduce que la característica principal del hombre-masa consiste en que sintiéndose vulgar, proclama el derecho a la vulgaridad y se niega a reconocer instancias superiores a él. Se siente ‘como todo el mundo’, y, sin embargo, eso no le angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.

El hombre-masa cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la mínima curiosidad por saber más. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyectos y va donde le llevan los acontecimientos. Es el que encontramos por todas partes, que de los medios de comunicación sólo toma la música chundarata, los cotilleos del famoseo y las tertulias en las que se tiran del moño, y luego se queja porque llega al aeropuerto, se entera de que hay una huelga que se está anunciando en todos los medios desde dos semanas antes, y considera que él no tenía por qué saberlo y que a él le tenían que haber avisado con tiempo.

Tertulia diaria en 'Sálvame'
Tertulia diaria en ‘Sálvame’

En lógica contraposición del hombre-masa aparecen las élites (Ortega procura evitar ese galicismo refiriéndose a las ‘minorías selectas’, expresión que persiguió a todos los alumnos de colegios bien durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta. Creo que ya ha sido olvidada…). Sus miembros eran definidos como: “aquel que se exige más que los demás”. El republicano Ortega pudo ser repescado a regañadientes por los retóricos falangistas a cuenta de esa aparente invitación a participar en las glorias patrias.

madmenLas élites

La globalización galopante nos permite ver este concepto desde una perspectiva tan amplia que incluya desde la capital del imperio hasta un poblado en la selva.

Miremos las élites, pues, en todos sus niveles. Y veremos que incluyen:

  • Los ejecutivos de los poderes financieros, explotando su ambición a corto plazo

  • Los intelectuales orgullosos en sus torres de marfil

  • Los periodistas y colaboradores de los medios encastillados en su despectiva posesión de la verdad, proclamada en editoriales, artículos de opinión y tertulias

  • Los políticos en sus poltronas cuidadosamente distanciadas de sus votantes

  • Los funcionarios en sus sillones blindados

  • Los líderes de los sindicatos clasistas, que no de clase, en sus chollos

  • Las feministas vocingleras en sus cenáculos y sus espacios de poder

  • Los ecologistas paranoides en sus ensueños apocalípticos

  • Los refugiados de oriente medio, que pudieron huir porque eran los señoritos de sus ciudades

  • Los emigrantes africanos, que pudieron ponerse en marcha porque eran los hijos de los ricos de sus poblados y además tenían iniciativa.

  • Los emigrantes becarios del tercer mundo, traídos a occidente para prepararlos para desarrollar sus pueblos, que no quieren volver a su tierra

Una cierta dosis de todo esto, en el elenco de las élites mundiales es asimilable. En los niveles actuales, no.

Una cierta distancia entre las élites y la masa proporciona una tensión entre las partes que facilita la tracción. Unas élites talmente despendoladas proporcionan una tensión excesiva que conduce a la ruptura. Y Dios nos pille confesados.

De Braveheart a Ágata Ruiz de la Prada

Los pueblos que son abandonados por sus élites, lo tienen crudo:

Los escoceses lo fueron repetidamente: La élite aristocrática primero se puso de parte de los ingleses, hace ocho siglos, para conservar sus privilegios, a costa de sus súbditos. La cosa se fue repitiendo hasta que al comienzo de la era industrial los jefes de los clanes echaron a su gente, sus parientes, de sus tierras para criar extensivamente ovejas para proporcionar lana a la industria textil inglesa. Los que no murieron físicamente de hambre tuvieron que emigrar a América.

Ágatha Ruiz de la Prada
Ágatha Ruiz de la Prada

Los catalanes tienen experiencias parecidas: Desde los de tiempos de los Trastámara, que vieron como eran abandonados por la vieja aristocracia que se fue con el rey a Castilla, y tuvieron que reinventarse como pueblo, después de la peste negra; hasta hoy, en que los herederos de los más rancios abolengos, como José Luis de Villalonga o Ágata Ruiz de la Prada han nacido y vivido en, por y para Madrid.

Cierto que, a diferencia de los escoceses, los catalanes remontaron con una burguesía local que en su día jugó el papel de élite económica y cultural. Pero igualmente cierto que con la entrada de las tropas franquistas, la burguesía (la pela és la pela) se entendió mayoritariamente con los detentadores del poder y el pueblo tuvo que volverse a reinventar.

No es mi terreno: Expertos historiadores tiene La Lamentable que pueden ampliar, para quien lo desee, la triste historia de los pueblos, a todo lo largo y ancho del mundo, abandonados por sus élites.

y así seguimos

Hoy, en todo el mundo, norte, sur, este y oeste, las élites, desde los amos y ejecutivos de las corporaciones financieras globales hasta los mindundis que chamullan inglés en las ciudades del tercer mundo y que se creen alguien porque se conectan a internet, no es que se sientan superiores a esa purria de desarrapados que consideran que están por debajo de ellos, es que ni siquiera se acuerdan de que existen. Y este olvido es letal.

Hoy, las élites, todas, ebrias de lo que creen sus derechos (sacar beneficios comprando y vendiendo participaciones por todo el mundo, o disfrutar en su macrourbe del tercer mundo de las mismas ventajas que tendrían a su disposición si vivieran en Nueva York… ¿y quién se los va a negar?), no se enteran de en qué planeta viven.

Mientras, las masas despreciadas, podridas de envidia, se envuelven en sus andrajos (más o menos relativos) y cargan contra los que ellos consideran élites.

Y éstas se revuelven.

Es decir, que todos van contra los que envidian, más arriba, y contra los que temen, más abajo.

4 pensaments a “La soberbia autista de las élites (1)”

  1. Me adhiero a quienes se alegran del retorno de Miguel Aznar a La Lamentable. Ya puedo dejar de lamentar su ausencia de estos últimos meses.

  2. También me alegro por el retorno del Sr Aznar. Que tenga continuidad. Sólo un breve comentario. Recuerdo un libro, La Rebelión de las élites de Cristopher Lasch, en el que si mal no recuerdo también elogiaba el libro de Ortega La Rebelión de las masas, que anunciaba la ruptura del contrato entre las capas más favorecidas de la población y el resto, renunciando a contribuir al proyecto social común. Renunciando también al papel rector intelectual.

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