Sin reservas

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Javier Andrés Beltrán

Banqueros al banquillo 

Rosa Díez no es santa de mi devoción. Nada extraño: de una parte servidor sólo profesa devoción hacia el futbol preciosista que exhibió Guardiola en el Barça; de otra parte ella, que se sepa, no ha obrado milagro alguno que la haga merecedora de ser alzada a los altares. Aunque puede que esté en el camino de lograrlo. Al menos, a los altares de la política nacional si al final la querella que su partido ha presentado en la Audiencia Nacional contra los gestores que han llevado Bankia a la ruina hace que alguno de ellos page por sus fechorías. Que está por ver.

Entre otros, que son muchos, están el ex-ministro con el PP, Rodrigo Rato; el ex presidente de la Comunidad Valenciana, también del PP, José Luis Olivas y el ex alcalde de Castellón, por aquel entonces del PSOE, Antonio Tirado. Tres ex políticos no tan distintos y un solo Dios verdadero: Don Dinero, el poderoso caballero al que Francisco de Quevedo dedicara sus afilados versos y Paco Ibañez su afinada música.

¿Banqueros al banquillo? La líder de UPyD ha puesto en primera página de la actualidad política una de las exigencias de esa mayoría silenciosa que clama justicia por la pésima gestión -cuando no por el aprovechamiento personal- que han hecho de las cajas muchos de aquellos a los quienes los partidos dieron el control de esas entidades. Aunque no sea una consigna cantada a coro en esas plazas que no hace tanto tomaron los indignados y que hoy sólo llenan los complacidos por el triunfo de La Roja, Rosa Díez no está sola en esa demanda de responsabilidades: por primera vez desde finales de los años setenta, cuando se hizo el primer barómetro del CIS, los bancos se han colado en la lista de los problemas que más preocupan a los españoles situándose en el sexto lugar del ranking: hasta el 8,2% de los encuestados los citan aunque no les pregunten por ellos. Además aumenta el número de ciudadanos que cree que los partidos políticos y el fraude son un problema grave… en las sedes de los grandes partidos deberían tomar nota. En la fiscalía, también.

Los banqueros empiezan a desfilar por los despachos de los jueces y eso es buena cosa. Los políticos hace tiempo que están en ello y nada parece indicar que el ritmo de comparecencias vaya a disminuir en los próximos meses. Al menos no aquí, en la Comunidad Valenciana, donde el mediático juicio a Francisco Camps por los trajes de la trama Gürtel lejos de ser un punto y final (que sí lo fue para la carrera política del hoy olvidado ex presidente), significó el pistoletazo de salida a una larga lista de juicios a responsables políticos que pueden estar por caer. Al tiempo.

Esta semana un juez de Alicante ha pedido la imputación de la alcaldesa popular Sonia Castedo y de su antecesor, Luís Díaz Alperi por la presunta implicación en el amaño del PGOU de esa ciudad en favor del empresario Enrique Ortiz en el llamado ‘Caso Brugal’. Si al final son imputados van a ser ya diez los diputados autonómicos en el parlamento valenciano con causas pendientes ante la justicia y a los que el presidente Alberto Fabra da cobijo en su grupo parlamentario.

Muchos son para hacer creíble la prometida política de tolerancia cero. Esa que los ciudadanos exigen por igual a políticos y a banqueros.