Ser del Athletic

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Ander Gurrutxaga Abad

26-5-2012 (23:58)
Siempre me ha parecido que ser del Athletic no se elige. Ya sé, ya sé, que hay personas que pudiendo ser de otro equipo eligen ser de Bilbao, pero es verdad que para la mayoría de nosotros ser del Athletic ha sido fácil. Nos hicimos con estos colores, casi, casi, sin pretenderlo. Nos lo enseñaron nuestros mayores y lo aprendimos, con otras cosas, en la más tierna infancia. Después nos agarramos a los colores rojo y blanco porque para entonces ya eran nuestros, nos pertenecían. Quizá era una de las propiedades que nadie podía discutirnos, en muchos casos era la única que teníamos. Ayudaba mucho que otros a nuestro lado pensaran y vivieran de la misma manera.

Enseguida aprendimos que no siempre puede ganarse, es más, llega un momento que eso no importa mucho. Si se alcanzan éxitos, muy bien, sino a seguir esperando, hasta la próxima. Pero lo que no puede faltar, ahí no podemos fallar, es que siempre estamos. La Liga espera, también la Copa. Nos agarramos a nuestro mitos con tanta fuerza que siempre pensamos que eran nuestros, casi podríamos nominarles,  “patrimonio bilbaíno”.

Mientras tanto se gesta lo que nos distingue: “nuestro estilo”. Éste es una mezcla de varias cosas; acudir al estadio en los buenos y en los malos tiempos -estando arriba o sufriendo abajo-, animar incansablemente en San Mamés, respetar al contrario, atender las necesidades del equipo, identificarse con la filosofía básica -se juega con jugadores educados en la cantera y en la manera de hacer las cosas del Athletic-. El éxito del estilo es tan fuerte que mantenerlo vivo está por encima de la victoria.

El seguidor del Athletic sabe que las olas forman parte de la vida, no quiero decir con esto que sea especialmente aficionado al mar, la playa o a surfear encima de las mareas, saben que los buenos momentos conviven con otros menos buenos que, por ejemplo, ganar la Liga es el mérito instantáneo, ocurre alguna vez en la vida y después a esperar. Con la Copa ocurre otro tanto, los éxitos europeos son algo excepcionales. Lo que no es excepcional es mantener nuestro estilo. Del Athletic no se es porque se quieran ganar ligas, copas o competiciones europeas, sino porque queremos ser. El éxito o el fracaso, el triunfo o las derrotas son consustanciales al juego, pero con lo que no se puede jugar es con lo que somos. Igual que los sueños no se tocan, no se puede renunciar a la historia y a todo aquello que condiciona la travesía del equipo ¿Saben lo único que puede romper al equipo? Dejar de ser, olvidar que somos porque estamos y no tanto porque ganamos o perdemos. Con el juego se puede ganar, pero ¿para qué valen los triunfos sino podemos ser?, si alguien nos arrebata la capacidad de definir por qué somos del Athletic.

Lo que nos mantiene no son los éxitos o los fracasos, lo que permite que el equipo siempre esté, que pasen jugadores, mitos, entrenadores o presidentes es esa peculiar forma de estar, la forma de anclarse a nuestro estilo, de reverenciar el pasado para disfrutar con el presente y asegurar el futuro. El Athletic es un equipo conservador, tradicional, porque sabe que lo que importa en la vida es la dignidad, presentarse con ella en la mano, defender que somos porque estamos. El gran éxito de este equipo nunca se produce sobre el césped, se produce fuera de él, con esa forma de comunicación invisible que permite que todos los que son estén unidos para mantener la identidad: su estilo. Todos los del Athletic hemos aprendido en los largos años de militancia bilbaína que eso es lo sustancial, lo demás es coyuntural o pasajero.

Si somos es porque estamos y porque tenemos la identidad bien definida y anclada en  nuestro estilo. Los grandes jugadores llegan, se van o se retiran, los presidentes entran y salen, unos tienen más éxitos que otros, los entrenadores están y se marchan, los títulos a veces llegan, otra no. No pasa nada, lo fundamental es lo que se aprecia, lo que se toca por intangible que sea; ir al campo, estar en él, seguir al equipo, animar, opinar, mantener la forma de hacer. Esta es la grandeza del Athletic. El estilo, la identidad y la forma de hacer por encima de título o éxitos. Por eso no somos del Real Madrid, ni nos parecemos al Barcelona, al Valencia o al Atlético de Madrid…. Jugamos con las cosas de otra manera y tampoco nos va tan mal.

Un pensament a “Ser del Athletic”

  1. Bueno, yo diría que en los últimos años, es el Barcelona el que se está pareciendo un poco al Athletic, al menos en su política de cantera.
    ¡Y yo soy del Barça, que conste!

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