Semos el asombro del mundo

Por Miguel Aznar

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En aquella primera televisión de canal único, aquel exaltado delirante se había reservado un espacio en la sobremesa para pregonar la publicidad del régimen. Por aquellas fechas, a comienzos del desarrollismo, se publicaron unas estadísticas: España estaba creciendo. Y crecía un porcentaje superior al resto de países europeos. Un día tras otro machacaba las cifras y las digestiones: Crecíamos más deprisa que los demás: Más que Francia, más que Italia. Éramos la envidia de Europa porque les íbamos a adelantar, gracias a la política de nuestro Caudillo.

Desde pequeñito yo sabía echar cuentas. Y sabía que si nosotros, desde 100, crecíamos un 6%, y los otros, desde 150 o 200, crecían sólo un 5%, eso quería decir que en un año nosotros creceríamos seis y los otros siete y medio o diez, con lo que la ventaja que nos sacaban crecería, y para alcanzarles se necesitaría medio siglo… o un siglo entero.

Yo era muy joven, y me daba rabia ver cómo aquel demagogo prepotente mentía con tanto desparpajo. Y me cabreaba aún más ver cómo manadas de borregos ignorantes se lo creían.

Hoy, con un simultáneo retortijón en las tripas del alma, me ha venido aquella imagen estremecedora cuando he oído a Rajoy decir, con toda la desfachatez del mundo, que este país, podrido por el paro, en el que llamamos ‘empleo’ a sueldos y condiciones mucho peores que los nuestros antes y que los de nuestros países de referencia ahora, con su voz gangueante y quejumbrosa decía: “¡Vamos mejor! … ¡Crecemos más que Francia, que Italia, que la Unión Europea y que la Unión a 28…!”

Y eso no lo decía un paniaguado del departamento de propaganda. ¡Eso lo proclamaba nuestro Caudillo en persona!

Con minutos de diferencia veía la luz una encuesta que decía que el PP continuaría siendo el partido más votado. Veía la luz la encuesta, que no yo. Yo no veo ninguna luz. Que un majadero o un demagogo diga embustes y tonterías es algo que pasa en todas partes. Que diez millones de cabestros serviles le sigan, le aplaudan y le voten ya es algo que, a nivel nacional, imprime carácter.

Napoleón decía que los españoles eran “una chusma de aldeanos guiada por una chusma de curas”. Porque el corso no conoció a Rajoy. Si no seguro que lo incluye en la definición.

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