Samuel Aranda: “Mis protagonistas son los que sufren las guerras que les provocamos”

Entrevista a SAMUEL ARANDA, ganador del World Press Photo 2012

Noelia Conrado
Periodista

Samuel Aranda es el joven fotoperiodista autor del reportaje “España, hambre y austeridad”, un retrato de la España en crisis publicado en The New York Times y reproducido en todas las redes sociales. No es la primera vez que una imagen de Aranda logra un impacto mundial. El retrato de una madre con su hijo afectado por los gases lacrimógenos, captada en Saná, Yemen, ha merecido el premio World Press Photo 2012. Samuel Aranda se inició en el arte fotográfico atendiendo los consejos de Joan Guerrero, a quien considera su maestro, y despachando en la tienda de revelados fotográficos Fotoprix. Aunque actualmente reside en Túnez, dice sentirse “colomense [por la ciudad catalana Santa Coloma de Gramenet, donde nació] y andaluz”.

¿Cómo empezó a hacer fotos?
Con 19 años empecé a viajar y se me despertó el interés por la fotografía. Aprendí muchísimo con José Antonio Gallego y Edu, mis jefes en la tienda Fotoprix de la calle Pelayo en Barcelona. Y luego también fue importante para mi Joan Guerrero, fotógrafo colomense, y el mejor referente y maestro que puede tener uno.

Pasó de dependiente de Fotoprix a trabajar para medios como ‘El País’ o ‘El Periódico’. Pero, ¿qué le motivó a irse con 21 años a Oriente Medio para cubrir el conflicto palestino-israelí?
Pues tenía un amigo israelí en Tel Aviv y un amigo palestino en Ramala. Eran muy similares. Les gustaba la misma música, las mismas películas. Pero se odiaban entre ellos. Yo no lo entendía, y el interés por intentar comprenderlo me hizo irme allí.

Gaza

¿Por qué decidió seguir trabajando en Oriente Medio?
En el mundo islámico, en general, me siento muy cómodo y a gusto. Hay gente maravillosa, son personas muy abiertas, generosas y hospitalarias, muy al contrario de la imagen que tenemos en España.

Su objetivo ha captado medio mundo. Ha retratado las revoluciones árabes en Túnez, Egipto, Libia y Yemen y ha estado en países como Pakistán o Kosovo, entre una larga lista. ¿Qué busca retratar, quienes o qué son los protagonistas de sus fotografías?
Son casi siempre los mismos, los débiles, los que sufren las represiones de sus dictadores o las guerras que nosotros, los occidentales, provocamos en sus países.

Siempre ha tenido interés en retratar inmigrantes. ¿Tiene algo que ver con el hecho de que usted ha vivido en una ciudad y en un barrio de inmigrantes?
Tiene que ver con que mis padres fueron inmigrantes, son andaluces que siempre han vivido en Santa Coloma de Gramenet, que es como una pequeña Andalucía, aunque últimamente parece también un pequeño Pakistán y China, ¡cosa que me encanta!

Trabajar en países con conflictos armados no debe ser fácil. ¿Nunca ha tenido miedo o ha vivido experiencias que le hayan hecho sentirse al límite?
Sí, muchas veces paso miedo, claro que sí. Pero yo cojo un avión y vuelvo a casa sin problemas. La gente a la que normalmente fotografío se quedan allí. Ellos son los realmente importantes.

Imagen ganadora del World Press Photo 2012

Ha ganado el World Press Photo. ¿Le satisface alcanzar la fama mundial con un retrato sobre el dolor y el sufrimiento?
Yo no busco la fama con mi trabajo. Estoy muy agradecido con el reconocimiento. Además, ganar el World Press Photo abre muchas puertas. Pero lo más bonito, sin duda, fue rencontrarme con la mujer y su hijo, Fátima y Said.
Hace unas semanas su reportaje publicado en ‘The New York Times’ “España, hambre y austeridad” volvió a conmocionar. He leído críticas que dicen que ese reportaje refleja sólo una parte de la realidad española. ¿Qué opina?
Es verdad, sólo documenta una parte de la realidad de este país, pero una realidad que está creciendo alarmantemente. Se están cargando a la clase media de este país.

Los periódicos en los que ha colaborado se sienten ahora muy honrados diciendo que usted es uno de los suyos. Pero cuando no era famoso no le ofrecieron trabajo fijo, y como colaborador le pagaban poco. ¿Cómo ve la situación de los fotoperiodistas en la prensa española?

Sinceramente no me puedo quejar de las oportunidades que me han dado aquí, en Catalunya. Tanto El Periódico de Catalunya como La Vanguardia me dieron trabajo. Pero si es cierto que para lo que yo quería hacer, periodismo en Oriente Medio, tuve que buscar mi futuro en el extranjero. Creo que estamos sufriendo una crisis grave y eso se refleja en todos los sectores, incluido la prensa.

Imagen del reportaje “España, hambre y austeridad” para ‘The New York Times’

En otras entrevistas ha comentado que la prensa española no goza de la libertad que tienen otros medios extranjeros. ¿Algún diario español le habría comprado el reportaje publicado en ‘The New York Times’?
No sé si me lo hubiesen comprado, lo que sí puedo decir es que en este país hay temas que no se tocan, y muchas presiones y control político sobre la prensa, cosa que no pasa a estos niveles, por ejemplo, en Estados Unidos. Y que conste que no soy precisamente un admirador del gobierno americano, pero en cuanto a prensa nos llevan años de ventaja.

¿En qué trabaja actualmente?Voy a seguir documentando la crisis en España los siguientes meses para The New York Times.

Usted ha vivido en Santa Coloma, me gustaría que me hablara de ella. ¿Qué recuerdos tiene, qué significa para usted?
Viví en el paseo Alameda, en el río. Para mí Santa Coloma es mi hogar, allí están mis amigos de siempre, los de verdad, mi familia… Arquitectónicamente hablando hay que reconocer que Santa Coloma es horrible, la verdad, pero tiene algo que me hace sentir muy a gusto, que no siento en ciudades más bonitas como París o Roma.

Imagen del reportaje “España, hambre y austeridad” para ‘The New York Times’

¿Se siente catalán? ¿Qué piensa sobre el debate de la independencia?

Primero me siento colomense, y luego catalán y andaluz a la vez. Yo creo que el tema de la independencia es una cortina de humo. No olvidemos que el mismo que  propone ahora el referéndum es el mismo que pacta con el Partido Popular. Los políticos nos utilizan para sus objetivos, que no es más que gobernar para seguir acaparando poder.