Salimos de la crisis

Fabricio Caivano
Periodista

Salimos de la crisis, repiten. España de nuevo va bien, afirman. Los datos de paro lo demostrarían. La estadística es el único referente moral de los contables vivientes. Pronto podremos consumir otra vez por encima de nuestras posibilidades. ¡Qué bien¡ La ciudadanía oye tantas veces esta letanía optimista que acaba por no dar crédito a lo que constata en la realidad. Hay lágrimas, pero son de las risas. El pesimismo el vicio de perezosos, la pobreza una enfermedad contagiosa. Más emprender y menos aprender. Más talento y menos cuento. El lenguaje se ha vuelto taxativo: es lo que hay; como no puede ser de otra manera; y punto…

Y no es así. La crisis ha cumplido con su primer objetivo estratégico: desregularizar el anterior mercado de trabajo y producir en masa trabajadores pobres, el ejército de reserva del precariado y las nuevas formas de exclusión. Capital gana, trabajo pierde. Solo lo que es productivo tiene consideración, lo demás es gasto inútil que hay que recortar: educación, sanidad…

Y encima los pobres del siglo XXI deben estar agradecidos a la bondad asistencial de quienes les esclavizan y apartan. Juan de Robres fue modelo de usureros del siglo XVIII. Hoy cabalga de nuevo en el circo financiero. ¿Recuerdan el epigrama de Juan de Iriarte? Viene a cuento recordarlo:

El señor Don Juan de Robres,
con caridad sin igual,
hizo este santo hospital…
y también hizo los pobres

Un pensament a “Salimos de la crisis”

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