La Rotonda, una historia mal contada

M.Eugenia Ibáñez
Periodista

Hace escasos días, Núñez y Navarro hizo público con boato  publicitario el resultado final de las obras realizadas en el edificio de La Rotonda, edificio situado en la avenida del Tibidabo de Barcelona. La empresa organizó visitas gratuitas y pagó sus buenos euros, se supone, por anunciar en la prensa su nueva aportación al mantenimiento y “recuperación del esplendor modernista de la ciudad”. Textual. Ese anuncio citaba también que la empresa seguía apostando por “preservar el patrimonio histórico de Barcelona, porque respetar el pasado es creer en el futuro”.  Sigue siendo cita textual.

La cúpula del edificio. Foto: Albert Garcia
La cúpula del edificio. Foto: Albert Garcia

La anterior información probablemente consiguió deslumbrar a muchos ciudadanos, atraídos por la restauración de la cúpula que corona el edificio, pero  también aumentó el malestar entre los vecinos que desde hace más de cinco años mantienen que las obras realizadas atentan gravemente contra ese patrimonio arquitectónico que Núñez y Navarro dice defender. El desacuerdo se concretó en la constitución de una plataforma vecinal (www.larotondabarcelona.com) y el inicio de acciones judiciales pendientes aún de sentencia definitiva.

Obras realizadas para la construcción del aparcamiento del nuevo edificio.
Obras realizadas para la construcción del aparcamiento del nuevo edificio.

El anuncio que apareció en la prensa no informaba, por supuesto, de los recursos vecinales contra la reforma del edificio modernista, construido en 1906 según proyecto del arquitecto Adolf Ruiz Casamitjana, con ampliación posterior, en 1918, de Enric Sagnier. La tramitación de las obras comenzó en el mandato del alcalde socialista Jordi Hereu y finalizó con el convergente Xavier Trias. Ambos alcaldes recibieron los recursos que denunciaban, entre otras cuestiones, el exceso de altura del bloque para oficinas construido en la parte posterior de La Rotonda, la desaparición de elementos protegidos y el derribo del edificio de 1918. Hereu y sus servicios de urbanismo deberían haber mostrado más sensibilidad hacia el patrimonio arquitectónico, pero no lo hicieron. Trias y los suyos podrían haber enmendado la página a sus predecesores, pero lo cierto es que a los alcaldes les resulta más fácil acomodarse a las voces de sirena de los constructores que atender las quejas de vecinos desairados.

Tras una larga tramitación en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y el Tribunal Supremo, el recurso contra la licencia de obras está pendiente de sentencia en el juzgado, y también está sin resolver la impugnación contra el derribo del edificio de Enric Sagnier. Cuando esos recursos tengan sentencia definitiva las oficinas de Núñez y Navarro en La Rotonda estarán ocupadas o vendidas y en el supuesto de que esos fallos sean favorables a las demandas vecinales, ¿Qué alcalde o alcaldesa exigirá la devolución de los elementos protegidos, la reconstrucción del edificio derribado o la demolición de las plantas ilegales?

Para acabar, volvamos al anuncio citado en el inicio. El texto se cierra con esta frase: “Miremos hacia atrás para continuar hacia delante”. Si seguimos al pie de la letra la sugerencia de Núñez y Navarro relacionada con su irresistible atracción por al modernismo barcelonés nos encontramos con lo siguiente:

  • Casa Golferics: salvada de la picota por la acción vecinal.
  • Casa Trinxet: demolida
  • Casa Ravella: demolida.

La lista podría ampliarse pero, ¿Seguro que hay que mirar hacia atrás?

2 pensaments a “La Rotonda, una historia mal contada”

  1. No entiende que fuerza tiene nuñez y navarro para tener en sus manos el mayor poder en adquirir, terrenos, edificios y patrimonio de la ciudad de Barcelona desde hace muchos, muchos años y con la total complacencia de todos los gobiernos municipales que hayan habido???!!!
    Es nuestra especial mano negra de la ciudad, con la licencia municipal para hacer de la ciudad su especial far west?
    Recordem també un dels seus horribles edificis (caixa d’ous) en front mateix de la sagrada familia i que no tindria que haberse construit mai, quí es culpable ell o l’ajuntament?!

  2. Insuportable destrucció de la ciutat a mans de poderosos i voltors de tota mena i nació. Volem un país on això no sigui possible mai més.

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