Juan Antonio Roqueta, el abogado que creía mucho en el Derecho y muy poco en la Justicia

 

José Martí Gómez

 Era uno de los últimos supervivientes de una abogacía en extinción. Trabajaba solo en un despacho destartalado, no tenía secretaria y  sólo recibía visitas los lunes, miércoles y viernes a partir de las seis. Eso sigue diciendo su contestador automático.

Pero era un gran penalista, enamorado de su profesión. Repetía en los momentos en que se dejaba llevar por la conversación, que creía mucho en el Derecho y muy poco en la Justicia. Discípulo de Octavio Pérez Vitoria, llevo su pasión por el Derecho Penal a conocer de cerca la vida de la marginalidad y el factor humano que había tras todo delincuente. Entró a fondo en una temática que iba mucho más allá de las leyes, que se sabía muy bien: trató de intuir lo que de egoísmo, de pasión, de fracaso, de ambición, de humillación había tras el delito.

De ideología muy conservadora, de fe religiosa que sentía nostalgia por la Iglesia anterior al Vaticano II, pesimista ante el cambio de un mundo que no le gustaba, era a un mismo tiempo, como persona con gran riqueza de vida interior, capaz de ponerse siempre en el lugar de los otros para defender causas justas, para ser solidario, para ser fiel a la amistad.

Le conocí hace cuarenta años en la Sala de los Pasos Perdidos del Palacio de Justicia y juntos corrimos muchas aventuras en unos años en los que criticar a la Justicia era difícil. Sus informaciones fueron siempre veraces. Su crítica al poder, el que fuese, siempre fue lúcida. Transitó con habilidad y sin mancharse, él, que comiendo se manchaba siempre, por los arrabales de la delincuencia y de la Policía.

Lo curioso de este hombre cuya voz denotaba angustia cuando me telefoneó la semana pasada para decirme que tenía que someterse a una biopsia por problemas de próstata es que fue un gran abogado cuando lo que siempre quiso ser fue un buen mago.

Se lo dijo a su madre, ginecóloga cuando en España apenas habían ginecólogas, si es que había alguna: “Quiero ser mago, mamá”. Y su madre le dijo: “Muy bien, hijo: mañana te matricularás en Derecho para ser abogado”. Y él dijo. “Si, mamá”. Fue abogado pero nunca dejó de ser mago. Las sobremesas con él siempre acababan con una sesión de magia.

La peña de Los Lamentables, de la que formaba parte, le notará en falta. Por sus juegos de manos, por su defensa de Dios ante ateos recalcitrantes, por sus anécdotas sobre delitos y delincuentes, por su bostezar cuando los temas de conversación no le interesaban, por su desinhibición sentimental cuando el mundo del sexo se liberó.

Tenía muchos amigos pero era un hombre perdido desde hacía años en el camino de la soledad.

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EL MAGO DEL DERECHO

Necrológica de Juan Antonio Roqueta publicada por Santiago Tarín, Francesc Peirón y Domingo Marchena, publicada en La Vanguardia del 16 de febrero de 2012.

DESPEDIDA CON ROQUETA

En junio de 1977, Francesc Peirón y Domingo Marchena culminaron su seria “Historias de la mala vida” con el abogado Roqueta. Su texto, titulado “Despedida con Roqueta”, aporta muchos datos biográficos del mago y penalista escrito con afecto por dos periodistas que le tuvieron siempre en alta estima.

16 pensaments a “Juan Antonio Roqueta, el abogado que creía mucho en el Derecho y muy poco en la Justicia”

  1. Querido Padrino, me gustaban tus juegos de magia y los voy a hechar de menos. Que pena !!!! mi hijo Alexander hubiera sido un buen discipulo tuyo.

  2. Fue un orgullo que fuera mi padrino, y mas mi amigo. Cómo hecho de menos el no tenerlo cerca para tomar alguna copa, para comer o para un juego de manos. Bueno solo puedo decir que no hay nadie como él. Descansa en paz.

  3. Es una lástima que nos deje un compañero y familiar que tanto amaba la profesión. Desde mi más que profundo sentir, lamento que un maestro del Derecho como él no pueda compartir más momentos con nosotros. Aunque sea telefónicos como era, en su gran mayoría, mi caso. Yo como abogado me complacía saber que tenía una buena mano que podía acompañarme ante mis dudas. El como persona se complacía diciéndome que lo que más quería era sentirse útil en todos sus sentidos.
    Solo espero que algún gen se me haya quedado y pueda aportar, como hizo el, profesionalidad, maestría y amabilidad a las personas que esten cerca de mí.

  4. Una tristeza enorme ha recorrido mi cuerpo al leer la noticia. Yo conoci a Juan Antonio en el año 75 eran tiempos dificiles en un pais que se le avecinaban grandes cambios y desde entonces compartimos amigos y amistad. Era una enciclopedia viva de un mundo pero sobre todo del submundo en el que por ser un abogado penalista se movia, el se movia como pez en el agua en esos laberintos de policias y delincuentes, y era respetado y querido tanto por unos como por otros algo dificil en semejante contexto.
    Yo personalmente aprendi mucho de su filosofia y del saber que poseia, hemos perdido un gran amigo y tambien una persona irrepetible.

  5. Adios al Señor Juan antonio Roqueta Quadras – Bordes, un abogado diferente al resto irrepetible, no le olvidaremos. Le conoci personalmente. Gracias por todo un saludo a familia y amistades.

    Que descanse en paz.

  6. Vaig tenir la sort de coneixa a Juan Antonio Roqueta al palau de justicia i a las reunions a la sala passos perduts als meus inicis com advocat treballant al Despatx de un altre gran advocat Don Federico de Valenciano Tejerina , en aquells dies que lletrats penalistas i periodistas de justicia ens trobabem per parlar, dinar etc

    Sempre amable , aprenies dret sempre que el senties a las tertulias , lucit, bon conversador , ironic , excelent persona .Molts bons records dels dinars que feiem diversos lletrats penalistas i periodistas i deixan embobats a tots amb els jocs de magia a l’hora del cafe

    El món del dret ha perdut un gran juristas i el mon una bona persona
    Que descansi amb pau.
    Rosa Maria Varela manubens advocat

  7. Yo nunca conocí al abogado Roqueta, pero el mago Roqueta siempre supo deslumbrarme con sus juegos de manos. Cuando el día de mi boda le dí las gracias por la sesión de magia que ofreció durante la recepción, él me sonrió y me dijo “Yo soy mago. Esto es lo que más me gusta hacer”. Lo recuerdo con cariño y no olvido la magia y la ilusión que nos trajo a casa, cuando yo era niña, tantas y tantas veces.

  8. Desgraciadamente para mí, no he tenido la suerte de conocer a quien los que si lo hicisteis llamabais cariñosamente “Roqui”. Hubiera dado algo por conocerlo y más aun por haber podido disfrutar de su sabiduría de la vida, de su bonhomía y de su amistad. Me uno al pesar que su falta os origina, y ojala que su recuerdo perdure siempre entre todos. Será señal de que seguimos siendo fieles a nuestros principios y a nuestros amigos, y sigue acompañándonos la coherencia.

    Fermín

  9. Tuve la suerte de conocer a Juan Antonio hace unos treinta años. Yo empezaba a estudiar Derecho y gracias a un amigo común, le acompañé a ver algunos juicios. Me hizo juegos de magia en la barra del Mesón Castellano, en esos momentos de relax después del juicio. Me sacó de la cárcel. También él fue cliente mío. Pero recuerdo una frase que dijo un cliente suyo, al que defendió con éxito en los tribunales, tras sentarse en estrados con media cuartilla garabateada con cuatro notas: “Roqueta habla con Dios”. Efectivamente, tras concederle la juez la palabra y leer aquella cuartilla, miró hacia arriba, se iluminó su cara y estuvo informando durante media hora, con cita de preceptos, folios del sumario, fechas de sentencias, doctrina legal , y todo lo que un buen abogado necesita para ganar un pleito.
    Juan Antonio, espero que tengas tiempo para hablar con Dios y si, en el Juicio Final necesito un abogado defensor -que lo necesitaré-, cuento contigo.

  10. En Josep Plà deia, hi han amics , coneguts i presentats. Per mi en Joan Antoni (Juan Antonio) era dels primers, un gran amic. Ens coneixiem i ens soportavem des de fà 45 anys. Teniem que dinar aquesta setmana, pero ho posposarem per la següent doncs no es trobava en ànims. Amb les nostres xerrades, sempre s’ha aprenia quelcom, comentabem de tot, pero especialment de religió. Era un purista de la Biblia, sense ser teoleg.
    Adeu AMIC en mayúsculas, deixas un buit ,en els que t’estimant.

  11. Precioso artículo de Martí Gómez. Juan Antonio vivía con señorío en zonas oscuras. Jueces, policías, delincuentes poligoneros, todos eran lo mismo, un mundo negro, inculto, al que Juan Antonio daba un toque de magia. Los trataba a todos con un afecto sincero y con una sorna amable. Era muy generoso con los amigos. Invitaba con gran placer a restaurantes caros. La colección de momias del colegio de abogados lo miraban con santo recelo. A él le daba totalmente igual. Sabía mucho derecho penal y mucho derecho procesal. Sobre todo derecho preconstitucional. Trataba con respeto a muchos indeseables (no me refiero a los poligoneros sino a los otros). Pertenecía a un mundo valleinclanesco, arcaico. Era inasible, vivía en otro planeta. Descanse en paz.

  12. Lamento algunes coses que no he fet en aquesta vall de llàgrimes per culpa de badar massa, de no trepitjar sempre fort, de preocupar-me per quedar bé o no ficar el dit a l’ull als altres, per tonteries…, però en lamento una per damunt de totes: no haver conegut personalment –tot i que si que hi vaig parlar per telèfon per convidar-lo a un sopar tertúlia amb un grup de mags al qual finalment i molt cabrejat per la feina no hi va poder assistir- a l’advocat penalista que volia ser mag Juan Antonio Roqueta, un home que els seus amics el definien com una de les persones que creia més en el dret i menys en la justícia. Ni haver assistit a cap de les seves mítiques sessions de màgia. I el que més lamento és que no hi hagi un altre vida on pugui trobar-me’l, enlluernant a Sant Pere amb els seus trucs, ensarronant a l’Esperit Sant o fascinant al mateix Pare Etern.

  13. Soy el primo hermano de Juan Antonio que, desgraciadamente durante muchos años no habiamos tenido contacto. Ahora que empezamos otra vez a ser familia, lo he perdido para siempre. Verdaderamente lo encontrare a faltar. Siempre te recordare.
    José Maria.

  14. Tinc un gran record de en Roqueta, en “Roqui” com li deiem en la tenda de Castillejos, on varem dormir junts dos estius. Ell n’hi estiguè tres, doncs el seu esperit militar era tant gran, que l’obligaren a repetir. A mes no el deixaven desfilar doncs trencava la formació, i l’enviaven a la tenda.
    Duran hores i hores ens parlava de lleis i sobretot del seu admirat Perez Vitoria. A mes dels jocs de mans amb les cartes. Recordo el seu projecte que nosaltres anomenarem la “roquetina”, que no era ni mes ni menys el trobar un sistema perquè els comdemnats a mort no patissin.
    Descansi en pau.

    Joan Maria

  15. He tenido la suerte de compartir la amistad con Roqueta y Martí Gómez. Hoy cuando llegue el conticinio (hora de la noche en que todo está en silencio) con lágrimas en los ojos brindaré por la amistad, el más humano de los derechos. Con respeto. Mateo.

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