“Reinventemos una política que controle la economía”

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR JOSEP FONTANA

José Martí Gómez

5-3-2012 (18:30)
La mejor definición de este octogenario que sigue con la mente activa y clara es la de un hombre pegado a los libros. Lo ha estado desde niño, hijo único de un librero de viejo, y lo ha estado de joven y adulto como historiador inmerso en bibliotecas. La suya, voluminosa, la donó a la universidad Pompeu Fabra. No fuma. No bebe. Sus vacaciones son de una semana al año. ¿Por dónde deja ir sus distracciones? Por la lectura de diarios, porque asegura que un historiador no sirve para nada si no tiene los pies puestos en el mundo en el que vive. Y por los libros. Libros y documentos le han permitido investigar sobre nuestro pasado siendo siempre consciente de que para escribir buenos libros de historia se ha de tener capacidad de relato. Un buen ejemplo de relato es el que cuenta en uno de sus libros: el francés al que iban a ahorcar durante la guerra de la Independencia vio que en el último segundo fallaba la cuerda. Mientras la reparaban, comentó con hastío: “¡Qué país… Ya no funciona ni la horca!” Por su capacidad de relato, cuando Fontana relata la crueldad española a lo largo de sus años plagados de guerras civiles hay historias que podría filmar Tarantino.

El historiador Josep Fontana suele citar la frase del profesor Carande que cuando le pidieron definiese España en dos palabras dijo escuetamente: “Demasiados retrocesos”. Cree Fontana que España esta a día de hoy en esa situación y puesto a poner poesía a la crisis recuerda el poema de Gil de Biedma que dice “De todas las historias de la Historia sin duda la más triste es la de España porque termina mal”. El poema sigue con unos versos que parecen escritos hoy: “Como si el hombre, harto ya de luchar con sus demonios, decidiese encargarles el gobierno y la administración de su pobreza”.

¿Conocemos bien nuestro pasado?
Han ocurrido demasiadas cosas como para poder conocerlo bien. Un análisis histórico consiste es escoger parte de ese pasado, conscientes de que quedaran preguntas nuevas que hacer. El problema es que en este país han sido escasas o nulas las ayudas oficiales para la investigación histórica. Las mejores investigaciones sobre la guerra civil han salido desde abajo, de profesores de instituto trabajando sobre hechos y lugares concretos. Sigue faltando un gran trabajo de investigación sobre lo que representó a largo término el proyecto reformador de la II República. Sobre ese periodo, la  guerra civil y el franquismo hay una ofensiva histórica revisionista de escasa calidad científica.

¿Cómo  nació la idea de la Historia de España en catorce volúmenes escritos por autores distintos?
Como un intento de actualizar las buenas historias de España que existían.  La  obra trata de analizar debates y mitos de la historia de España.

Un debate.
El significado del imperio. España se construye por intereses dinásticos y familiares.

Un mito.
El del despotismo ilustrado, debate vivo en el sentido de su actualidad política: “Nosotros nos preocupamos de vosotros y no toquéis las narices”. Pierre Vilar decía que el despotismo nunca es ilustrado. Se le obliga a ilustrarse forzándole desde fuera. Si del despotismo dejas al margen la letra lo música que queda es poco más que retórica.

 

¿Qué déficit arrastra España?
Lectura e ilustración. No hemos tenido un Diderot y de haberlo tenido lo hubiésemos quemado en la hoguera.

¿Cómo ve el encaje Catalunya-España?
Como un problema difícil de resolver porque cuando se plantea la cuestión se habla de cosas diferentes. Es un problema que requiere de un esfuerzo mutuo de comprensión que no se hace. Hay fórmulas de convivencia sin renunciar a lo que se piensa. Es un hecho que para Catalunya es difícil convivir en una situación que no le resulta fácil y menos en un momento de crisis, pero está claro que al margen de que podemos plantearnos si la independencia es deseable, conveniente o posible hoy el independentismo lo tiene difícil. Hoy, eso Europa no lo ve. La destrucción de Yugoslavia por intereses alemanes y la independencia de Kosovo por intereses de Estados Unidos  son experiencias de un pasado reciente que nadie tiene interés en plantear hoy en otros países.

El factor económico ¿por qué tardó en ser historiado?
Solo interesaba contar las victorias bélicas de los soberanos, pasando  por alto los problemas que implican que la gente pueda comer o se lance a la calle porque se muere de hambre.

¿Cómo ve el momento socioeconómico de hoy?
Vivimos momentos políticamente desastrosos. Que el PP, partido con  muestras evidentes de corrupción, y no menor evidencia de la falta de calidad intelectual y humana de algunos de sus personajes, haya ganado por mayoría absoluta es descorazonador. ¡Que falta de racionalidad por parte de los que les han votado para que gestionen la crisis! Dicho esto, lo que se ve en el PSOE no entusiasma nada Podría decir, un poco cínicamente, que si democracia quiere decir escoger exclusivamente entre Rubalcaba o Rajoy estamos jodidos.

¿No ve la posibilidad de que emerjan con fuerza nuevos partidos que sean alternativos?
No. La información de hoy está dominada por la televisión y la radio y se dan pocas posibilidades para cambios. No hay una prensa pequeña pero alternativa, como la hubo en tiempos de la República. No hay tampoco, como lo hubo entonces, núcleos de sociabilidad, como las cooperativas en la  que había biblioteca, teatro, cafés para el debate. Internet es hoy un medio importante pero hay demasiadas voces y por ahora faltan canales con peso específico, con credibilidad.

A estas alturas ¿es posible reinventar la socialdemocracia?
Sostengo que un trasvase total de la sociedad no es posible pero lo que sí se puede y debe hacer es reinventar la socialdemocracia, evidentemente dejando fuera del proyecto a los que la han prostituído y vendido a partir de las llamadas terceras vías encarnadas por Clinton, Blair y González. Hemos de reinventar un tipo de política que controle la economía en el sentido de repartir con justicia las cargas sociales porque el capitalismo es capaz de crear riqueza pero si se le deja desbocar crea también pobreza e injusticia. Por eso es fundamental reinventar una política que controle al capitalismo. Eso es fundamental de entrada. Si después el sistema se ha de cambiar de arriba abajo ya lo hablaremos.

¿Qué ha pasado en el mundo a partir de 1945?
Hasta esa fecha, avanzamos. El avance se detuvo cuando cayó el comunismo, que hacia de contrapeso al capitalismo. A partir de la crisis del comunismo el mundo entró en una fase de desigualdades porque desde los sectores duros del capitalismo se preguntaron ¿para que seguir pagando el coste del estado de bienestar?. Hoy vivimos los peores momentos del capitalismo.

¿Qué quedará del estado de bienestar?
Lo que nosotros consigamos salvar del desastre. Y al decir esto no pienso solo en Sanidad. Pienso también en Educación. La  quiebra de servicios   sociales tan fundamentales como la sanidad y la educación pública es un hecho gravísimo. La degradación del sistema educativo hará que una generación de jóvenes quede sin salida profesional. Creo que esos jóvenes no puedan aceptar mansamente seguir así y por eso su movilización.

¿Somos conscientes de eso?
Tendremos que serlo. Debemos enfrentarnos a la corrupción y debemos enfrentarnos a la injusticia de nuestro sistema fiscal.

¿Le sorprende la indiferencia de parte de la población que, llegadas las elecciones, sigue votando a los corruptos?
Sí. Me produce una sensación de impotencia.

La política parece ha dimitido dejando la gestión a tecnócratas…
Eso es nefasto. Los grandes problemas siempre son políticos y ante esos problemas lo que deben aportar los tecnócratas son las posibles soluciones para que sean valoradas por los políticos si consideran oportuno aplicarlas.

¿Se atreve a pronosticar el futuro a medio plazo?
Una de las cosas que el historiador aprende rápido es que el oficio de profeta no está hecho para él. En editorial Crítica vamos a editar un libro que recoge un artículo de Keynes publicado en 1930: “Perspectivas económicas de nuestros nietos”. ¿Qué dice en ese artículo? Que vivirán tan bien que su problema será solucionar el tiempo libre. ¿En que año fijaba Keynes ese mundo ideal? En el 2030.

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Josep Fontana ha publicado recientemente Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945, editada por Pasado y Presente. Con la colaboración de diversos especialistas dirigió junto a Ramón Villares la Historia de España en doce volúmenes, coeditada por Crítica y Marcial Pons.

 

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