Recapitulando sobre Évole, Otegui y la caverna

José Martí Gómez
Periodista

Un recuerdo de Dublín. Debió ser una tarde de abril de 1992. Yo estaba allí cubriendo una información sobre el terrorismo en Irlanda del Norte.Esa mañana, decía, estaba en Parnell Street, calle dedicada al padre del nacionalismo irlandés. En esa calle vi confluir dos manifestaciones por aceras distintas.

Una de las manifestaciones estaba encabezada por la hermana de una monja asesinada por el IRA. La hermana dijo, a través de  megáfono, que en nombre de todos los que sufrían la tragedia del terrorismo pedía a Gerry Adams que solicitara al IRA un cese del fuego para que podamos vivir en paz.

La manifestación que subía por la otra acera estaba encabezada por la madre de una adolescente asesinada por terroristas protestantes, grupos paramilitares enfrentados al IRA. La mataron cuando salía de clase en la universidad de Belfast. Su madre, también a través de un megáfono, dijo estar a favor de una paz genuina. Su hija, dijo, pertenecía al Sinn Féin, el único partido que quiere una paz genuina.

Dos visiones distintas del dolor por el terrorismo y por donde ha de transitar la paz.

Sirva este prólogo para cerrar mi artículo en este blog apoyando a Jordi Évole en su reportaje-entrevista con Arnaldo Otegui, que tanta polémica levantó en las redes sociales, incluida esta. A discrepantes que enviaron comentarios sobre mí articulo va dedicado este, respetando sus opiniones pero exponiendo también las mías.

El IRA y ETA

Hubo lectores que afirmaron que no son lo mismo. Dejando al margen sus orígenes, creo que sí los son. Ambos, el IRA y ETA, han tenido su brazo político y su brazo militar y ambos han asesinado, en ocasiones de forma selectiva, y en la mayoría de casos en forma indiscriminada. Ambas organizaciones han sufrido también a lo largo de los años el juego sucio de los paramilitares amparados por el gobierno de Londres y la chapuza de los GAL amparada por el gobierno de Madrid en años en los que, en palabras de un dirigente vasco en el juicio por el secuestro de Segundo Marey “preferimos mirar a otro lado”.

La caverna

Cuando me refería a ella no lo hacia pensando en el ciudadano crítico con la entrevista a Otegui, crítica siempre válida, sino en los que antes de ver el programa ya lo criticaban por considerar que era la apología de un asesino. Se confunde al periodista que entrevista con un cordón umbilical que le une a la opinión del ciudadano que lee, oye o ve la entrevista y pide que esta le trasmita las misma opiniones que él tiene sobre el personaje. Y no es eso. El periodista pregunta y en el juego ambiguo que es toda entrevista trata de obtener una foto de la personalidad, en ocasiones conflictiva, como la de Otegui, y creo que Jordi Évole lo consiguió.

30¿Por qué fue una entrevista válida?

Porque creo que la lacra del terrorismo solo la puede poner fin gente que haya militado en puestos claves del terrorismo. Son ellos los que el día que deciden pasar a la acción política diciendo adiós a las  armas: saben donde están los fusibles para desactivar el terrorismo desde dentro, siendo conscientes de encontrar resistencia en sus propias filas y que incluso pueden poner en peligro sus vidas. En el Sinn Féin dos ex dirigentes del IRA asumieron el riesgo de la negociación ¿Por qué no dar una oportunidad a que lo haga Otegui, incluso sin que despierte nuestra simpatía?

Una geografía marcada por el terrorismo

He viajado mucho por Euskadi. Sé que su geografía, la he recorrido, está llena de recuerdos lacerantes: asesinatos, secuestros, torturas… He hablado con familiares de víctimas, con etarras reinsertados, con Margarita Robles explicándome lo duro que fueron sus años en Interior… Pero lo que más recuerdo de esos viajes fueron las palabras de una mujer, mirando la bahía de la Concha cuando fracasó el primer alto el fuego de ETA:

– ¡Qué hermoso país si no se matase!

Años antes leí De la emoción a las palabras, del Nobel Irlandés Seamus Heaney: “Todo el paisaje irlandés es un manuscrito que ya no somos capaces de leer”.

Creo en el periodismo capaz de ayudarnos a leer el paisaje vasco, un laberinto según la escultura en la Universidad de Deusto, un archipiélago de ideas, según algunos sociólogos.