Rajoy, la mentada recuperación y la cruda verdad

Un cosa es la recuperación económica que pregona Rajoy y otra la cruda realidad que constata el último informe Foessa

Xavier Caño Tamayo
Periodista. Miembro de ATTAC

Mariano Rajoy no cesa de presumir del éxito de sus reformas, de jactarse de la recuperación económica y presume de que España salió de la indigencia. Tal vez las macrocifras de España ya no sean tan malas, pero sí lo es la vida de mucha ciudadanía que mora en el Reino de España. Hay demasiada desigualdad, demasiada pobreza. Así lo constatan datos, cifras y hechos tozudos e innegables porque están ahí. Echemos un vistazo a la situación real de la gente de la mano del informe FOESSA de este año.

Tres cuartas parte, aún en crisis
Promovido por Cáritas España, FOESSA ha publicado año tras año desde 1965 un informe anual sobre el estado real de las gentes de este país. Si el año pasado FOESSA mostraba una sociedad con dos velocidades en desigualdad, pobreza y paro, el informe FOESSA de 2017 destaca que el 70% de familias del país no ha notado ni nota los efectos de la cacareada recuperación. Y eso son casi tres cuartas partes de la población. Y no recuperarse es estar mal, seguir en crisis.

Los hogares donde menos se nota esa presunta recuperación son precisamente los que sufrieron más la crisis de 2008, explica el estudio. Y añade que el modo de afrontar la crisis perpetrado por el gobierno “ha empobrecido la pobreza”. Según FOESSA, la mitad de familias está peor que en 2008, un 42% igual y solo un 7 %, ha mejorado. ¿Recuperación con esos datos?

Para obviar que no hay verdadera recuperación que merezca tal nombre, desde el gobierno y aledaños se usa la artimaña de que los buenos resultados llegarán a todo el mundo… poco a poco. Es necesario tener paciencia, dicen. Un clásico de marear la perdiz. Cuando se denuncia la injusticia impune y la pobreza resultante se intenta embaucar a la gente arguyendo que hay que hacer crecer el pastel para repartirlo. Lo del pastel creciente la usaba de modo genial Felipe González cuando gobernaba. Aunque difícilmente se podía y se puede creer que el pastel crecía para ser repartido cuando desde 1982 hasta el año 2000 este país no ha bajado nunca del 15% de paro.

Una cuarta parte menos de salario
Porque lo que sucede en verdad es que pasa el tiempo esperando que el pastel crezca para repartirlo de una vez, pero ese momento nunca llega. En última instancia las mejores décadas para las clases trabajadoras no fue un tiempo de mayor justicia y mejor reparto de riqueza sino años de crédito fácil y poder trabajar horas extraordinarias a paletadas.

Sin embargo, la cruda realidad desde hace diez años es la de los datos de la agencia Thomson Reuters que publicó el Financial Times. Sencillamente, desde que estalló la crisis, el salario real en España se ha reducido en una cuarta parte, un 25%. Mientras en ese mismo período en EEUU y Alemania los salarios aumentaban un 5%.
Los datos que aporta FOESSA no apuntan a que el pastel se vaya a repartir en el Reino de España. Un hecho esclarecedor es que las familias no pueden ahorrar. Sesenta de cada 100 familias no pueden ahorrar nada o tan poco que lo ahorrado no sirve para subsistir un mes sin ingresos.

Para afrontar el empobrecimiento general, consecuencia de la reducción o pérdida de ingresos por desempleo, precariedad y rebajas salariales, 70 de cada 100 familias han reducido el uso de la calefacción. O también se puede entender que solo 30 de cada cien pueden tener la vivienda a la temperatura adecuada en invierno. Además de soportar peores condiciones laborales, como aceptar empleos precarios sin contrato. Otra salida es reducir gastos de vivienda; un 15% de familias se ha mudado a una casa más barata. Y un dato revelador de la situación real es que millón y medio de jóvenes que vivían por su cuenta han regresado al hogar familiar por no poder atender los gastos básicos de una vida normal autónoma.
El paro de larga duración, que afecta a dos millones de españoles y españolas, muestra que la pobreza deviene crónica. En gran medida porque los parados sin ningún subsidio aumentan sin cesar desde 2010 y ya son el 43%, más un millón seiscientos mil desempleados. ¿Cómo sobreviven? Aparte de un reducido porcentaje que trabaja en la economía sumergida, el 80% de parados sin prestación sobrevive gracias a la ayuda de la familia. A lo que añadir que poco más del 22% de población vive con menos de 8.200 euros al año, según la última Encuesta de Condiciones de Vida. Y eso apenas es sobrevivir.
La proclamada salida de la crisis no llega a la gente común, una mayoría en el país. Según la citada encuesta de condiciones, aumentaron los hogares que llegan a fin de mes con mucha dificultad hasta alcanzar el 15% del total. En tanto que el 38% de familias no puede hacer frente a gastos imprevistos, 40 de cada 100 no pueden ir de vacaciones ni siquiera una semana al año, mientras el 8% de hogares se retrasa con frecuencia en pagos de hipoteca, alquiler, gas, electricidad o comunidad. Porque los ingresos habidos no alcanzan para todo.

El nivel de pobreza se ve en la calle

Según el indicador Arope de la Unión Europa, el 28 % de la ciudadanía del Reino de España está en riesgo real de pobreza. Ese riesgo incluye la carencia material severa. Como no poder comer carne, pollo o pescado cada dos días, no poder mantener la calefacción adecuada, no poder comprar una lavadora ni poder disponer de 650 euros para gastos imprevistos.
Según el Informe del Estado Social de la Nación de 2017 de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, en España se afianzan la pobreza, la precariedad, el riesgo de exclusión y la desigualdad. Para reducir esa pobreza, Directores y Gerentes proponen derogar la Reforma Laboral fuente de precariedad. Además proponen establecer una renta mínima para los 700.000 hogares que no tienen ingreso alguno, que son un millón trescientas mil personas.

Una mayoría sin futuro
El citado estudio de directores y gerentes considera que la pretendida recuperación de la crisis ha “dejado sin futuro a la inmensa mayoría de la población española” y solo sobrevive. Además, para que no haya dudas sobre la cruda realidad, la Encuesta de Población Activa certifica que los jóvenes menores de 25 años en paro ya son 600.000. Más que en 2008, cuanto estalló la crisis, pues entonces eran medio millón.

El oscuro panorama se completa al averiguar que el 1% más rico del país (apenas 46.000 sujetos) en 2016 acapararon 250.000 millones de euros. La cuarta parte de la riqueza anual. Por contra, el 20% más vulnerable (unos 9 millones de ciudadanos y ciudadanas) solo pudo echar mano a un 0,1% de la riqueza nacional. Poco más de 110 euros por cabeza. Hay además un dato angustioso que proporciona Unicef. España tiene una de las tasas más altas de pobreza infantil de la Unión Europea. Es el tercer país en pobreza infantil tras Rumanía y Grecia.

¿Recuperación? ¡Por favor!

La gente de este país merece justicia y vida digna. Pero también más respeto del gobierno. Un gobierno que oculta y falsea la realidad, por más que la ciudadanía la conozca y la sufra.

¿Hasta cuándo?

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