Radiografía corta de la campaña electoral desde Bilbao

eMail del País Vasco
Ánder Gurrutxaga
Catedrático de Sociología

Estoy viviendo la campaña electoral en Bilbao. Estoy extrañado de la tranquilidad, incluso el relajo de la misma en el País Vasco. Da la impresión de que casi nadie confía en cambiar nada y todos los partidos dan por conocidos los resultados finales. Si hace cuatro años alguien hubiese dicho que los grandes líderes no vienen o, si lo hacen, es casi de incógnito, hubiésemos quedado sorprendidos. Que no se preocupe nadie: es el signo de los nuevos tiempos.

Por ejemplo, Iglesias con el dinamismo que exporta la izquierda que dice representar, no ha tenido Bilbao entre los lugares elegidos, envió a Errejón, que siempre queda bien sobre el escenario, pero el añorado “hombre de la coleta” no ha venido, quizá más adelante y sino él se lo pierde.

Rivera estuvo un rato. En realidad, ya entiendo…., Bilbao es una plaza incómoda. Su discurso de racionalización institucional, modernización e igualdad en la fratría nacional española le conduce a negar elementos claves del autogobierno que, paradójicamente, es algo en el que todos los vascos están de acuerdo. No sé si esas son formas, desde luego la opción política que representa no parece depender de la cosecha obtenida en los caladeros electorales vascos para alcanzar objetivo alguno. Sus candidatos son desconocidos, no se les oye, tampoco se les ve en la calle ni en los medios, no toman potes, no se sabe si acuden a San Mamés o si son del Athletic, La Real o el Alavés, en fin… qué les voy a decir. Mal augurio: no estar, no ser, para alguien que quiere cambiar –eso dice, al menos– las reglas de juego.

El PP no envió tampoco a Rajoy, vino la señora Cospedal. Llegó a un hotel, donde casi a puerta cerrada, habló –supongo– para la televisión y sus militantes-: “solo habla para los que ya están convencidos”. Es curioso cómo en el País Vasco, el PP asume su discreto papel, lejos de los despliegues a los que están acostumbrados en otros lugares del Estado. Los cabezas de lista entran y salen, siempre están en movimiento, quizá confunden éste con la acción.

El PSE es un clásico y en sus listas en Euskadi, hay mucho político avezado. Sánchez pasó rápido y veloz –ya se sabe, las campañas son para gentes con buena salud y capacidad de circulación–, pero no termina de verse frescura en sus propuestas ni en los candidatos.

Los nacionalistas –PNV, BILDU– han hecho una campaña tranquila, clásica, diciendo lo que hay que decir en este momento y haciéndose cargo los unos de la defensa del autogobierno y diciendo que son el muro de contención de posibles deslices o pérdida de influencia del sistema de autogobierno en Madrid y los otros, con el ideario clásico, basado en la defensa del día después y del “nuevo marco político”. pero sin excesivas novedades y sujetándose al guión establecido. ETA ya no está, ha desaparecido.

Ninguna de las controversias tan propias de otros lugares –corrupción, crisis del sistema institucional, efectos de la crisis económica….– han calado demasiado en campaña. Si ésta quiere mover almas, conciencias y cuerpos, es posible que la mirada deba dirigirse hacia otro lado: aquí todo tranquilo. Por cierto, ya era hora.