¿Quién es Jorge Moragas, el peón de confianza de Rajoy?

Antología de sandeces políticas (49)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista

Pese a ver a menudo su imagen en la comitiva presidencial, el jefe del Gabinete del presidente del Gobierno pasaba más o menos inadvertido, ya que su nombre y apellidos –Jorge Moragas Sánchez (Barcelona, 21-6-1965)— no destacaban en los medios de comunicación. Pero, a raíz de su designación para dirigir la campaña electoral de Mariano Rajoy de cara a los comicios generales del próximo otoño, vale la pena conocer de cerca al fontanero catalán de la Moncloa, auténtico peón de confianza del matador gallego.

XIV-Jose-Maria-Partido-Popular_EDIIMA20140912_0579_4Cuando Aznar necesitaba un Jordi

¿Quién es en realidad Jorge –que no  Jordi Moragas? Podría decirse que un diplomático de carrera que en vez de ir de embajada en embajada prefirió hacer política dentro del PP, partido al que se vinculó en el año 2000 y en el que, dos años después, ya era secretario de Relaciones Internacionales (a eso se le llama llegar y besar el santo). ¿A quién debió su primera promoción? Nada menos que a José María Aznar, al que conoció cuando este accedió a la Moncloa en 1996. Moragas ya estaba allí desde un año antes en que había ingresado como asesor de protocolo de la Presidencia del Gobierno. Cuenta el excelente periodista Pere Rusiñol que Aznar oyó hablar de Moragas, quien, no se sabe por qué razón, se presentó como Jordi en vez de Jorge. “¿Jordi? Muy interesante para los tiempos que corren,” dicen que dijo el entonces líder del PP, que, al no haber conseguido mayoría absoluta en 1996, hubo de pactar con la Convergència de Pujol, el Jordi por antonomasia.

Con su dominio del inglés (había ampliado estudios de Derecho en EEUU) y del francés (ostenta la distinción de Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa), Moragas obnubiló a Aznar, quien a lo más que llegaba entonces era a canturrear catalán en la intimidad. En 1998, ya preparaba viajes de Aznar al extranjero, el primero de ellos nada menos que a Marruecos, país en el que mencionar a Aznar es equiparable a nombrar al gran inquisidor Torquemada (solo hay que acordarse de la heroicidad de Peregil).

1324655848_0Hijo de la burguesía pija de Barcelona

Si no hubiese sido porque el partido le necesitaba en Madrid, Moragas habría sido un líder nato del PP catalán. Hijo de la burguesía barcelonesa con aire pijo y proclive a sentirse más española que catalana; alumno de escuelas de élite; veraneante en el Empordà y Menorca; nieto de abuelo paterno prestigioso (exdirector del Hospital de Sant Pau e introductor de la penicilina en Cataluña) y abuelo materno ejecutivo de la famosa empresa Tabacos de Filipinas, etcétera, características todas ellas que, unidas a la juventud, la capacidad de trabajo y la fidelidad a sus jefes respectivos, convirtieron a Moragas en un mirlo blanco del aznarismo. En 1998, trabajó estrechamente como jefe de Gabinete con Javier Zarzalejos, secretario general de la Presidencia entre 1996 y 2004. Con él siguió de cerca las negociaciones con ETA y los primeros contactos con la Administración de Bush, que tantos éxitos acabaron cosechando (la foto de las Azores, por ejemplo).

En todo aquel tinglado, Moragas fue relacionándose poco a poco con Rajoy hasta ganarse su confianza tras la segunda derrota electoral del PP en 2008, cuando casi nadie daba un euro por el registrador de la propiedad en excedencia. Entonces escribió en su blog: “Estamos obligados a hacer un esfuerzo para adaptar el partido a una nueva sociedad, que, nos guste o no, ha preferido votar a Zapatero.” Moragas apostó a fondo perdido por Rajoy y este le ha recompensado (de momento, tiene un sueldo oficial de 113.186 euros anuales, más alto que el de Rajoy y el de sus ministros). Lejanas quedan ya aquellas relevaciones de Wikileaks, en 2011, acerca de un cable de la Embajada de EEU en Madrid en el que se afirmaba que Moragas no era un hombre de Rajoy. “La diferencia entre ser y estar –puntualizó Moragas en una entrevista— es que yo estoy políticamente con Rajoy, pero no soy de nadie. Como mucho, de mi madre, de mi mujer y de mis hijas.”

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Alicia Sánchez Camacho, Jorge Moragas y Victoria Álvarez

Un monumento por salvar a España

Pero este amante de los viajes (siempre con su mochila a cuestas y con su cabellera ordenadamente revuelta), consumado motorista de grandes cilindradas, conocedor de las nuevas tecnologías y persona amable, correcta y discreta, según sus amigos, ha incurrido en torpes indiscreciones como la protagonizada a través de mensajes de móvil con la inefable Victoria Álvarez, la exnovieta del hijo mayor de Jordi Pujol. Si una imagen vale más que mil palabras, un par de SMS pueden ilustrar debidamente sobre la estupidez de nuestros políticos. Recordémoslo: “Si dieses una entrevista y lo contases todo, salvarías a España y yo te haría un monumento. Besote.” Esto le dijo Moragas a Victoria Álvarez, en noviembre de 2012, para animarla a denunciar la corrupción de la familia de su exnovio. Cuando la joven llevó a cabo la denuncia ante la Guardia Civil, se puso en contacto con Moragas y se sorprendió –oh, ingenuidad— de que él ya lo supiera antes de que ella le informara. Henchido de gozo por estar a punto de salvar a España, Moragas le envió este otro SMS insistiendo en la idea (peregrina) del primero: “Uauuu. Yo te haré un monumento a tu cuerpo.” Victoria y Jorge, por lo visto, se conocían desde la infancia, cuando coincidieron en el mismo colegio de niños bien. Por cierto, dos años antes de los mensajitos, Moragas ya había logrado que Victoria Álvarez se sentara a comer con la dirigente del PP catalán Alicia Sánchez-Camacho en el restaurante barcelonés de La Camarga, en donde la conversación (también sobre los Pujol, claro está) fue grabada por una agencia de detectives. Lo que son las cosas: desde que Moragas soltó aquellas sandeces sobre la salvación de España, no ha parado de crecer el número de independentistas catalanes.

la-gran-pasion-de-jorge-moragas-son-las-motos-ha-participado-en-varias-carreras-y-su-sueno-era-convertirse-en-piloto“Una ilusión brutal y bestial”

Además de salvapatrias, condición inherente a todo buen pepero que se precie, Moragas es un liberal conservador, moderado, de centro derecha o de derecha centrada, alérgico al comunismo (en 2004 fue expulsado de Cuba, adonde viajó como turista para entrevistarse con disidentes del castrismo) y, lógicamente, alineado con el orden que dictan las grandes potencias. A pesar de no conceder prácticamente entrevistas, durante un tiempo expresaba sus opiniones en un blog titulado La mochila de Jorge Moragas. Allí se escribieron cosas como estas:

“Persiguen y liquidan las minorías cristianas en Oriente… Y la España oficial solo tiene voz para los vendedores de alfombras, para caudillos sin gracia aunque estén instalados en el delicioso Caribe…” (8-1-2011)

“Me permito pediros [a los del PSOE] que no reaccionéis como si la Iglesia fuese el diablo, si de verdad creéis que este no existe.” (8-1-2011)

“Rubalcaba es el rey del subsuelo, paradigma de la decadencia y un profesional en el enterramiento de gobiernos.” (28-5-2011)

“Pepiño Blanco ha convertido al PSOE en un insultódromo. Sería contraproducente que Rajoy respondiera a sus bravuconadas.” (27-4-2011)

Al barruntar que estaba cercana la hora de que el PP volviera a gobernar, Moragas suspendió su blog meses antes de la campaña electoral de 2011. Con apasionado arrebato juvenil, confesó: “Estoy con una ilusión brutal y bestial para ayudar a darle la vuelta a todo antes de que no quede nada.” Y añadió: “Trabajaremos hasta que no nos queden ni puños, ni uñas, ni dedos.” En diciembre de aquel año en que Rajoy fue investido presidente, Moragas recordó su pasado como asesor de protocolo en la Moncloa y exclamó: “Vuelvo a casa por Navidad.” Solamente un individuo de la casta de los elegidos como él puede considerar que un palacio sea su casa.

 

10 pensaments a “¿Quién es Jorge Moragas, el peón de confianza de Rajoy?”

  1. Es un pobre bobo, trepa y oscuro de ideas, más le valía a _Rajoy quitarse de encima al ricitos de oro, como le apodan en algun ambiente

  2. El doctor Moragas no va ser mai director de l’Hospital de Sant Pau. Sí director del servei de Dermatología, que no és el mateix. I un molt bon dermatoleg. Les coses com siguin.

  3. Hace ya tiempo que veo al Señor de la Faes con su eterna mueca desencajada y la mirada de “los que no perdonan”. Como tu insinúas, me da el “barrunto” que antes de septiembre pasará a la acción.
    Tiempo habrá de comentarlo si no nos aplican la “ley mordaza” que ha entrado en vigor hoy.
    Gonçal Évole

  4. Ángel: con tus escritos tienes la virtud de empujarme a a aporrear el ordenador, en el buen sentido de la palabra. Te dejo un par de reflexiones: una imitando el cuento de Monterroso: “Cuando el registrador de la propiedad, despertó de su letargo en la lectura del MARCA, Jorge ya estaba allí”. Otra: repasando la letanía de nombres que vas citando, sólo se me ocurre: “¡Joder, qué tropa!”
    Gonçal Évole

  5. Querido Ángel, permíteme que añada una guinda a tu pastel:

    Cuando la inefable mamarrachada de la presentación de la candidatura olímpica de Madrid en Argentina, durante el discurso del hoy rey Felipe, ese caballerete se pasó el rato de charleta con un amiguete, el siempre alcalde de Málaga, Federico de la Torre (del PP, desde luego). La persona que estaba sentada delante de ellos, una tal Letizia, hoy reina de España, con el dedo índice de la mano derecha en los labios, les pidió que se callaran. La reacción de Moragas fue mirar a la cara a la hoy reina de España levantando la barbilla y devolverle el gesto.

    El chulo del PP le pudo al diplomático que dicen que es.

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