¿Qué fue del SERPPAC?

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

La Reial Academia de Bellas Artes de Sant Jordi rendirá homenaje a Frederic-Pau Verrié el próximo día 15, reconocimiento más que merecido al hombre que fue muchas cosas, profesor de dos universidades, historiador del arte, arqueólogo, editor, director del Museo de Historia y también maestro entrañable. Pero quizá la tarea con mayor trascendencia a nivel colectivo que el profesor Verrié –fallecido el pasado 11 de febrero- llevó a cabo fue su participación en la fundación y breve vida del Servei per a la Protecció del Patrimoni Arquitectònic Català, el SERPPAC, organismo que, 36 años después de su desaparición, mantiene actual la misión que llevó a cabo y es añorado por aquellos que consideran que el paso del tiempo no haría inútil su regreso. Pero, ¿qué fue del SERPPAC?

Frederic-Pau Verrié. Foto: Ara

En junio de 1976, más de un centenar de arquitectos, historiadores, licenciados, aparejadores e ingenieros se agruparon en el marco del Congrès de Cultura Catalana (CCC) para crear un organismo que se enfrentara a la triste situación del patrimonio arquitectónica en Catalunya. El desamparo de muchas construcciones con valor artístico o histórico era total, el respeto por el modernismo, inexistente y los ayuntamientos concedían sin grandes problemas permisos de derribo de edificios que debían ser protegidos. El SERPPAC nació con la dinámica de la época, de una sociedad que se rebelaba contra un sistema agonizante y un país con futuro incierto. Tenía vocación de servicio y movilización popular y con una organización geográfica distribuida por toda Catalunya. Nació como un subámbito del CCC, su asamblea constituyente se celebró el 11 de diciembre de 1976 y fue de las pocas actividades que tuvieron continuación más allá de la clausura del Congrés, en noviembre de 1977. A mediados de 1981, y casi por etapas, el SERPPAC quedó prácticamente disuelto, reducido durante un tiempo a tertulias quincenales en el bar Els Quatre Gats de Barcelona.

La Casa Trinxet, situada entre la calle Còrsega y Balmes, fue derribada en 1967

Si nos atenemos estrictamente a las fechas transcurridas entre su asamblea constituyente y el cese de actividades, el SERPPAC tuvo una existencia muy corta, poco más de cuatro años, pero lo cierto es que en pocas ocasiones en la historia del activismo cultural catalán una entidad ha tenido mayores repercusiones que las logradas por aquellos técnicos dispuestos a cambiar el concepto que la sociedad tenía del patrimonio arquitectónico. La Barcelona en la que el SERPPAC echó sus raíces era la ciudad del derribo de la preciosista casa Trinxet, de Puig i Cadafalch, perpetrada por el constructor Núñez y Navarro y autorizada por el ayuntamiento del alcalde José María de Porcioles. El rastro que dejó la desaparición de ese edificio fue algo así como la génesis de la nueva entidad, una senda que ya venía marcada por la tarea de denuncia del Colegio de Arquitectos, a través de su Archivo Histórico de Urbanismo, y del Colegio de Aparejadores con la revista CAU y su número memorable Arquitectura en peligro, de septiembre de 1975.

Teatro romano de Tarragona

El SERPPAC dejó su huella en toda Catalunya. En Vilanova i La Geltrú denunció el peligro de derribo del edificio de la Cofraeadía de Pescadores, no consiguió evitar la demolición de la Sallent la Casa Botjosa de Sallent,  clamó contra la degradación del Teatro Romano de Tarragona y el plan de urbanismo de la Vall de Boí, entre otras muchas campañas. En Barcelona los mayores esfuerzos de aquellos técnicos se centraron en salvar el amenazado modernismo del Eixample, una larga relación de edificios emblemáticos que fueron desde la casa Serra, de Puig i Cadafalch, hasta la casa Pascual i Pons, del paseo de Gràcia esquina Ronda Sant Pere, de Enric Sagnier, hoy sometida a profundas reformas de imprevisible resultado. La batalla definitiva a favor del patrimonio arquitectónico barcelonés tuvo lugar en las largas sesiones para la redacción del Catálogo del Patrimonio Arquitectónico, aprobado en 1979, y que sustituyó al de 1962. La pugna de arquitectos como Antoni de Moragas,  Hernández Cros y Antoni González Moreno-Navarro logró incluir en el nuevo catálogo una larga lista de edificios amenazados, incluidas las ya escasas masías que por aquellas fechas aún se mantenían en pie.

Antoni González Moreno-Navarro

Antoni González Moreno-Navarro, fundador y secretario general del SERPPAC, considera que, al margen de la batalla diaria para proteger y salvar edificios en peligro, el gran logro de aquel movimiento fue despertar la sensibilidad de la sociedad y los medios informativos hacia el patrimonio arquitectónico. El arquitecto recuerda que, a la postre, resultó trascendente  la visita a Josep Tarradellas en Saint Martin-le-Beau, en abril de 1977, y la sugerencia del president de la Generalitat sobre la necesidad de formar  técnicos cualificados para que, una vez conseguida la autonomía, pudieran realizar un trabajo solvente. Años después, miembros del SERPPAC asumieron cargos en el Gobierno catalán, diputaciones y ayuntamientos, pero el organismo como tal nunca consiguió su incorporación al organigrama de la Generalitat. En repetidas ocasiones, a lo largo de 1981, se solicitó la integración como filial en el Institut d’Estudis Catalans (IEC), pero nunca hubo respuesta a esta petición.

“Conseguimos un cambio de mentalidad”, añade Moreno-Navarro, “El modernismo estaba olvidado, abandonado, no se valoraba. El paseo de Gràcia sería hoy otro muy distinto sin los edificios que nuestra insistencia y la colaboración de algunos medios informativos consiguieron salvar”. Treinta y seis años después de la desaparición del SERPPAC ¿qué queda de aquella sensibilidad hacia el patrimonio arquitectónico?Antoni González Moreno-Navarro asegura que en los últimos quince años ha habido un cambio “a peor”, que la cultura ha quedado relegada y que el aumento de la normas de protección no ha servido para evitar “la manipulación e interpretación laxa de la reglamentación”. El arquitecto incluye en su crítica al que llama “colectivo estrella”, técnicos que, en su opinión, “desprecian el patrimonio y su entorno y solo se preocupan de su obra personal”. Y cita como ejemplo la reforma de Santa Mónica “con marquesinas que han destruido el convento original cuya única justificación ha sido compaginar gustos personales con la manipulación clara de la normativa”. Pero la ampliación de la Sagrada Família es para Moreno-Navarro el ejemplo definitivo de falta de sensibilidad y respeto hacia el patrimonio arquitectónico. “Que hagan lo que quieran”, añade, “pero que no mientan, que no digan que lo que están haciendo es de Antonio Gaudí, porque no es verdad. Esa ampliación es una chapuza que quizá a mucha gente le guste, pero no es una cuestión de buen gusto o no, simplemente eso no es Gaudí”.

“Esa fue el motivo que dio origen al SERPPAC”, concluye, “evitar el maltrato al patrimonio”.

 

2 pensaments a “¿Qué fue del SERPPAC?”

  1. Completament d’acord amb les afirmacions d’Antoni. No podem abaixar la guàrdia. No em sembla gaire afortunat que la fotografia de Tarragona sigui de l’Amfiteatre, quan es parla del Teatre Romà. Per cert, amenaçat per un projecte ‘estrella’.

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