¡Qué equivocados estamos!

e-Mail de Andalucía
Jesús Páez

29-4-2012 (23:45)
No hay alternativas. Si yo me he  dado cuenta, seguro que ustedes también. Pero no me resisto a compartir  la reflexión. Me quiero referir  a que cuando uno lee o escucha a los políticos del PP o a  analistas, estudiosos, tertulianos,   afines al Partido Popular y a aquellos otros que pasan al PP  por la derecha, su discurso descansa sobre una especie de mantra repetido una y mil veces: No hay alternativa, no hay alternativa, no hay alternativa… Si no hay alternativa  y quien  lo dice, por ejemplo el Presidente de Gobierno, añade con cara compungida: “a nadie le gusta tomar este tipo de medidas, a mi el primero. Pero yo les aseguro a ustedes que esto ayudará a crear empleo”  y luego lo repiten los ministros, los cargos del partido, las portadas de los periódicos, las radios, las tv : no hay alternativa, a nadie le gusta, este sacrificio creará empleo, no hay alternativa, a nadie le gusta, este sacrificio… 

El ciudadano,  y no digamos el ciudadano andaluz tan crédulo él, tan acostumbrado a vivir de la sopa boba según han deducido los analistas al conocer los resultados de las elecciones del 25M, va haciendo suyo el mantra: no hay alternativa, este sacrificio creará empleo. Se va quedando con la musiquilla, luego la tararean, luego pilla la  letra  y, sin darse cuenta, se   tragan el mantra. Lo hace carne de su carne  y   empieza a repetir las frases y poco después, por credulidad  o por miedo, empieza a comportarse como si la frase fuese suya,  como si ese mantra fuese una creencia que le ha nacido en lo más profundo de su ser, desde el análisis de su experiencia vital y sus conocimientos.  Con conclusión:  si no hay alternativa tendré que aguantar todo lo que venga.

Pero es que, ustedes lo habrán observado,  por otro lado,  los que  creen que hay que adoptar medidas pero no están de acuerdo con la cuantía, peso, profundidad, etc de las medidas que adopta el Gobierno del PP; aquellos otros  que están en desacuerdo pero…; e, incluso, los más radicalmente contrarios al hecho mismo de tomar ese tipo de   medidas que está tomando el Gobierno del Sr. Rajoy, vienen a coincidir todos (vale,  digamos que casi todos) en que el gobierno  está adoptando medidas equivocadas.

Y están todo el día pendientes de la última o la próxima medida para advertirnos a los ciudadanos de que es equivocada. Y nosotros los ciudadanos oímos o leemos: el gobierno se equivoca, esta medida no creará empleo. Escuchamos sus disquisiciones y los argumentos que explican la equivocación  y la inutilidad,  y, de fondo, entreverada con las explicaciones, seguimos oyendo: a nadie le gusta tomar estas medidas, es necesario, no hay alternativa…  Un día, otro día y otro día y, mientras, van cayendo medidas, la prima subiendo, la bolsa bajando, el rescate de España que es inminente,  que  la agencia  fulanita baja la calificación a la B (no sé si es el equivalente a segunda división o regional preferente) y otro recorte, otra subida de precios, un a viso de subida del IVA, una madre, trabajadora y sindicalista, que el juez  mete en la cárcel, que se suspende la libre circulación de personas, que…  No, yo creo que hay que parar este peloteo (calentamiento entre tenistas antes del partido). Yo creo que unos  han de   dejar de retorcer el lenguaje y de fingir sentimientos con caras compungidas y, por otro lado,  hay que dejar de andar  argumentando el hachazo diario como una medida equivocada.

No son medidas equivocadas.

No hay, en mi opinión, tales medidas equivocadas, al menos en la intencionalidad de las mismas. Ni del Gobierno de Rajoy ni de los gobiernos griego, italiano, portugués, etc. O   nos convencemos de que saben muy bien el objetivo que persiguen y el tipo de actuaciones que han de llevar a cabo o, recorte tras recorte, nos irán desarmando  a los más  y cuando nos demos cuenta no tendremos ni taparrabo ni conciencia de haberlo tenido. No podemos perder la memoria ni el abc de la historia: las estructuras y  aparatos del Estado (fuerzas de seguridad, armadas, agenda política,  instancias judiciales)  con más o menos matices los dirige el Gobierno. Y  por mucho que la soberanía  resida en el pueblo, el Gobierno, hoy por hoy, opera por delegación e imperativo de las estructuras europeas y, en segunda instancia, de  estructuras  mundiales como OMC, FMI, BM  y estas actúan por delegación de la oligarquía financiera globalizada (entramado de bancos, fondos de inversión, multinacionales con las que hacen un totum revolutum en el que no se sabe quién es quién). Sabemos, porque es público, lo que pretende la ideología neoliberal y sabemos que con Regan  y Margaret Thacher   esta ideología y su expresión oligárquico-financiera empezó un plan   para dejar al  Estado  anoréxico, totalmente desmantelado en favor del mercado, es decir, un plan  de  mercantilización de todo. Desde el riego de parques y jardines hasta, si me apuran, los Consejos de Gobierno, pasando  por la educación, la seguridad, la sanidad y, por supuesto despojando a los ciudadanos del mayor número de  derechos cívicos, sociales, laborales que les puedan arrebatar. Dejando literalmente sin futuro a los trabajadores, a los jóvenes  e  incluso, como amenazan las palabras del FMI en relación con el aumento de la esperanza de vida y  he leído a Ilsa Lund,  despojando “de su minúscula parte de futuro, por imperfecto  que fuera, a los jubilados”.

Aún dando por cierto que atravesamos  una más de las recurrentes crisis del capitalismo, si no fuese por ese plan ideológico-financiero concebido e interesado en desmantelar, no solo el Estado del Bienestar, sino el Estado mismo, tal como lo hemos conocido en este siglo y en el anterior, las medidas no serían las que se están adoptando.  Si la crisis fuese “solo” financiera  posiblemente, se estaría debatiendo,  se estaría hablando, de nacionalizar algunas cosas, de cómo obligar a los bancos a facilitar crédito, de acabar con las SICAV, de perseguir el fraude fiscal con determinación y no con amnistías, de buscar nidos de riqueza en los paraísos fiscales y, posiblemente, de impulsar sectores como la dependencia, la investigación, etc.  para crear riqueza y  empleo decente.  Por eso si los más, el 99% como ahora se dice, se blindan ante el mantra, si toman  conciencia  de que nadie sufre por ellos, si no que cada día que pase les esquilmarán más dinero y más derechos, si entienden que los  sacrificios que les piden no les  reportarán  beneficios alguno a futuro, si la ciudadanía, empezando por las clases trabajadoras, se planta, entonces es muy posible que se hable y debata sobre otras alternativas como las expuestas.

Sobre algunas de estas líneas o similares se dice que trabajará el, ya inminente, nuevo gobierno andaluz resultado de las elecciones del 25M. Gobierno híbrido, como ya conocen, de Psoe-IU cuyo funcionamiento ya sería de por sí complicado en una situación de estabilidad  económica y  un Gobierno Central neutral. Y que, en una situación como la actual y con un Gobierno Central  hostil y amenazador, va a tener realmente difícil acometer unas políticas alternativas a las impuestas desde fuera de la Comunidad Autónoma y más difícil aún obtener unos resultados que supongan, al menos, un mantenimiento de los niveles de calidad de vida alcanzados y de aminorar, aunque sea mínimamente, las cifras  de desempleo actuales. Otro gallo cantará si la mayoría de la  sociedad andaluza apuesta y contribuye decididamente a mantener lo que tiene y a mejorar su distribución y se alinea  con el Gobierno que ha propiciado.