Psicosis de corrupción

Almuerzo con amigos. Se habla de muchas cosas. El abogado explica que hubo unos años en los que todos los presos pedían el traslado a la cárcel de (cita el nombre, que por prudencia obvio) porque era la única en la que con la comida se servía un vaso de vino. El amigo sociólogo da la voz de alerta: “Es probable que el director o un familiar tuviesen un viñedo y el vaso de vino formase parte del negocio”. Psicosis de corrupción. Ya es nuestro ADN colectivo.