Precarios de todo el mundo, ¡uníos!

El_precariado_portadaSanti Vinyals
Periodista

The precariat. The new dangerous class (El precariado. La nueva clase peligrosa) es el título original del libro que se publicó en lengua inglesa el año 2011. Acaba de publicarse en castellano con un título diferente, El precariado. Una nueva clase social, y con un prólogo para el lector español escrito ad hoc por el autor. Un prólogo que pretende dar una nota de color local a un contenido muy basado en los mecanismos institucionales de la sociedad británica. Ese prólogo es una especie de cajón de sastre de los más recientes acontecimientos políticos, económicos y sociales en España, confeccionado con unos cuantos datos estadísticos, noticias de actualidad y algunas informaciones obtenidas directamente por el autor. De esta forma se mezclan totum revolutum las cifras de la economía sumergida y del paro, una crítica a la actuación de los sindicatos, los megaproyectos urbanísticos en Tarifa, la política laboral del ayuntamiento malagueño de Alameda y la Associació de Joves de Gràcia, de Barcelona.

Pero si uno sabe perdonar la precipitada redacción y las incoherencias de ese prólogo, el libro aporta una visión original e ideas muy sugerentes sobre el nuevo mundo que esta surgiendo del Gran Desastre de 2007. El eje central sobre el que gira el planteamiento teórico de la obra es que la estructura de clases sociales vigente desde la Revolución Industrial ya no es válida y los sindicatos se equivocan al defender fundamentalmente los derechos de los que tienen un empleo más o menos fijo. La clase emergente, para Guy Standing, es el precariado, cuyas características, problemas y fuerza transformadora describe a lo largo de casi trescientas páginas.

Los empleos precarios son el futuro, y hay que olvidarse del funcionamiento del mercado laboral según los planteamientos de la Carta del Lavoro de Mussolini, imitados por Franco. “Las leyes franquistas ofrecían a los empleados leales una sólida seguridad en el empleo y derechos de negociación colectiva para promover la armonía social en ausencia de democracia”. Y añade: “pero, irónicamente, cuando el régimen de Franco llegó a su fin, la izquierda política se opuso a los cambios”, privilegiando “a una porción cada vez menor de la mano de obra”.

Esa visión algo superficial de la historia del movimiento obrero en la España de los últimos cincuenta años deja paso, sin embargo, a una interesante propuesta: “El precariado necesita una voz colectiva”. “Ya es hora de que se constituyan organismos permanentes representativos del precariado para negociar con los patronos”.

La propuesta de Guy Standing no puede ser más posibilista. Hay que aceptar las cosas como son, adaptarse y organizarse para mejorar las condiciones de vida. No será fácil crear una nueva estructura de las reivindicaciones obreras basadas en esa idea, pero será posible si se fortalecen los “espacios de reunión”, los lugares de encuentro y solidaridad. Sólo así se evitará la “tentación populista” en la que muy probablemente caerán los indignados como primera reacción. “Esa clase puede dejarse seducir por los cantos de sirena que llevan una vez más la sociedad hacia el abismo”. Pero el autor confía que esa etapa será superada, y también las inevitables fases de división interna, para finalmente forjar “una nueva visión progresista de la sociedad” basada en la aceptación del precariado como inevitable en un nuevo sistema de relaciones sociales. Pero sin olvidar reivindicaciones fundamentales como la obtención de la renta básica universal, la defensa ecológica del territorio, la lucha por la seguridad y la libertad, el aprovechamiento del ocio y el acceso a la formación. Es una propuesta reformista que vale la pena escuchar porque no parecen estar los tiempos para el asalto al Palacio de Invierno.

Un libro que hay que leer, porque habla de nuestro futuro. El precariado, asegura Guy Standing, somos la mayoría de nosotros.

Por gentileza de la editorial Pasado&Presente publicamos el prefacio y el prólogo de El precariado, de Guy Standing.

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