Por un proceso constituyente de todos y para todos

Arcadi Oliveres y Teresa Forcades
Arcadi Oliveres y Teresa Forcades

Carlos Jiménez Villarejo
ex-Fiscal Anticorrupción
Gema Sanz Botey
Periodista

A muchos nos ha despertado gran interés la noticia de la iniciativa de Arcadi Oliveres y de Teresa Forcades. A lo largo de sus respectivas trayectorias, con su discurso y su activismo ideológico y social han mostrado, junto a miles de ciudadanos, la capacidad para impulsar una ciudadanía participativa capaz de promover un profundo cambio social y político ante el gravísimo deterioro de las instituciones democráticas, su creciente descrédito, y sobre todo las indignas condiciones de vida a que están sometiendo a millones de personas y familias. No cabe duda de que es urgente crear un nuevo marco político y social que impulse alternativas a un Estado tomado por las oligarquías financieras con la entusiasta colaboración de políticos conservadores, catalanes y españoles. Para este fin, es muy positiva la iniciativa de Oliveres y Forcades. Pero, la apelación a un proceso constituyente es ya una realidad en España, como lo expresan las Mesas de Convergencia Ciudadana impulsadas por personas y organizaciones de la izquierda, que no coinciden necesariamente con los partidos de la izquierda real. Por ello, entendemos que todos estos esfuerzos deben generar alianzas sólidas con las fuerzas democráticas del conjunto del Estado sin división alguna.

Es la respuesta necesaria ante las durísimas condiciones de vida y trabajo, así como privaciones de derechos humanos, que el capitalismo está imponiendo. Respuesta que ya se vaticinaba hace años. Desde que hemos vivido tan de cerca la miseria y la carencia de derechos (Tayikistán, Sierra Leona, Guatemala, son algunos de los muchos lugares que siempre han estado en crisis)… la verdadera cuestión moral es qué responsabilidad tenemos en que determinadas estructuras perduren y qué estaría en nuestra mano hacer para sustituirlas por otras como apuntaba Carlos Fernández Liria en Los diez mandamientos y el siglo XXI (El Viejo Topo, 2008).

En este contexto, una parte importante de la ciudadanía ha reaccionado, está movilizada exigiendo mayor información y haciendo frente a los abusos constantes de poder. Son quienes han creado o se han unido a movimientos sociales, quienes están presentes en la calle, secundan huelgas, etc. Y, ante esta marea social incontenible, es posible que resulte más útil y hasta necesario, más que una candidatura electoral como la que plantean Oliveres y Forcades -que sería una más de las ya existentes- un proceso riguroso y constante de coordinación que supere de una vez por todas aquello que decía Freud, “el narcisismo de las pequeñas diferencias”.

Y es que somos muchos los que creemos posible armar un proyecto político que vaya hacia un modelo de sociedad infinitamente más justa, somos muchos los que creemos que la humanidad puede crear un sistema que produzca las cosas que necesita y en la medida que las necesita para pasar de la lógica del beneficio de muy pocos a la lógica del beneficio de todos. Por eso, estamos de acuerdo con el proyecto de cambio social y de ruptura con el orden establecido que propugnan Oliveres y Forcades y que enumeran en su Manifiesto (nacionalización de la banca, fin de la especulación financiera, fiscalidad justa, impago de la deuda ilegítima, salarios y pensiones dignas, vivienda digna para todo el mundo, medios de comunicación públicos… etc.).

Pero hacemos pública aquí nuestra preocupación ante el eje nacional de su iniciativa. Porque muchos de nosotros no compartimos que el objetivo de esta plataforma deba ser crear una asamblea constituyente para hacer una Constitución para la República catalana. ¿Por qué no contribuir ya desde Catalunya a la construcción de una República española? Nos preguntamos por qué poner vallas al campo. Ante el lobby neoliberal fuertemente organizado y globalizado, ¿por qué limitar nuestra sensibilidad hacia los grupos más próximos cuando tantos movimientos afines (Juventud sin Futuro, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Plataforma de Afectadas por los Recortes Sanitarios, 15 M…) actúan por toda la geografía española? Estamos seguros que ésta sería una muy buena oportunidad para compartir este proyecto político con Girona, por ejemplo, pero también con Madrid y Sevilla y París y Argel. Los derechos no son de los territorios, sino de los ciudadanos.

Y es que, en nuestra experiencia, cuando se mezcla el eje nacionalista con un proyecto social que podría ser creíble, el nacionalismo acaba abduciendo el proyecto, el nacionalismo despolitiza la política, le roba su propia naturaleza, la hace finalmente conservadora. Nos explican sus impulsores que el eje nacional de la plataforma ya está encarrilado por la Asamblea Nacional Catalana, pero nosotros nada tenemos que ver con el “España nos roba” que predica esta asamblea, porque creemos rigurosamente en el reparto de la riqueza, que tan bien expone el artículo 31 de nuestra Constitución (aunque no haya Gobierno con voluntad política para aplicarlo): todos contribuiremos al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con nuestra capacidad económica. Y por eso mismo, como ciudadanos que vivimos y trabajamos en Catalunya expresamos aquí que nos parece muy bien que parte de nuestros impuestos sirvan para construir un colegio en Cáceres y que ojalá también sirvieran para levantar hospitales en Andhra Pradesh.

Muchos queremos independizarnos del capitalismo, y sabemos que ese objetivo no tiene relación alguna con la independencia de España, si hay que independizarse sería necesario también hacerlo de Catalunya. Es cierto, hemos salido a la calle en distintas ciudades de España, de Catalunya y de Europa porque ni esta España, pero tampoco esta Catalunya ni esta Europa, son las nuestras. No hace falta creer, lo hemos visto: la lucha contra el capital no depende de lugares ni de lenguas, depende de gentes que quieran vivir de otra manera, más justa y más digna, y eso significa creer en otras cosas que no sea el PIB y atender a otras cosas que no sean la prima de riesgo. Queremos crecer en conocimiento, poesía, deporte, ciencia, lectura, cine, danza y, sobre todo, lentitud… No necesitamos tanto dinero y sí queremos más tiempo. Paremos esta rueda loca capitalista.

Para construir otro modelo de sociedad tenemos que contar con otros compañeros y compañeras de otras partes de nuestra geografía, y sería loable que nuestra sensibilidad fuese más allá de nuestro grupo más próximo y se extendiese hacia Lisboa, Nápoles, Atenas, Nicosia, Touluse, Tinduf, Kampala… Queremos ser ciudadanos y no meros consumidores y para eso necesitamos todos un marco más justo, más democrático y más plurinacional. Ni catalanes, ni españoles, ni europeos, ni africanos, nuestro común enemigo son unos que roban a otros, estamos ante la revolución de los ricos contra los pobres. Es urgente añadir y no restar. Todos saldríamos, saldremos ganando.

7 pensaments a “Por un proceso constituyente de todos y para todos”

  1. El meu amic Carlos Jimenez Villarejo i Gema Sanz posen sobre la taula un tema que ens pot acabar dividint a la gent que esperem i treballem per un procés constituent, plantejat des del rebuig a la dictadura del capital que estem sofrint i que, finalment, ens està retallant els drets econòmics, socials i culturals, especialment a les persones amb menys recursos (econòmics, socials i culturals).

    Hi ha un conjunt de persones progressistes a Catalunya (potser també a Espanya) que consedereu que les reivindicacions nacionals col.lectives (en dieu nacionalisme) desnaturalitzen qualsevol procés constituent que no es produeixi en referència a Espanya. I perquè no el referim a Europa? (així esperarem etermanment a fer el primer pas). Perquè referir el procés constituent a Catalunya ho tenyeix immediatament de nacionalisme burgès? No serà que, fins ara, hem deixat massa sovint en mans de la dreta la defensa (més o menys interessada) dels drets col.lectius de Catalunya? Crec que ja seria hora que entenguessim que allò que ens és comú (el procés constituent en qüestió) té una referència immediata al fet de Catalunya. Si no, perquè en canvi plantejar encaixos diferencials o federals amb Espanya?

    Doncs bé, aquest punt de referència inevitable, Catalunya, ha cercat i no ha trobat un encaix digne en el context espanyol (només cal recordar el lamentable procés de discussió de l’Estatut de 2006, en mig del silenci sagnant del progressisme espanyol). I aquest fet ha desfermat un procés cap el dret a decidir, que va molt més enllà del tradicional independentisme, que és una dada essencial per l’articulació del procés constituent a Catalunya. Per aquesta raó, iniciatives com la de la Teresa Forcades i l’Arcadi Oliveres encerten el plantejament quan impliquen estretament el procés constituent i el procés cap el dret a decidir.

    Articular efectivament la confluència entre els moviments socials i les forces polítiques, en un objectiu constituent, no té perquè referir-se necessàriament a Espanya, prescindint del moviment cap al dret a decidir de Catalunya. I em sembla que fer-ho ens col.locaria al marge de la realitat des de la que hem de conduir aquest procés. Per cert, sense una plataforma electoral conjunta, és impossible articular un autèntic moviment transformador.

    Si a Espanya o a Grècia o a qualsevol altre país també es desferma un sòlid procés cap a una democràcia avançada, contra l’imperi del capitalisme, sigui ben vingut. Segur que ens entendrem. Però no posem pals a les rodes del procés català. Ho podeu entendre?

  2. Podría estar de acuerdo si no me sintiera amenazada. Amenazada, sí. Amo mi idioma, estoy enamorada de sus sonidos, de su forma, de sus pronombres y monosílabos… y quiero ante todo respeto para lo que yo amo. Defiendo mi cultura que a pesar de lo que digan es diferente y eso no significa mejor ni peor, solo digna de tenerse en cuenta, de preservarse, de compartirse y de presumir de ella. Y eso por desgracia está lejos de que ocurra. Desde España se pretende la uniformidad, uniformidad que quiere decir olvidar la cultura catalana para que solo exista la española. En vez de cuidar la diferencia, de mimarla para que todos nos sintamos igual de queridos, respetados y valorados, la tapan, la disfrazan y al fin, nos españolizan. Es una lástima, por que daría la razón al autor de este artículo si no fuera que no puedo. Quiero unirme a los madrileños, argelinos, o a los ciudadanos de Andhra Pradesh pero con la libertad que me da el sentirme respetada tal como soy: Catalana. Y lucharé al lado de quien haga falta para defender unos derechos que serán los mismos que quiero para mí, pero desde mi lengua y mi cultura y eso no será posible si los españoles, los argelinos, etc. no ven Catalunya como un igual.
    Es una lástima, por que podríamos compartir tanto! Pero ahora la cultura solo va en una dirección, por que la que tenemos nosotros no les parece lo suficientemente buena al resto de España, y quieren imponernos la suya como si fuera mejor! Una pena.

  3. Per a mi el ressò de les xarxes socials és semblant a la il·lusió dels nens en escoltar com ressona la seu veu, l’eco. S’hi diuen coses molt boniques, arguments incontestables, s’ho creuen, fins i tot compten les respostes, i al final esdevenen o volen esdevenir com els polítics que critiquen, i segueixen el corrent. Salutacions, Antoni.

  4. Paradoxalment l’oportunitat de crear una república catalana, pot fer trontollar l’Espanya nacionalista del PPSOE i de passada replantejar una Europa que mor poc a poc atenallada per el seu aferrissament als estats-nació fundats al segle XVIII i que han deixat de ser útils davant l’emergència d’altres realitats territorials i econòmiques més grans i més eficients.

    L’economia, i la gestió de la mateixa, cal retornar-la a qui la produeix per fer-la més eficient i raonable, la solidaritat es produirà per empatia i necessitat, no per obligació, com passa actualment a Espanya on a banda d’una pèssima gestió dels recursos, s’ha abusat manifestament de la ‘riquesa mediterrània’ per compensar dèficits peninsulars que a més ha generat, entre els que perceben més del que aporten, uns ‘drets’ com a perceptors difícilment justificables. Com més lluny és el centre de decisió sobre els processos productius i socials que es generen al voltant, pitjor es gestionen els recursos i més abusos es produeixen. Ho hem vist aquests darrers 30 anys a Espanya. Catalunya com a part d’aquesta ha seguit la mateixa inèrcia. Del que ara es tracta és de trencar inèrcies i sobretot, sobretot, no repetir els mateixos errors que s’han comés en el passat i, senyor Villarejo, la república espanyola amb Catalunya a dins ja ha fracassat. No repetim l’experiment.

    Fer-nos més petits per fer-nos més grans, aquest és el repte. Apropar-nos més a nosaltres mateixos, per donar el millor de nosaltres mateixos. Per suposat estarem encantats de contribuir a la solidaritat interterritorial, intermediterrània, internacional, però des de la nostra legítima sobirania. Es tan legítim el seu sentiment espanyol i universal, com el meu català i universal, malgrat a vostè li costi d’entendre-ho. La meva ment no és més petita, ni el meu cor més egoista, senzillament partim de llocs diferents per arribar a llocs diferents. Vostè un vot, jo un vot. Simplement li demano que em permeti expressar a les urnes el meu legítim dret a decidir i deixi de desacreditar-me. No és demanar tant, oi?

  5. El dia que enteneu que Catalunya no hauria de formar part d’Espanya. Us adonareu que si a Egipte, per exemple, engeguen un procés constituent, no us preguntareu perquè parlen de nació, de llengua, etc…

    El día que entendais que Cataluña no tendría que formar parte de España. Os daréis cuenta de que si en Egipto, por ejemplo, inician un proceso constituyente, no os preguntaréis porqué hablan de nación, de lengua…

    Atentamente,

    Pau Castelló

  6. L’esquerra no nacionalista i la Caixa

    L’aparició del Manifest “Per un procés Constituent” encapçalat per l’Arcadi Oliveres i la Teresa Forcades – persones altament reconegudes per la seva trajectòria en pro dels temes socials- té la virtut de plantejar, amb absoluta claredat, la compatibilitat entre la defensa dels temes socials, tema tradicional de l’esquerra, i la defensa del drets col•lectius de Catalunya com a poble. Algunes consideracions:

    La confusió, moltes vegades deliberada, entre solidaritat i impostos. La paraula solidaritat implica una acció voluntària i desinteressada. Això queda ben clar quan els ciutadans fan contribucions voluntàries a determinades ONGs que actuen a casa nostra o al Tercer Món. Però els impostos són tot una altra cosa. D’entrada és una contribució obligatòria de tots els ciutadans que, en un sistema modern i just, comportaria una redistribució equitativa i raonable dels ingressos recaptats per l’Estat en funció d’uns criteris objectius i transparents. El problema no és que els ciutadans catalans paguin massa impostos, sinó que deriva del fet que rebin menys, molt menys, del que els correspondria. Per altra banda, els impostos no són finalistes, de manera que poden ser utilitzats per finançar la sanitat, l’ensenyament i altres qüestions socials o bé per al sosteniment de la Casa Reial, les Forces Armades o, senzillament, anar a parar a les butxaques dels “Barcenas” i “tutti quanti”. De tota manera, la possibilitat que siguin utilitzats per a la construcció d’escoles a Cáceres o a Andhra Pradesh és opaca, i cada cop més remota. La situació és complica quan el país cau a trossos i l’índex de pobresa a Catalunya es troba al voltant d’un 30%.

    D’altra banda, tots, de petits, hem estudiat unes mapes amb unes coloraines, els estats–nació, que portem incrustats a la closca. Són les peixeres, que ara s’estan esquerdant. És un dels elements de la crisi que vivim. Naturalment, romandran les cultures diverses, això sí. Que hi hauran fortes resistències a la desaparició o transformació dels estats-nació? I tant, però el procés està en marxa i és imparable. Aleshores, se’m dirà per què Catalunya vol una d’aquestes peixeres? Doncs, justament perquè pot ser una cosa diferent, molt més inclusiva i lliure, que justament ara s’està discutint, sense moltes de les reixes dels actuals estats-nació. Per altra banda, mentre no s’hagi completat la transformació, molts catalans em volem un, per a jugar sense desavantatges en el món globalitzat i tenir un marc jurídic estable, cosa que ara no tenim, i amb el “stato quo” actual, no tindrem mai.

    Finalment, l’esquerra “no nacionalista”, és clar, resulta que acaba confluint amb els interessos de la gran patronal o/i de la Caixa, perquè com va explicar recentment el professor Fontana, com que la gran part del seu negoci és a Espanya la independència de Catalunya li resultaria ruïnosa. És allò tan antic de “l’enemic del meu enemic és el meu amic”.
    Que en veurem de coses meravelloses i alguna de ben galdosa!

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