¿Por qué los medios de comunicación están dirigidos por hombres?

Debate de directoras de medios de comunicación de ámbito estatal en el Col·legi de Periodistes de Catalunya el pasado mes de octubre/ Marc Javierre

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Datos de la Agenda de la Comunicación editada por la Presidencia del Gobierno: solo 22 de las 197 cabeceras de ámbito estatal están dirigidas por mujeres, el 11%. La cifra aglutina diarios en formato papel de información general, economía y deporte, además de los digitales. La cifra más rotunda la ofrecen los deportivos: nueve cabeceras y todas ellas dirigidas por hombres. Vistos estos datos, quien no haya pisado una redacción en su vida podrá pensar que el periodismo es aún una asignatura pendiente para la mujer española. Gran mentira. Las aulas de las facultades tienen mayoría femenina y las redacciones de los medios de comunicación superan con creces, y desde hace años, el escuálido porcentaje del 11%. ¿Por qué entonces los puestos de dirección los ocupan de manera acaparadora los hombres?

Siete de esas escasas directoras se reunieron en Barcelona para analizar y comentar por qué son minoría en el panorama de la dirección de medios de comunicación. Las siete acudieron a la llamada de la Associació de Dones Periodistas de Catalunya (ADPC) que este año celebra sus veinte añitos de existencia. ¿Un diagnóstico rotundo? No, porque las siete han vivido el periodismo de forma distinta y las siete han accedido a su cargo con distinta motivación y por diferentes vías, pero a lo largo de casi dos horas de mesa redonda sí se dieron puntos de coincidencia. Hubo acuerdo al reconocer que la mujer se cuestiona con más frecuencia su capacidad para ejercer un cargo y que a la hora de aceptarlo siempre hay interferencias domésticas y consultas con la pareja para la distribución de las cargas familiares, algo que, por lo general, no ocurre cuando es el hombre quien asume esa responsabilidad. Y al llegar a este punto quizá convenga valorar que solo tres de las siete directoras son madres, aunque las cuatro restantes afirmaron que el periodismo no las ha alejado de la maternidad.

Las directoras citadas en Barcelona coincidieron en que periodismo es una profesión formada por camarillas de hombres, relación a la que, en ocasiones, queda vinculada la promoción en el empleo. ¿La mujer dirige un diario de manera distinta al hombre? No, en general, pero es cierto que la dirección lleva implícitas cargas que no se dan en el lado masculino, porque si la mujer da cancha a sus subordinados y le gusta escuchar sus opiniones puede ser tildada de blanda, pero si toma decisiones rápidas, resulta que es muy dura y en el fondo esa directora es más vulnerable y necesita la comprensión de sus compañeros, algo a lo que los varones no dan tanta importancia, mandan y no les importa si caen bien o no. La mujer, además, debe asumir que sus decisiones tendrán siempre comentarios con coletillas, porque si un hombre es nombrado director será porque tiene talento, pero en el caso de que una mujer aspire al cargo es debido a su ambición…en el mejor de los casos.

¿Hay formas distintas de afrontar la información? No, aunque el hombre es más reacio a incorporar temas de la vida diaria y a la mujer le cuesta imponerse a la hora de evitar, por ejemplo, que los redactores de deportes ignoren sistemáticamente la existencia de deportistas femeninas ¿Qué haces, los echas? Pues no, encajas lo que puedes, y al día siguiente vuelves a insistir en ese tema y en la visualización de la mujer en las páginas de los diarios. Siempre con tenacidad, sin dar la batalla por perdida.

Y éstas son las siete mujeres que la Agenda de la Comunicación convierte en rara avis en el panorama de la información, las directoras que no dan la batalla por perdida: Magdalena Trillo (directora de Granada hoy), Laura Espinar (Lanza de Ciudad Real), Arantzazu Zugasti (Noticias de Guipúzcoa), Pilar Gasent (Republica.com), Ángeles Rivero (La Nueva España), Anna Muñoz (Diari de Terrassa), Montserrat Domínguez (El Huffinton Post).

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