Pifias y galimatías de Mariano Rajoy

Antología de sandeces políticas (52)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista

Mis nietos no me perdonarían –en el improbable caso de que algún día leyeran esta serie de Antología de sandeces políticas–, que no hubiese dedicado un capítulo especial a Mariano Rajoy en la recta final como presidente del Gobierno que muchos aventuran (cosa que está por ver, porque el personaje es muy gallego, y se dice que nunca se sabe si un gallego está subiendo o bajando una escalera).

El 2011 y Juan Carlos II

Los dislates de Rajoy no son de ahora, aunque últimamente están proliferando más de lo esperado (y no se esperaba poco), tal vez porque la interinidad que vive a raíz del descalabro electoral del 20-D ha hecho mucha mella en él, pese a ser un fajador nato. Uno de sus puntos débiles ha sido la falta de concentración, que le ha llevado a cometer pifias al nivel de George Bush hijo, por ejemplo. Aún resuenan las risotadas de los periodistas que, en marzo de 2014, asistían a una rueda de prensa celebrada en Bruselas en la que Rajoy abordaba el espinoso tema del secesionismo catalán con relación a Europa. “Lo que no entiendo –dijo el presidente español– es cómo hay quien puede plantear decisiones que a lo que llevan es a aislarte internacionalmente, a hacerte perder tu moneda, que es el euro, a sacarte de la UE, a no estar en ningún tratado internacional. Realmente es algo absolutamente impropio del año 2011…, año en el que vivimos…” Al darse cuenta de la metedura de pata, puso cara de Rajoy y añadió: “2014. ¡Lapsus!”

En septiembre de aquel mismo año (2014, no 2011), muy lejos de España, nada menos que en China, Rajoy volvió a dejar consternados a quienes advirtieron el disparate que soltó ante el presidente anfitrión, Xi Jinping, a quien se dirigió con estas palabras: “Le transmito los saludos del rey Felipe VI y del anterior rey Juan Carlos II.” Textual: no Juan Carlos I, sino Juan Carlos II. ¿En qué crónica del diario deportivo Marca estaría pensando para incurrir en semejante despiste? ¿Sería que se le cruzaron los cables con aquello que le cantaban las masas españolas al Papa polaco: “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo?”

El vaso, los vecinos y el alcalde

Rajoy enfiló el otoño y el invierno de 2015 sin demasiada suerte en la oratoria. Al margen de la entrevista radiofónica en la que se hizo un lío monumental con la nacionalidad de los catalanes en el supuesto de la independencia (la famosa frase de ¿y la europea?), cayó en simplezas del tipo de “un vaso es un vaso y un plato es un plato,” para justificar que los tratados internacionales prevén que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE. Claro que lo del vaso y el plato no es nada comparado con su pretendida defensa de que el alcalde de un municipio ha de ser el que encabece la lista más votada. En diciembre de 2015, en un mitin en Benavente (Zamora), donde no gobernaba el PP a pesar de haber sido el partido ganador en las últimas elecciones municipales, Rajoy creyó estar en el berlanguiano pueblo de ¡Bienvenido Mister Marshall! y se desmelenó en plan Pepe Isbert con este galimatías: “Es el vecino el que elige el alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde.” A tres días del 20-D, en el cierre de campaña en Sevilla, se desmelenó de esta guisa: “Los españoles son muy españoles y mucho españoles.” Solamente le faltó añadir: Musho Betis.

El presente año 2016 comenzó para Rajoy en la misma tónica de despiste y confusión, a juzgar por lo que declaró cuando se le recabó su opinión acerca de la citación judicial de la tesorera del PP por el borrado de los ordenadores del inefable Bárcenas. He aquí de nuevo un Rajoy en estado puro: “No sé si el partido está imputado […] No conozco cómo está el asunto. En el auto no lo pone. No sé, porque no he visto el auto y no se lo puedo decir exactamente.” ¿En qué quedamos? Si no ha visto el auto, ¿cómo afirma que el auto no lo pone? Eso sí, justificó que se borraran documentos de los referidos ordenadores porque eso “es lo que se hace en las empresas cuando el ordenador se entrega a otra persona.” Y como Bárcenas había flaqueado, pese al “Luis, sé fuerte,” y ya no estaba en la empresa, pues eso, a borrar que son dos días.

“Somos sentimientos”

El 22 de febrero, Rajoy sufrió todo un mazazo anímico con la declaración de persona non grata por parte del Ayuntamiento de Pontevedra. El motivo no era otro que la prórroga de 60 años concedida por el Gobierno en funciones a una contaminante fábrica de celulosa al pie de la ría. “Me ha producido dolor. Me siento muy pontevedrés. ¿De qué les sirve?,” manifestó nada más saber la noticia. Dos días después, cuando la periodista Susanna Griso le preguntó por el tema, las neuronas volvieron a patinarle: “Somos sentimientos y tenemos seres humanos.” No mejoró el desliz cuando, visiblemente irritado, afeó la decisión del ayuntamiento de mayoría de izquierdas con este peregrino argumento: “Ni a Hitler ni a Stalin les declararon así [personas non gratas] en Pontevedra.” Que uno sepa, ni Stalin ni Hitler tuvieron relación alguna con Pontevedra. Ni siquiera algún ancestro gallego perdido por ahí.

De engaños y fábrica de máquinas

En lo que llevamos de marzo, nuestro personaje no ha aflojado el ritmo de melonadas. La más gorda hubo de ser corregida en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados y salió de su boca el 2 de marzo en el debate de la fallida investidura de Pedro Sánchez. Aquí está: “Lo que nosotros hemos hecho, cosa que no hizo usted, es engañar a la gente.” La frase, que bien podría haber sido considerada una confesión sincera de un político arrepentido, causó estupor en las huestes del PP, aunque Rajoy continuó acto seguido: No hemos engañado ni a la gente, ni al Rey, ni a esta cámara, ni hemos bloqueado nada”. Aquí ya dijo lo que quería decir. Pero muchos de nosotros, en especial Sigmund Freud, guardaremos el maravilloso lapsus en nuestra memoria. Seis días después, en una reunión con mujeres emprendedoras madrileñas, Rajoy nos legó esta reflexión tecnológica de altos vuelos: “Tenemos que fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas, porque lo que no va a hacer nunca la máquina es fabricar máquinas.”  El gran Groucho Marx no lo habría mejorado.

Después de esta incompleta colección de despropósitos (no he recogido otros como aquel de enero de 2013 en Perú, cuando se equivocó de país y dio las gracias al Gobierno cubano en vez de al peruano), me gustaría saber si Rajoy era tan descuidado y chapucero en la época en que ejercía de registrador de la propiedad en Santa Pola.

9 pensaments a “Pifias y galimatías de Mariano Rajoy”

  1. Ángel, lo del acto de sinceridad de Mariano creo vale tanto como para perdonarle el resto. Nos hemos descojonado un rato. Difícil lo tienes para superarte.

    David

  2. Como psicoanalista, totalmente de acuerdo con tu punto de vista sobre Sigmund Freud; como ciudadano, coincido con Gonçal: los lapsus de Rajoy tienen poco que ver con los de Groucho Marx, más bien los situaría en la línea de los de Sergio Ramos.

  3. Agudo y perspicaz artículo de las pifias de este singular gallego. Cabría añadir que su “empollón ” diario del MARCA, le sirvieron en su momento para ejercer de comentarista ciclista en las transmisiones del gran José María García…

  4. Ostras, Laia, está muy bien traída la alusión a aquel político lerrouxista de principios del siglo XX, Joan Pich i Pon, que era la releche en cuestión de deslices verbales. Y también es muy oportuno citar a Joan Clos, otro que tal baila. ¿Los mejora Rajoy?

  5. Ángel, un excelente trabajo como es habitual en tus trabajos.Pero esto es lo que tenemos no lo que nos merecemos.

  6. Angel: “Como alcalde del pueblo que soy, os debo una explicación y como alcalde os la debo dar” (Balcón del ayuntamiento de Villar del Rio a la espera de la llegada de los americanos con sus bidones de leche en polvo). Tu comparación con George Bush (jr) no tiene precio. Estoy convencido que si esto de lo de “en funciones” dura demasiado tiempo, te va a dar material suficiente para otra crónica de “pifias”. Un ruego: no me lo compares con Marx (el gran Groucho), nuestro inefable gallego no le llega ni a la suela del zapato. Lo de Groucho era inteligencia en estado puro, lo de Rajoy , mejor correr un tupido velo.
    Gonçal Évole

  7. I jo que pensava que l’únic i veritable hereu de les piquiponades era l’inefable Joan Clos!! Doncs resulta que li ha sortit un dur competidor, perquè la quantitat i qualitat de perles va en augment cada dia que passa… Com acabarà, això? No hi ha res impossible: fins a l’infinit i més enllà!

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