Perich reaparece para arrollarlos de nuevo

Redacción

En el prólogo a la nueva edición de Autopista, Forges nos recuerda que en 1971, año en el que Jaume Perich publicó el libro, “el poder total de las estructuras del Estado franquista se encontraba en manos del Opus Dei (Obra de Dios)” . Para sus fieles, Escribá de Balaguer había escrito un libro, Camino a modo de guía espiritual. Fue en contraposición a este Camino que Perich puso a circular a sus lectores por la Autopista.

Perich, que parodiando a un personaje de Valle Inclán se definía como egoísta, tímido y sentimental, murió a los 53 años. Era un moralista, como lo es Forges. Autopista, reeditada ahora por Critica (sale a la venta el próximo día 13), así lo refleja. Refleja también que siguen vigentes las viejas cuestiones pendientes y que ellos ya están otra vez aquí, “tan prepotentes y campantes como antes”, en palabras de Forges, que hacemos nuestras.

Un antes que llevó a Perich muchas veces ante la justicia, situaciones que él llevó con escaso sentido del humor -no había para menos- pero sí con dignidad. En una de esas ocasiones, llevado ante el fiscal conducido por la policía que cumplimentaba una orden de arresto cursada por un juez, a Perich se le abrió el cielo cuando el fiscal que debía interrogarle le dijo que disfrutaba mucho con sus chistes. “Me río mucho, siga usted así”, le dijo antes de ponerle en libertad sin cargos.

La Lamentable se honra hoy de dos cosas: de publicar por gentileza de Editorial Crítica un capítulo de Autopista (pinchen aquí para obtenerlo) y de tener entre sus colaboradores a José María Mena, el fiscal que se reía mucho con Perich y ahora volverá a reír al releer el contra-Camino.