Pau Miserachs

Por José Martí Gómez

Tengo en mi escritorio los bustos de Zipi y Zape. Me recuerdan una exposición que hace años vi en Londres sobre arte falsificado. La tesis de la exposición, que recogía todo tipo de productos falsificados, desde ropa a obras de arte, era “son objetos bellos aunque sean falsificados”. Mis Zipi y Zape también son objetos de museo. Los consiguió el abogado Pau Miserachs tras una redada policial decomisando objetos falsificados y me los regaló.

ladvocat-pau-miserachs-es-autor-de-la-democracia-captiva-de-llibres-de-lindexEl abogado Miserachs, toda una vida profesional dedicada a la defensa de la propiedad intelectual, siempre ha mantenido la tesis de que fuera se falsifica mucho de lo que se vende en España pero nosotros también falsificamos bastante. De algunos de los locales en los que se presentó para decomisar género falsificado por autóctonos tuvieron que salir por piernas, visto lo que presagiaron se avecinaba, él y los policías que le acompañaban.

El éxito de la operación policial desarrollada ahora en Cataluña no debe hacernos pensar que la piratería se acaba. Es un duro golpe, pero hay más gente metida en el turbio y rentable negocio de la falsificación. Gente respetable que utiliza a los top-manta como último eslabón del negocio.

Pau Miserachs lo ha tenido siempre claro:

-La piratería saca el máximo provecho del proceso de globalización y de ese proceso también se benefician los piratas autóctonos.