Un paraíso fiscal no es ningún cielo

Javier López Facal
Profesor de investigación del CSIC 

Hay dos palabras muy parecidas en inglés que se suelen confundir, a pesar de que no se pronuncian igual, ni significan lo mismo, ni comparten etimología: haven y heaven. La primera, haven, se pronuncia /´heivƏn/ con diptongación inicial y la última e muy breve y significa “refugio” o “puerto” ; está emparentada con el alemán Haven o el danés havn (presente en København, nombre de la capital Copenhague) y aparece también en otras lenguas germánicas con las lógicas y previsibles variantes dialectales, pero con el mismo significado del inglés.

La segunda, heaven, se pronuncia /´hevƏn/, sin diptongación inicial, significa “cielo” y está emparentada con el alemán Himmel, sueco himmel y formas semejantes y de igual significado en otras lenguas de su más cercana parentela.

El inglés había bautizado como tax haven a aquellos territorios que sirven de refugio a los evasores fiscales y los portugueses tradujeron muy correctamente la tal expresión por refúgio fiscal pero franceses (paradis fiscal), italianos (paradiso fiscale), españoles (paraíso fiscal) e incluso alemanes (Steuerparadies) confundieron las dos palabras y entendieron como “paraíso” lo que solo era un “refugio”.

El error de traducción del inglés a la mayoría de las lenguas europeas puede haber influido, quizá, en la percepción ciudadana hacia esos escondrijos de impuestos insolidariamente evadidos. Para muchos contribuyentes, efectivamente, un “paraíso fiscal” debe ser un lugar paradisíaco, asociado al lujo, a glamurosas estaciones de esquí o a playas caribeñas de arena blanca, lugares ambos en los que se ponen morenos y morados los expertos en “contabilidades extracontables”u “optimizaciones fiscales”.

Me pregunto si los portugueses, que parecen ser los únicos europeos que no han cometido ese error de traducción tienen la misma percepción que nosotros o si, por el contrario, consideran a sus evasores fiscales como unos simples huidos hacia afuera, es decir, unos “fora-jidos” que esconden sus rapiñas en un refugio inconfesable o, por lo menos, no confesado porque, si fuera verdad aquello de que ubi bene, ibi patria “donde uno está bien, allí es su patria” se quedarían a vivir allí en aquel supuesto paraíso celestial.

 

 

2 pensaments a “Un paraíso fiscal no es ningún cielo”

  1. ¿Lo contrario a paraíso puede ser infierno?
    Puédase q vivamos en el infierno?
    Las llamas del fisco nos achicharran, a lo mejor.
    Si acabásemos con el paraíso, qué nos quedaría, un infierno con aire acondicionado.

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