Sin palmeras

Por M. Eugenia Ibáñez

Los asistentes al Festival de Pedralbes, inaugurado el 5 de junio, presencian ya sin obstáculo alguno las actuaciones programadas en este elitista y veraniego encuentro musical. Las dos palmeras que durante tantos años enmarcaron la imagen del palacete Pedralbes, taladas a finales del pasado año, no han sido repuestas. En consecuencia, no se yerguen entre las gradas metálicas del festival ni limitan la visión de los artistas de turno. En el parque de Pedralbes de Barcelona hay músicos, pero no hay palmeras.

Las palmeras aparecían en el centro de las gradas durante las cuatro primeras ediciones del festival

En enero pasado, en esta misma sección, nos hicimos eco de la desaparición de los dos hermosos ejemplares víctimas del picudo rojo, el morrut, nada anormal si se considera que esa plaga ha acabado en Barcelona, hasta la fecha, con más de un millar unidades de esa especie. Las dos palmeras, catalogados como árboles de interés local, han aparecido en cualquier imagen, promocional o turística, del palacio de Pedralbes y su perfil incluso forma parte del logotipo del citado festival de música, en cuyo programa, hasta ahora, se hacía constar que limitaban parcialmente la visión del espectáculo. Y es cierto, porque durante cuatro años, las desaparecidas palmeras quedaron encorsetadas entre las gradas elevadas montadas frente al escenario, única forma de aprovechar el reducido espacio que en el parque de Pedralbes queda disponible para un festival que en cada edición aumenta el número de espectadores.

La acción del morrut y la posterior tala de las dos palmeras mejoraba, a priori, la visibilidad de las gradas y la duda que en su momento se expuso en esta columna era si la reposición de los dos desaparecidos ejemplares daría prioridad, o no, a los intereses del festival. En enero, el portavoz del servicio municipal de Parques y Jardines despejó cualquier duda al comprometerse a reponer “antes del verano” los dos árboles con especies  “resistentes al picudo rojo”. Perfecto.

Materiales utilizados por el festival de música en el parque de Pedralbes

El tiempo pasa deprisa y llegó la primavera  -estación que invariablemente aparece “antes del verano”- sin que se produjera otro movimiento en el parque que la plantación de césped, la poda y protección de arbustos, la llegada de toldos y material diverso y la progresiva instalación de las gradas. Pero de  palmeras, nada de nada. En vísperas del inicio del festival, Parques y Jardines nos justificó el incumplimiento de su compromiso recordando que la Generalitat es la titular del recinto de Pedralbes, que el ayuntamiento se limita a los trabajos del parque, y que los técnicos de “ambas administraciones” son los que planifican y coordinan “las tareas relativas al arbolado y la jardinería”. Parece evidente que en esa planificación se interpuso el programa del festival de música, la instalación de las gradas, los intereses de la empresa organizadora y la limitación de visibilidad de los espectadores. La reposición de las palmeras quedó excluida.

Los conciertos nocturnos se clausurarán el 14 de julio. Habrá que esperar qué deciden los técnicos de “ambas administraciones”.

2 pensaments a “Sin palmeras”

  1. D’ençà que va començar que estic en contra de la utilització dels Jardins de Pedralbes per a una manifestació massiva, eixordadora i demogràficament insuportable com aquesta. No en critico la qualitat, queda clar.
    Hem de prendre la decisió de deixar els nostres petítíssims parcs urbans lliures de la degaradació potent de tota mena d’esdeveniments perfectament realitzables en altres grans espais, això sí, amb molt menys de glamur.
    Els nostres parcs, el de la Ciutadella el primer de tots, han de deixar d’acollir fets massius que se succeixen constantment. Espais per al descans, la passejada, la lectura i la tranquil·litat no poden ser més llocs d’agressió a la individualitat humana, a la conversa en qualsevol moment, a la vida normal de la fauna i la flora.
    S’han de posar en valor la resta de grans parcs metropolitans, en general també molt bem comunicats per TP i s’ha de minimitzar la utilització extraordinària dels parcs barcelonins per esdeveniments. Són part del nostre escàs patrimoni públic.
    L’observació atenta d’Ibàñez em confirma en l’escala de valors que domina els nostres centres de decisió “de les petites(?) coses”.

  2. Hola¡ La palmera centenaria de la Plaça de la Palmera de Barcelona cortada con tanta prisa por Parques y Jardines, tampoco se ha repuesto por ninguna otra especie, en contra de lo que dijeron. Ll.

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