Silvio Berlusconi
frente a Riccardo Muti

El coro de Nabucco dirigido por Riccardo Muti
Berlusconi y Muti

12 de marzo. Italia celebra el 150 aniversario de su creación, y con esta ocasión en la Ópera de Roma se celebró la representación más emblemática de su unificación: Nabucco, de Giuseppe Verdi, dirigida por Riccardo Muti, reciente premio Principe de Asturias de las Artes.

Nabucco evoca el episodio de los Judios de la esclavitud de Babilonia, y la famosa canción coral  Va pensiero es la de los esclavos oprimidos. En Italia, esta canción es el símbolo de la búsqueda de la libertad de las personas, que en la década de 1840 -cuando la ópera fue escrita- estaban oprimidas por el imperio de los Habsburgo, y de quienes lucharon hasta la creación de una Italia unificada.
Antes de la actuación, Gianni Alemanno, el alcalde de Roma, subió al escenario para dar un discurso denunciando los recortes del Gobierno en el presupuesto de la cultura. Y esto a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y ex ministro de Berlusconi.
Esta intervención política en un momento cultural de los más emblemáticos de Italia, produjo un efecto inesperado, sobre todo porque Silvio Berlusconi en persona asistía a la representación … Continua la lectura de Silvio Berlusconi
frente a Riccardo Muti

Una reflexió sobre Fukusima
i les centrals nuclears

 

Per Jordi Pujol i Soler

Un banc no pot ser excessivament gran, ja que, si té problemes, succeeix allò de “massa gran per caure” (too big to fail). Això s’ha fet evident amb la crisi financera actual: diversos estats han hagut d’intervenir per evitar una gran catàstrofe, en cas que algun d’aquests bancs mastodòntics hagués fet fallida. Sembla que tothom ha entès i hi està d’acord en què les dimensions i la potència d’un banc s’han de limitar; altra cosa és que s’apliqui. Continua la lectura de Una reflexió sobre Fukusima
i les centrals nuclears

Quan l’heroïna
campava per Barcelona

Cartell de la pel·licula
El documental Morir de dia s’estrena el proper divendres dia 6 al cinema Maldà de Barcelona. Morir de dia està dirigit per Laia Manresa i Sergi Dies, y tracta sobre els anys en que l’heroïna va començar a estendre’s per Barcelona i les morts per sobredosis van arribar a ser noticia diària a la premsa de la ciutat. Un període que els realitzadors situen des dels inicis de la Transició fins a l’actualitat.
   El documental, que ja ha rebut varies premis i grans elogis als mitjans esctrits, agafa les històries de Pau Maragall (germà petit de Pasqual, de nom de guerra Pau Malvido); la fotógrafa Mercè Pastor (companya de Pau Riba), Pepe Sales (poeta, pintor i músic maleït) i Juanjo Voltas (consumidor d’heroïna per opció vital), són els quatre personatges la vida dels quals dona cos al conjunt. 
Tots van decidir viure al límit. Tots ells van morir. Però poden explicar la seva història amb veu pròpia a través d’un material d’arxiu de gran riquesa: diaris íntims, fotografies, filmacions en súper-8, gravacions del col·lectiu videogràfic Video9, filmacions íntimes, cartes…

Mourinho, personatge de Shakespeare

La reacció de Mourinho a la victòria del Barça ha provocat riuades de comentaris. Us oferim dos que coincideixen a senyalar l’entrenador del Madrid com un personatge típicament shakesperià. El periodista de El País Jhon Carlin el compara amb el Rey Lear, mentre que el periodista digital Jaume P. Sayrach el compara a Ricard II.

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“Si Jose Mourinho en lloc d’una pilota sostingués una corona semblaria un actor representant el Ricard II de Shakespeare” (Sayrach). “Mou creia que actuava a una tragèdia èpica i no a una comèdia protagonitzada per Pepe” (Carlin)

Ana María Matute, la niña que se refugió en los libros para ser feliz

   Ana Maria Matute retratada por Pilar Aymerich
 

M. Eugenia Ibáñez
Periodista
 

Ellos sabrán por qué no me lo han dado, yo prefiero no opinar”. “Ellos” eran los miembros del jurado del Premio Cervantes y la que no quería opinar era Ana María Matute quien en enero del 2007, en el curso de una entrevista, me reconocía con una dulce frustración que ya no tenía  esperanzas de obtener el mayor galardón de las letras hispanas. Apenas un mes antes, “ellos” habían adjudicado el Cervantes al poeta argentino Juan Gelman, al año siguiente fue el turno del novelista catalán Juan Marsé, y en el 2010 el premio fue a parar al poeta mexicano José Emilio Pacheco. Y, finalmente, “ellos” debieron pensar que el tiempo no perdona, que se les escapaba la oportunidad de hacer justicia literaria y, ahora sí, decidieron que el Cervantes, debía ser para Ana Maria Matute, nacida en Barcelona hace 85 años, miembro de la Real Academia Española, la mujer que a lo largo de su vida buscó amparo en la literatura para inventar sueños que taparan una realidad que no le gustaba, la que de niña se refugió en los libros para ser feliz y la que el miércoles, 27 de abril, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, hizo feliz a tanta gente con un discurso de apenas 20 minutos que, no solo por su brevedad, ha sido uno de los más aplaudidos en los 35 años de historia del premio.

Una obra censurada 

La vida de Ana María Matute está marcada por su tenacidad, por la capacidad para superar los golpes y por su inagotable entusiasmo por la literatura. Publicó su primera novela a los 22 años (Los Abel), y la última en el 2008 (Paraíso inhabitado); entre una y otra han quedado 13 novelas y una treintena de relatos cortos y cuentos para niños, siempre los niños, obras muchas de ellas traducidas a 38 lenguas y lectura obligada en las aulas de español de las universidades norteamericanas, una de las cuales, la de Boston, conserva como oro en paño manuscritos y originales cedidos por la autora. Quizá porque nadie aquí, siempre tan reacios todos a reconocer méritos ajenos, se interesó por ellos.

Una vida nada fácil

Ni  como mujer ni como escritora lo ha tenido fácil. Se separó de su marido hacia 1962, malos tiempos aquellos para aceptar que una mujer pudiera tomar las riendas de su propia vida. Los recuerdos no se han borrrado: “Me quitaron a mi hijo, un niño dulce de 8 años, porque entonces era el padre quien decidía. Y eso no lo he perdonado. Yo nunca había odiado,  pero entonces aprendí; ellos me enseñaron”. Como autora también fue víctima de la mediocridad de los tiempos —“Apenas conservo nada de mi primera época publicado tal como lo escribí, todo me lo censuraban”—, y el ejemplo más claro de esa sinrazón fue Luciérnagas,  novela semifinalista del Premio Nadal de 1949 y que la censura no dejó publicar. Seis años más tarde, la obra apareció como En esta tierra, y finalmente, en 1993, la editorial Destino recuperó el texto íntegro con el título original.

   Matute vivió un apagón literario que se prolongó durante 18 años –“sufrí una enorme depresión, sin ganas de escribir”—. Rompió su silencio con un par de excelentes cuentos para niños —Sólo un pie descalzo y El verdadero final de la Bella Durmiente— para volver con fuerza, y quizá con rabia, a la actualidad literaria con Olvidado rey Gudú (1996), novela que, dice, tenía aparcada antes de la depresión y que retomó gracias a la insistencia de su agente literaria, Carmen Balcells.

De sexismos y ausencias políticas

Al otorgar el premio a Ana María Matute, “Ellos”, el jurado del Premio Cervantes, han conseguido la proeza de elevar a tres el número de mujeres merecedoras del galardón entre los 36 premios otorgados desde que, en 1976, Jorge Guillén obtuviera el primero. “Ellas” son María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992), y Matute. Si se hacen números toca una mujer cada 12 años; es decir, que aquellas autoras que por estas fechas se inicien en los relatos cortos tienen alguna posibilidad de obtener el Cervantes hacia el año 2023.

   Quienes también deben anotarse una proeza en su haber son los políticos catalanes. Nadie de la Generalitat ni del Ayuntamiento de Barcelona hizo acto de presencia en Alcalá de Henares para sumarse a la satisfacción que, se supone, merece un premio que distingue una de las carreras literarias más brillantes que se han dado en este país, Catalunya, y en esta ciudad, Barcelona. El conseller de Cultura, Ferran Mascarell,  ha justificado su ausencia con una de las excusas más pueriles que ha podido oír a un político. El conseller no tenía “conciencia de la fecha exacta” de la entrega del premio que coincidió, eso sí, con la ceremonia de las Creus de Sant Jordi. De lo anterior cabe deducir que la reducción de costos que aplica con tanto rigor la Generalitat de Artur Mas en sanidad, por ejemplo, ya ha llegado a la secretaría de Mascarell y que el hombre no da abasto para organizar su agenda ni delegar en alguien su representación. Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, por su parte, ha considerado un “error” que no asistiera nadie de la Generalitat, pero no ha calificado la ausencia de un representante de la ciudad en el Paraninfo de Alcalá de Henares. No consta que el primer edil asistiera al acto de las Creus de Sant Jordi.
En cualquier caso, esta historia de ausencias ha alcanzado ahora su segunda versión en tres años. La primera fue en el 2009, durante la entrega del Cervantes a Juan Marsé, también escritor catalán en lengua castellana. Entonces, tampoco nadie de la Generalitat del Tripartito, ni del Ayuntamiento de Jordi Hereu compartieron con el autor la alegría del premio. Quizá fue también un problema de agenda.

30è aniversari de la mort de Josep Pla

Josep Pla al mas de Llofriu
Febrer del 1975
Foto: Pilar Aymerich.
Aquesta fotografia va ser realitzada per acompanyar
una entrevista de la Montserrat Roig a Josep Pla per
la revista Destino.
En un moment de l’entrevista la Montserrat
li va comentar que ella estava escrivint una
novel•la i li va demanar quins consells podia donar-li.
En Pla se la va mirar de dalt a baix i li va contestar:
“Senyoreta, amb aquestes cames que vostè
té, no cal que es dediqui a escriure”.

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