Oficio de tinieblas

Por Miguel Aznar

Algún cristiano (alguno quedará) me recordará que no estamos en Semana Santa, sino en tiempo de Adviento, que es época de esperanza porque se anuncia la llegada del Salvador. Es pues época, dicen los teólogos, de arrepentimiento, de perdón y de alegría. En muchas tiendas (y, en consonancia, en muchos hogares) se cuelga la ‘corona de adviento’, con cuatro velas, una por cada semana de este tiempo, que celebran el amor, la paz, la tolerancia y la fe. En casa la gente menuda tenía un Calendario de Adviento (herencia inglesa) con motivos navideños; en los buenos tiempos se traían de Harrod’s: cada día abrías una ventanita y te salía una chuchería. Este año no los he comprado: cuando los fui a buscar resultó que todos eran de Frozen.

Miro las noticias: Al presidente Rajoy, en su pueblo, le han arreado un guantazo. El agresor es un niñato bien, sobrino del propio Rajoy, miembro irrelevante (tímido y apocado) de una pandilla de niñatos, que estudiaban en el mismo Instituto en que estudió el Presidente, y que se hacen llamar LDS, Los De Siempre, incluidos en una banda de ultras futboleros. El nene había anunciado a su panda que «iba a hacer un atentado en la sede del PP». Los suyos, usando esa manta que todo lo tapa que son las redes sociales le animaron: «… mátalo», «…los pulgares en los ojos», «…escúpele en las cuencas». Tan monos… De hecho todos de familias del PP de toda la vida…

Ahora esas gentecillas insisten en que todo «era de broma» y que nunca se les pasó por la cabeza que la cosa «fuera en serio». Estaban jugando a Juego de Tronos. “no existe ningún tipo de motivación política en la agresión”, se han apresurado a explicar. Angelicos.

Los jerifaltes del PP de cada pueblo del país, y sus periodistas de cabecera,  se han apresurado a dejar claro que eso es el resultado de la agresividad que demostró por la tele el candidato del PSOE. Recuerdo que cuando en Cataluña el guantazo se lo llevó, a la puerta de una iglesia en su pueblo, un conspicuo socialista, esos mismos escandalosos culparon a los independentistas, por fracturar el país; cuando resultó que la agresora fue una señorona de derechas que formaba parte de los figurantes de una comunión (amor, paz, tolerancia, fe) que allí se celebraba.

Esos son los hechos. En este adviento, esperando que en cuatro días se celebren unas elecciones en las que este ganado elija sus cabestros y mayorales, se supone que un escribidor amateur, con columna en La Lamentable, debe comentar la situación.

¿Amor, paz, tolerancia, fe? Me arrepiento. Pido perdón de muchas cosas, y perdono todo, o casi. Alegría, lo que se dice alegría, ninguna. Sólo les diré una cosa: Oficio de Tinieblas: Apaga y vámonos.

 

4 pensaments a “Oficio de tinieblas”

  1. Querido Ángel,

    El que llamas ‘bofetón’, en el argot del boxeo, por lo que me han informado, es un ‘golpe de muñeca’, que se utiliza en los tongos para simular un crochet. Me aseguran que un fino análisis a cámara lenta permite ver como en el momento del impacto, el golpe no se produce frontalmente con los nudillos (lo que hubiera tumbado al que lo recibe) sino que, al doblarse la muñeca, se da sólo, con la parte exterior de ésta, un rasponazo en la cara, que deja sólo un enrojecimiento pasajero, suficiente para que se vea y para que el tonguista se pueda tirar al suelo y cobrar lo estipulado.

    Es un tema muy bonito para una reflexión en el día señalado. ¿Era un tongo para conseguir ese efecto compasivo que señalas? ¿Es un error de apreciación al examinar las imágenes? ¿Es que el niñato es un chapuzas que, después de anunciar que va a hacer una machada , a la hora de hostiar se le encoje la mano? ¿Es un drama familiar semirural, como esos que en León montaron otra familia de PPeros a tiros?

    El que ningún medio se aproxime al tema puede indicar dos cosas: O que todo esto es una chorrada; o la otra.

  2. Querido Follower,

    el vitriolo es como el clorhídrico estomacal: una reacción a lo que te tragas. Y ya estoy de vitriolo hasta los cojones. Ergo, parece ser que este país no hay quien lo trague. Como en los jeroglíficos de la prensa, la solución, mañana.

  3. El bofetón sufrido por Rajoy a manos de un sobrino le puede suponer al PP alcanzar el 28% de los votos el próximo domingo. Las agresiones en vísperas electorales siempre han beneficiado a las víctimas. En este caso, además, todo queda en familia.

  4. ¡Vuelve el vitriolo!

    (¿O solo es un anuncio de los análisis que nos regalará cuando llegue el futuro salvador de la patria?)

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