“No me juzgues antes de conocerme”

Noelia Conrado
Periodista

“No me juzgues antes de conocerme”. Éstas son las palabras de Ibra, un joven que acaba de llegar a Salt (Girona) y que explica que a menudo la gente tiene prejuicios sobre él sólo por el hecho de ser inmigrante. Como él, muchos jóvenes decidieron emprender una nueva vida lejos de su país natal en busca de un futuro esperanzador, pero llegan a nuevos destinos, donde la realidad es otra. Estigmas, rechazo social, xenofobia. Muchas de sus ilusiones topan contra estos estereotipos sociales, que les impiden llevar una vida normal.

Ibra, al igual que otros 130 jóvenes inmigrantes, han formado parte del programa YouthMe, desarrollado por la Fundació Pere Tarrés. A través de varios documentales los jóvenes han tratado de plasmar sus sentimientos; durante más de ocho meses se han puesto delante de cámaras de vídeo para explicar su realidad y mostrar así a los demás cómo se sientan y poder ayudar a otros jóvenes recién llegados de su misma edad.

El proyecto se ha llevado a cabo en cinco países europeos, Grecia, Francia, Italia, Rumania y Catalunya, con el objetivo de desarrollar nuevas fórmulas de integración social y descubrir nuevos potenciales en jóvenes de origen inmigrante. Con la colaboración de educadores sociales, la Fundación Pere Tarrés ha trabajado con jóvenes de 14 y 23 años de diferentes contextos migratorios, de familias inmigradas, jóvenes que han venido sin referentes adultos, para conseguir que se enfrenten a sus miedos y puedan integrarse en la sociedad sin problemas.

Christian Crisaler tiene 14 años, es de Colombia, y lleva seis años en Catalunya. Asegura que trabajar en este proyecto ha sido gratificante porque “he descubierto a mirarme a mí mismo, a saber lo que siento y saber que poder expresarlo es gratificante”. Christian es el más pequeño del proyecto YouthMe y asegura, con una gran sonrisa, que “he descubierto que puedo ser yo, aunque esté en otro país”.

Ikram El Malki es otra de los ocho componentes del equipo de Nikea MTC de Mataró. Ikram es de padres marroquís, pero ha nacido en Catalunya. La joven, de 16 años, explica que después del proyecto ha conseguido enfrentarse a la realidad y afirma emocionada que “el programa me ha reportado mucha confianza en mí misma y ahora sé que si te planteas algo lo consigues”. Ellos han realizado el vídeo Pequeñas victorias. Triunfos diarios que consiguen día a día y que les ayudan a llevar una vida normal, lejos de sus orígenes.

Ibra, es uno de los componentes del equipo de Salt. Junto con diez compañeros más ha tratado de mostrar La otra cara de Salt, como se titula su documental, ya que según ellos sólo aparece en los medios de comunicación para hablar de conflictos con inmigrantes.

De una forma divertida graban un documental, ayudado por expertos, tratando la delincuencia, los problemas a los que se enfrentan diariamente y los estigmas con los que deben lidiar cada día. El grupo Jóvenes Reporteros de Salt asegura que están condicionados por los estereotipos negativos,  pero eso no les va a detener mostrar verdaderamente lo que son y lo que quieren hacer con su vida. Ellos, como el resto de grupos, sólo piden una oportunidad.