Nepal: un crit de solidaritat

Isabel Martí, una amiga de La Lamentable, que viu a Denver (EE.UU) ens fa arribar el testimoni de Magda Nos, la alpinista catalana també resident a Denver que ha viscut  de prop la tragèdia de Nepal. La seva ONG, Yarmasing, ha construït varies escoles al Nepal i un dels pobles en el que treballa ha quedat destruït. Magda fa una cirda per ajudar com sigui a la gent de la zona. “Magda –explica Isabel Martí– “és una bona persona i la seva organització és molt seriosa, doncs el 100% de les donacions les destina íntegrament a les persones afectades pel terratrèmol”. Ho explica aquesta informació de La Vanguardia:

“El terremoto arrasó Yarmasing: sólo quedan en pie tres de las 150 casas del pueblo y también ha desaparecido la escuela que construimos hace 15 años para cien niños. Los 750 vecinos de Yarmasing que antes del seísmo tenían muy poco, ahora no tienen nada, ni comida ni un sitio en el que cobijarse”, explica la alpinista catalana Magda Nos, la primera española, junto con Mònica Verge, que coronó un ochomil, el Cho Oyu, en 1989. Magda Nos lleva más de 15 años impulsando proyectos educativos en Nepal a través de la oenegé Namlo y su primera iniciativa fue precisamente las escuela de Yarmasing, en el distrito de Sindhupalchowk, que ahora ya no existe.

“Perdona que no t’hagi dit res fins ara –escriu la Magda al seu mail adreçat a la Isabel– però des de que he arribat a Denver, pràcticament no m’he mogut de casa organitzant un ajut humanitari pel Nepal. Han sigut uns dies agonitzants amb una angoixa i una tristor que ni et se explicar. A Yarmasing – tot arrasat!!  Sols queden tres cases en peu, ha mort el Sushil, un dels nostres alumnes becats, l’avi de la Phurpa, (1a alumne becada), el cunyat de la Kanchhi (son com família i sempre em quedo a casa seva)… Ara tot el poble esta en una situació molt precària i m’ha afectat moltíssim. No puc pensar en res mes que en fer tot el possible per ajudar-los.

A Dhuskun, la segona escola que vaig construir, estan en una situació similar, però per ells la carretera no ha quedat tallada i poden baixar fins un poble mes gran. Amb Namlo Europa ens concentrem amb Yarmasing per que no tenen ajut de ningú.

L’escola que acabem de construir a Kamdhenu ha aguantat i les altres de la banda dels Annapurnas també. El voluntari que ens va ajudar a construir-la, el Guillermo, també esta be i ja va tornar a Madrid.

Conforme rebem mes informació fem actualitzacions al nostre FB. 

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> Les autoritats han confirmat avui dimarts la mort de Roser Palau, de 37 años, al parc natural Langtang (Nepal), on va marxar per a fer trekking i on la va agafar el terratrèmol que ha causat més de set mil morts.

 

 

Un pensament a “Nepal: un crit de solidaritat”

  1. Lo que me emocionó fue la gente

    Nepal es un lugar lleno de templos extravagantes, montañas colosales y un paisaje que se resiste a abandonar la mente. Pero no fue nada de todo esto lo que me impresionó durante mi visita a este país. No. Lo que me dejó emocionado fue la gente que conocí en Nepal. La sonrisa que nunca se borra de sus caras. La palabra de saludo, Namaste, que siempre encuentra camino hasta sus labios. El agradecimiento por las más pequeñas de las cosas, que les llena el corazón cada día. Esto es lo que recordaré sobre los hombres, las mujeres, y sobre todo, los niños, que conocí durante mis 16 días en Nepal.
    Cada uno de nosotros tiene razones distintas para desear viajar a un lugar como Nepal. Algunos buscan la sensación de satisfacción profunda que conlleva el ayudar a aquellos menos afortunados, otros quieren descubrir algo nuevo sobre ellos mismos, y algunos sólo pretenden explorar una cultura tan distinta a nuestro mundo. Para mí, la oportunidad de viajar a un lugar tan remoto y vivir 16 días sin un teléfono móvil, una televisión, una ducha con agua corriente, o ni siquiera electricidad fiable, significó la oportunidad de dejar de lado las distracciones de nuestra vida moderna para descubrir lo que realmente importa y es valioso.
    Los niños a los que conocí no tienen un armario lleno de ropa. No tiene habitaciones llenas de juguetes o estanterías llenas de libros. No van al cine los viernes por la noche o de vacaciones a la playa cada verano. En los Estados Unidos, no tener todas estas cosas sugeriría una infancia infeliz, pero esta regla no se cumple en Nepal. Para darse cuenta de ello sólo hace falta mirar a las caras de los niños. Muchos de ellos son las caras de niños nacidos en el exilio. Son víctimas de la ocupación China de Tíbet, forzados a vivir en campos de refugiados establecidos por el gobierno de Nepal. Sería razonable deducir que estos pueblos son lugares donde reina la tristeza, la desesperación y el dolor. Y sin embargo, una vez más, la cultura de este país parece hacer caso omiso a suposiciones para sustituirlas por esperanza. La felicidad, la risa y la alegría llena la vida de estos pequeños por completo, niños que no conocen ni esperan nada más ni nada distinto de lo que les da la vida. Y por lo que reciben, se sienten agradecidos. Cuando les miré a los ojos y sentí su felicidad ante el pequeño regalo de una simple cuerda de saltar, no pude dejar de preguntarme por qué es tan difícil para mí sentir esa gran felicidad cuando mi vida está tan llena de cosas que poseo, cosas que creo que necesito, y cosas que me gustaría tener. ¿Por qué no me siento tan satisfecho y agradecido como estos niños?
    En una de las escuelas que visité conocimos a una niña de 5 años. Es huérfana. Está, según la definición de esta palabra, completamente sola y sin embargo es la niña mas alegre y risueña que he conocido. Vive bajo el lema garabateado en las paredes del orfanato en el que ha vivido toda su vida, aunque aún es demasiado pequeña para poder leerlo. “Continua sonriendo”. Esta niña, que tiene tan poco, nos enseñó con sencillez cómo estar agradecido. No es suficiente compadecerse de los demás, hay que estar satisfecho con lo que la vida te ha dado.
    Haré un esfuerzo para sentirme agradecido por lo mucho que tengo. Para apreciar las pequeñas cosas que pueden significar mucho. Para agradecer el haber nacido en un país moderno con oportunidades y comodidades. Pero sobre todo, recordaré las palabras pronunciadas en inglés con un fuerte acento por el hijo de 12 años de la familia que me acogió durante 16 días en su remota aldea: “Tengo todo lo que necesito”.

    Tenemos la esperanza de que el terremoto no haya destruido las escuelas y las aldeas que visitamos. La comunicación es difícil y la necesidad es muy grande. Si puedes, por favor ayuda. http://namloeuropa.org/

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