Napoleón Anaïs

Viejas colegas. Fotógrafas pioneras nacidas en el siglo XIX

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Fotógrafa

Se trata de la pionera española más famosa. Se encuentra de forma destacada en los libros de historia de la fotografía, donde la figura de las mujeres fotógrafas es prácticamente inexistente. Es casi un terreno inexplorado.

Anaïs Tiffón nació en Narbona, Francia, en 1827. Su padre era barbero cirujano y pedicuro.
La familia Tiffón al completo se trasladó a Barcelona (España) cuando Anaïs tenía 14 años, allí conoció a Antonio Fernández Soriano, natural de Albacete, (España) y aunque militar y músico de profesión, hacía fotos por Barcelona, según su nieta, “para sacarse unas pesetillas de más.”
La pareja contrajo matrimonio en 1850, y montaron un barracón en plenas Ramblas Barcelonesas, enfrente de la Iglesia de Sta. Mónica, con el nombre de “Fernando y Anaïs Fernández”, al año siguiente. (Fernando, fue porque a Anaïs le pareció más elegante.

El negocio fue prosperando, cerraron el barracón, y se instalaron en varios plantas bajas de las Ramblas. Tuvieron cinco hijos, sin contar los que se murieron.

Anaïs está considerada como la primera fotógrafa profesional de Catalunya, y se dedicó a la fotografía desde mediados del siglo XIX, considerados por sus contemporáneos como fotógrafos de gran prestigio. Anaïs fue de las primeras en realizar daguerrotipos, y era una especialista en cartas postales, o cartas de visita. Siempre pendiente de los avances de la técnica, adquirieron los derechos de explotación del cinematógrafo, invención de los Hermanos Lumière, y obtuvieron su representación en 1896 para Barcelona.

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Fernando Napoleón, retrato, carte-de-visite
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Trasera de la carte-de-visite

En 1850, Anaïs se firma en del dorso de las fotografías, asociada al de Fernando.

“Fernando y Anaís, última perfección. Establecimiento de Daguerrotipo y fotografía” Trabajaban con cuatro empleados.

Su firma fue siempre un lío: Anaïs y Fernando, Anne Tifón y Mr. Fernando, Antonio Fernández, dit Napoleón, o simplemente Napoleón, que dotaba del exotismo de “lo extranjero” a los fotógrafos. Francia estaba de moda.

Detrás de sus fotos, estampaban los premios obtenidos, escudos y medallas según acumulaban honores con el tiempo. Trabajaron para la familia Real, y fotografiaron a varias familias reales (Alfonso XII y Alfonso XIII) y obtuvieron condecoraciones en España, Francia y Portugal. Sus hijos, se unieron al negocio familiar.

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Galería de retratos en el nuevo estudio en rambla de Santa Mónica números 17-19, 1895

Antonio fue condecorado con la Orden de Carlos III, y nombrado Comendador de la Real orden de Isabel la Católica, la legión de Honor Francesa y La Orden de Cristo de Portugal. Como no les cobraban ni un céntimo a los reyes, estos correspondían con honores y títulos. Y en 1872, Antonio recibió el título de Fotógrafo de Cámara, con el permiso de estampar en sus fotos y papeles los escudos reales.

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Sala de espera del nuevo estudio en Rambla de Santa Mónica
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Taller de pintura en el nuevo estudio

En la Calle Fernando alquilan unas vitrinas donde exponen sus fotos ante las que se arremolinaba la gente, y el periódico “El Noticiero Universal” publicaba sus andanzas como noticias de interés ciudadano. Contrataban a los mejores retocadores e “iluminadores” del país. Y si el cliente se encaprichaba, convertían una foto en un retrato al óleo.

El nombre de Anaïs había desaparecido de las fotos y carteles, y ciertos documentos se refieren a ella como “consorte” y “dedicada a las labores propias de su sexo”. Pero nada más lejos de la verdad, su papel fue siempre decisivo. Se ocupa de los negocios familiares, de las propiedades que poseían y firmaba numerosos documentos como “Apoderada”, instalando sendos estudios fotográficos a sus hijos

“Napoleón Francisco” y Napoleón Fernando”. También se ocupaba del negocio del cine, que traspasó a su hijo Emilio en 1905.

Ella, mujer muy religiosa, cortaba a tijeretazo limpio las escenas que consideraba “atrevidas”. Se consideraba autorizada por su devoción a ejercer la censura. Visionaba todas las películas antes de su proyección pública.

Fue una mujer extremadamente enérgica, y su marido, un elegante hombre de mundo; los papeles estaban estupendamente repartidos.

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Autorretrato doble de Antonio Fernández Soriano

En pleno esplendor, deciden derribar el viejo edificio, y construir uno “moderno” y suntuoso, que existe todavía en el nº 18 de la Rambla de Sta. Mónica (el Frontón Colón, mas tarde), tenía hasta cocheras para retratar a los que deseaban fotografiarse en su carruaje o a caballo. Un auténtico palacio.

Anaïs vivió muchos años, hasta percibir la decadencia del estudio y del cinematógrafo. Murió en 1912, con 82 años “de agotamiento senil y diabetes”. A su funeral, según la prensa, acudieron 45 nietos, y 18 biznietos. Fue enterrada en Barcelona, en el cementerio de Montjuïc.

 

 

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Detalle del estudio de la Plaza del Ángel
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Ramón Casas, retrato del fotógrafo “ Napoleón” Emilio Fernandez Tiffon, 1893, colección particular

 

 

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Escaparate del estudio Napoleón en la calle Fernando

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

Fotògrafes Pioneres A Catalunya de Mary Nasch y Colita. Institut Català de les Dones. 2005

Un pensament a “Napoleón Anaïs”

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