Nacidos y educados en Europa

Alex Vidal
Periodista

Molenbeek es un marginal barrio de Bruselas donde uno de cada dos jóvenes se encuentra en situación de desempleo. Varios presuntos colaboradores de la matanza de París han sido detenidos allí. La policía considera el distrito belga, cuna y refugio de buena parte del yihadismo existente en Europa. Segundas y terceras generaciones de emigrantes que no han conocido igualdad o fraternidad alguna…

En su Miseria de la Filosofía, Marx nos dice que la historia no es una historia de las ideas, como se inculca a las sociedades, sino una historia de los hombres. Hoy como ayer, los principios inspiradores que nutren los fundamentos de nuestra civilización, encuentran su contradicción en una realidad que es siempre concreta. Gonzalo Puente Ojea nos ayuda a comprender este aspecto en uno de sus libros, Ideología e Historia / La formación del cristianismo como fenómeno ideológico: “La historia se humaniza; juega siempre en el plano de un contexto social concreto; no en el de las abstracciones; no en utópicos horizontes o categorías ideales.” ¿Libertad, igualdad, fraternidad, valores europeos? No hay valores etéreos en Molenbeek. Sólo rechazo.

Con cierta recurrencia, los medios suelen perseguir la singularidad: el joven de buena familia que incluso estudió en tal o cual universidad. Pero está por ver que las creencias conformen el factor sine qua non de aquellos que se alistan en las filas del terror, como está por ver cuántos de los yihadistas europeos gozan de un confortable nivel de vida. Dios puede manifestarse fundamental viendo peligrar su status, o cuando no se tiene nada que perder. Las alternativas divinas discurren entre la resignación de los mansos y pobres de espíritu, a la ira del día del juicio correspondiente. Y sin embargo los muertos por el terrorismo de ISIS en París, apenas ayudan a comprender los muertos por el terrorismo de ISIS en Siria o Irak. Curiosa guerra entre religiones, donde la mayoría de las víctimas son musulmanas y ajenas a Europa.

¿Pero los nacidos y educados en Europa se convierten en yihadistas por lo que nosotros hacemos allí, o por lo que son ellos aquí? Probablemente las dos opciones nutren la conversión, pero sólo una determinará la decisión final. En su Miedo a la Libertad, Erich Fromm nos habla del nacionalismo y la religión como refugios que logran unir al individuo contra el mayor de sus temores: el miedo a quedar aislado. Fromm disecciona el sentimiento de pertenencia del ser humano: “a menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algún significado y dirección, se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad. Tal identidad con la naturaleza, clan, religión, otorga seguridad al individuo; éste pertenece, está arraigado en una totalidad estructurada dentro de la cual posee un lugar que nadie discute. Puede sufrir por el hambre o la represión de satisfacciones, pero no por el peor de todos los dolores: la soledad completa y la duda”. En su Arte de Amar, Fromm añade: “el fracaso absoluto en el logro de tal finalidad significa la locura”. Para el pensador alemán, nuestra necesidad de trascender unida a este pánico al aislamiento, desemboca en la angustia constante respecto a nuestro propio yo. Conscientes de nuestra proyección social, somos lo que los demás piensan de nosotros. “Ya no soy yo quien creo en mi propia valía; sólo si me buscan soy alguien”. Quién sabe si en Molenbeek la frustración ya ha dejado paso al amor. Por fin alguien les requiere. Por fin son alguien.

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Foto: calle del barrio de Molenbeek (Bruselas)

Un pensament a “Nacidos y educados en Europa”

  1. Sí, ahí parece que hemos llegado, y ahí nos vamos a quedar, en las premonitorias palabras de Fromm: “en el fracaso absoluto y la locura” Gracias por recordarnos a Fromm.

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