Mujer y trabajadora:¿una redundancia?

DIA DE LA MUJER 2017

Javier López Facal
Profesor de investigación del CSIC

La iniciativa de dedicar el  8 de marzo a celebrar el día de la mujer  la adoptó el Partido Socialista de América en 1909; la decisión tuvo un notable éxito, como demostraron las decenas de manifestaciones masivas que se organizaron ese mismo día en muchas ciudades de Estados Unidos.

Un par de años después y a raíz de una exitosa huelga, mayoritariamente femenina, Rose Schneiderman dijo en un emotivo discurso político que the worker must have bread, but she must have roses,too. Renuncio a intentar reproducir en español el juego de ocultación de género que ofrece el inglés, con el genérico the worker y el específico she must pero lo cierto es que a partir de esta potente afirmación James Oppenheim compuso un poema que se titula Bread and Roses, “pan y rosas”.

Es un poema bastante largo que Mimi Fariña, la hermana pequeña de Joan Baez, convertiría en una hermosa canción que, además de ella misma, cantaron la propia Joan Baez, Judy Collins (mi preferida para este tema) y otras varias intérpretes.

Su segunda estrofa dice así:

As we go marching, marching/We battle too for men/
For they are women’s children/And we mother them again/Our lives shall not be sweetened/
From birth until life closes/Hearts starve as well as bodies/Give us bread, but give us roses
o sea, “A medida que marchamos, marchamos/luchamos también por los hombres/porque son hijos de  mujeres/y los maternizamos otra vez/Nuestras vidas no se endulzarán/desde el nacimiento hasta que la vida se cierre/Los corazones pasan hambre, como los cuerpos /Dadnos pan, pero dadnos rosas”.

Durante la larga noche de piedra del franquismo no recuerdo que se celebrara ese día, pero  desde su institucionlización por la ONU, precisamente en 1975, se viene celebrando, primero como día de la “mujer trabajadora” y posteriormente ya  como “día de la mujer”.

Prefiero esta última denominación, porque lo de mujer trabajadora siempre me ha parecido una redundancia y una evidencia; pienso además que la carga reivindicativa con la que se creó esta efeméride sigue tan vigente como hace un siglo porque, como dijo  André Gide “todas las cosas han sido dichas ya, pero como nadie escucha, hay que volver a empezar continuamente” (Le Traité du Narcisse, 1891). Recomencemos, pues, año tras año hasta ser por fin escuchados.

Foto de portada: Rose Schneiderman

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