Miguel Hernández

Por José Martí Gómez

Hace setenta y cinco años  murió Miguel Hernández. La memoria del poeta sigue viva, como, viva estaba en la sala de estar del dramaturgo Antonio Buero Vallejo recordando a Miguel con el dibujo de su rostro, hecho en la cárcel que los dos compartieron al finalizar la guerra civil.

En su sencillo piso en Elche la viuda del poeta, Josefina, tenía a la vista algunos dibujos de Miguel y, en su interior, los viejos recuerdos. Era mujer cordial que no quería sentirse protagonista de la historia. Hablamos mucho pero me pidió que contase pocas cosas de lo hablado y lo cumplí.

Ahora que se ha publicado un libro elogiando el olvido las palabras sensatas de Josefina hablan de memoria:

Le pregunté.

– ¿Cansada de que le preguntan tantas veces si siente rencor por lo que le hicieron a su marido?

Me dijo:

-Cansada, sí. No se puede vivir toda una vida con el rencor creciendo en tu interior como una hiedra. Una cosa es olvidar y otra cosa muy distinta  alimentar en tu interior la amargura del rencor. No. Yo no siento rencor pero tampoco he olvidado. Son cosas distintas.

Entrañable Josefina, que un día, cuando Joan Manuel  Serrat se presentó en su casa con un disco para que escuchase las canciones que había compuesto a partir de poesías de Miguel tuvo que decirle que no tenía un aparato para poderlas escuchar y Serrat se fue calle arriba, calle abajo, buscando una tienda en la que comprar un aparato para que Josefina pudiese escuchar las canciones.

Se dejaba ver poco cuando yo la vi. Vivía de recuerdos. De pocos recuerdos felices y de muchos recuerdos malos pero no era una mujer triste.

Incluso bromeaba con sus problemas con la vista. De la vista, a fuerza de ver oftalmólogos, lo sabía todo.

2 pensaments a “Miguel Hernández”

  1. Es un regalo leer sus escritos, sus comedidas palabras, sabias palabras. Muchas gracias por expresar tanto en tan pocas líneas.

  2. José, tus palabras sobre Miguel Hernández y Josefina, siempre tan presentes en nuestra memoria, me emocionan. Gracias. Carlos.

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