Adiós, Margarita

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Foto de portada de Manel Armengol: Margarita Rivière en el Col·legi de Periodistes entre Josep Pernau y Jaume Guillamet, en 1993

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Tenía pendiente escribir una novela, porque todo lo demás, todo lo relacionado con el lenguaje, con el periodismo, ya quedaba hecho. Esa deuda con la ficción, Clave K, la gestó a lo largo de los años, pero los plazos se le achicaron. Ya no pudo asistir en persona a la presentación de su obra, lo hizo a través de videoconferencia, y apenas una semana después, el domingo 29 de marzo, murió.

Ese último acto de exigencia laboral ha resultado ser el paradigma de la vida de Margarita Rivière, marcada por la tenacidad, el cambio de contenidos y la ductilidad a la hora de explotar su talento. Periodista, trabajó en Dossier Mundo, Diario de Barcelona, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia y El País. Colaboró en revistas, fue directora de la agencia Efe en Barcelona, dirigió programas de televisión y colecciones de ensayo para diversas editoriales, escribió una treintena de libros y ejerció su responsabilidad de mujer en un tiempo donde el periodismo solo hacía visibles las firmas femeninas en las secciones de moda.

Por encima de todo lo anterior, que no es poco, Margarita, Margot, para algunos, fue una buena persona, una sonrisa, un rostro amable, una carcajada sonora, ronca, marcada por su impenitente afición al tabaco. Ya sé que esos elogios son lo que toca decir o escribir cuando muere una persona, pero en este caso es la verdad. La traté a fondo a partir de 1982, cuando empecé a trabajar en El Periódico de Catalunya y ella ejercía como jefa de sección. Yo venía de un periodismo muy diferente, había trabajado en Mundo Diario, y no fue fácil la adaptación a las nuevas normas y estilo. Supongo que cometí errores, también rebotes de rebeldía, que nunca tuvieron por parte de Rivière ni una crítica, ni una mala cara, ni la imposición de su autoridad. Y esa forma de relacionarse, al margen del talento profesional, es lo que gana voluntades y crea amistades que van más allá del contacto diario. Nos hemos seguido viendo a lo largo de los últimos treinta y tres años, la última vez fue en el Colegio de Periodistas, donde presentó un nuevo libro, una selección de sus mejores entrevistas. Llegó, como siempre, con la mejor de sus sonrisas, tras haber dejado en un rincón el oxígeno que le ayudaba a superar sus problemas pulmonares. Y también, como era habitual en ella, sin dar la más mínima importancia a la enfermedad que la iba minando. Al final del acto quedamos en vernos una tarde para charlar de todo un poco. Ese encuentro sigue pendiente.

6 pensaments a “Adiós, Margarita”

  1. Esta mañana hemos dicho adiós a Margarita Riviere, la mejor entre las mejores. Una periodista de raza, una escritora comprometida, una amiga leal. Los que la quisimos,
    reeleremos sus libros, gozaremos de nuevo con sus entrevistas, recordaremos su mirada azul, su risa contagiosa.
    Adiós Margot, hasta siempre.
    Enric Sopena y Margarita Saenz-Diez

  2. M.Eugenia, sensible como siempre!!!! Yo coincidí con Margarita en La Vanguardia.Hice algunas contras con ella. Una de ellas memorable a Jose Agustín Goytisolo, en la que explicaba que solo necesitaba una cerilla por la mañana, porque el resto de cigarrillos se los encendía unos con otros! Coincidir con gente como ella es un lujazo impagable!

  3. Ella era l'”esperit francès” a Catalunya. El rostre femení per excel.lència i una veu que es feia escoltar.

    Grand merci, Margarita.

  4. Querida María Eugenia,gracias por expresar lo que me siento incapaz de poner en palabras.

  5. Querida M Eugenia.
    Me encanta tu semblanza de Margarita! Como siempre certera y clara! Yo os conocí a las dos en El Periódico, en 1986. Cuantos buenos recuerdos tengo de vosotras.
    La muerte de Margarita me ha impactado. Ha dejado tanta huella….
    Besos y gracias por compartir tu recuerdo de una gran mujer,
    Cristina

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