Madame Yevonde

Madame Yevonde fue la autora de la exposición en la que por primera vez que se exhibió foto en color en Inglaterra

Colita
Fotógrafa

Yevonde Cumbres Middelton, famosa y conocida como Madame Yevonde, nació en Streatham, al sur de Londres, en 1893 y fue hija de una familia acomodada y próspera, gracias a lo cual tuvo una educación privilegiada.

Autorretrato

Estudió en la Lingholt Boarding School, donde recibió una formación liberal y progresista, que continuó en internados en Bélgica y Francia. Yevonde, a los 16 años ya mostraba una actitud independiente. No estaba dispuesta a pasearse de fiesta en fiesta hasta que llegara el pretendiente soñado con el que debería casarse y formar un hogar.

Su heroína era Mary Wollstonecraft, la famosa sufragista, junto a la que militó en 1910. Toda su vida defendería los derechos de la mujer. “Ser independiente era la cosa mas importante de la vida”, y para ello era de vital importancia la independencia económica.

Edward Mayer como la medusa

Su entrada en el mundo de la fotografía fue casual. Contestó a un anuncio en el periódico en el que una conocida fotógrafa, Lallie Charles, buscaba un asistente. Fué entrevistada para el puesto, y entró a trabajar con la retratista más importante de la sociedad londinense. Allí aprendió Yevonde lo imprescindible de la profesión, el laboratorio y el estudio. Y sobre todo, supo también cual iba a ser su actividad en un futuro. Fotógrafa. La fotógrafa de las sufragistas Lena Conell, también le había ofrecido trabajo, pero Yevonde lo rechazó, para jugar la carta más segura y prestigiosa de Lallie Charles. Allí también aprendió a tratar con la clientela de la alta sociedad.

Máquina de trabajo en verano

Yevonde no terminó sus tres años de formación, y con el regalo que le hizo su padre de 250 libras, se montó el primer estudio en Londres, y para darse a conocer empezó a retratar gratuitamente a personas de su interés. Su estilo creativo no tardó en llamar la atención de las revistas Tatler y Sketch, que publicaron sus fotos. Tenía 21 años. En 1916, una ayudante se ocupa del estudio, mientras ella se enrola en la Women’s Land Army para servir a su país.

Su estilo en nada se parecía al de su antigua maestra. Yevonde consideraba las imágenes románticas eduardianas de damas sentadas rígidamente acunando lánguidos ramos de flores como algo completamente obsoleto. Ella empezó a ser más realista, a buscar la personalidad de sus modelos, a experimentar con las luces y las poses, con los tonos de los fondos. A innovar. Y como suele ser habitual, utilizaba a su familia para sus experimentos. También ofrecía sesiones “de cortesía” (gratuitas) a bailarinas y actrices. Y su trabajo empezó a aparecer en Vogue y en Harper’s Bazaar y su nombre se citaba en las revistas de sociedad.

Anthony Eden como Clio, la musa de la historia

En 1920, a pesar de su reticencia respecto al matrimonio, se casó con el periodista y dramaturgo Edgar Middleton, amor fou por el cual estaba dispuesta a dejar su brillante carrera. Afortunadamente a él le pareció “un gran error”, y la dejó libre para convertirse en la gran fotógrafa que fue.

No tuvieron hijos, el le confesó en su luna de miel, que no soportaba a los niños. Ella sí hubiera querido tenerlos. Esto la hizo infeliz.

En 1922, le llegó su primer encargo importante, la fotografía de compromiso de Louis Mountbatten y Edwina Ashley.

Fuè en 1930, cuando empezó a experimentar con el color, que Yevonde dió un nuevo giro importantísimo a su carrera. A pesar de que el público era todavía reacio al color, ella apostó por él, y pasó incontables horas en el laboratorio experimentando para obtener resultados perfectos. Yevonde no era ajena al color, cuando era pequeña, su padre, fabricante de tintas para imprenta, la dejaba jugar en el taller. Utiliza el nuevo proceso “ViveX”, de la Photography Limited of Willesden.

La recompensa llegó en 1932, cuando expuso en la Albany Gallery. La mitad de la obra era color y la otra mitad, blanco y negro. El éxito fue enorme. Fue la primera vez que se exhibió foto en color en Inglaterra.

Utilizó el color en publicidad y moda, y volvió a cambiarse a un local más grande en 1933. La revista Fortune le encargó un reportaje sobre la decoración del lujoso transatlántico Queen Mary. Y La Casa Real la foto del rey George VI acompañado de sus padres para la coronación.

La obra más famosa de Yevonde, la que ha pasado a la historia de la fotografía, fuè Goddesses. Diosas.

La baronesa Gagern, como Europa

Se inspiró en la fiesta de disfraces El Baile Olímpico, de tema clásico celebrado en 1935, en que los invitados aparecían travestidos con el aspecto de dioses y diosas griegos. Yevonde retomó la idea, y escogiendo como modelos a las damas más bellas de la alta sociedad londinense realizó una extraordinaria colección de retratos de estudio de gran tamaño. Utilizó vestuario y atrezzo, manipulando el color según sus necesidades. Creó dos colecciones, Los Signos del Zodìaco y los Meses del año, de inspiración surrealista, con la mirada puesta en Man Ray, en Tanguy y Dalí. y no exenta de cierto sentido del humor. Según ella, la fotografía “era cuestión de originalidad o muerte”. El tono es voluntariamente kitch, artificioso y paródico.

Dorothy Duchess, duquesa de Welington como Hécate

Diana Mosley, esposa del líder fascista Oswald Mosley, hace el papel de Venere, la esposa del conservador Anthony Eden, aparece travestida en Musa de la Historia… Yevonde escoge un total de 23 divinidades. Medusa, Venus, Calipso, Hecate, Elena de Troya… una colección que constituye una joya única.

En 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial, y las puertas de la fàbrica “VivesX” que surte a su estudio de todo el material en color, se ve obligada a cerrar sus puertas, lo que representa un duro golpe para Yevonde, que tuvo que renunciar al color. Experimentó la solarización con el blanco y negro.

En 1939 falleció su marido, dejando un gran vacío en su vida.

Pero no dejó de trabajar.

En 1964, a los 71 años, le encargaron un trabajo en Etiopía. Continuaba montando exposiciones con sus obras, actuales y retrospectivas. En 1971 hizo donación de su material a la National Gallery de Londres.

Murió en esa ciudad,  en 1975.

Bibliografía recomendada

Goddesses, Portraits by Madame Yevonde por Lawrence N. Hole. Ed. Darling and Company, 2000.
Madame Yevonde Ed. Mazzotta. 2001. Textos de Brett Rogers.

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