Los seriales de la ‘SER’

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Matilde Conesa

Ha muerto Matilde Conesa. Hace sesenta años con ella comenzó un serial en la SER: Matilde, Perico y Periquín. Se desarrollaba en episodios muy cortitos en los que se retrataba muy amablemente la mediocridad económica de la vida cotidiana de una familia media-media o, si quieren calificarla desde otra perspectiva, de una familia de mentalidad pequeñoburguesa. Cuando comenzó yo estaba en el bachillerato elemental. Luego hice la carrera, me marché fuera, volví, me instale profesionalmente, tuve una hija… y el serial seguía. Hasta que Perico, Pedro Pablo Ayuso, se murió; y Periquín, Matilde Vilariño se fue a hacer de abeja Maya y la Conesa, que así es como se denominaba a las grandes actrices, siguió con su vida profesional haciendo de Bette Davis, de Lauren Bacall o de la malísima Angela Channing.

En aquellos tiempos la información era un tema prohibido para la SER y las otras emisoras privadas. Las noticias era terreno exclusivo de de la radio del Gobierno que, siguiendo la lógica de los triunfadores, los Nacionales, se llamaba Radio Nacional. Eso de ‘nacional’ era una obsesión del franquismo: La Marcha real se convirtió en el Himno Nacional. La Solidaridad Obrera, expoliada a sus propietarios sindicalistas, se convirtió en la Solidaridad Nacional… Y así, todo aquello que quería mostrarse como castizamente español, se apellidaba ‘nacional’. La obsesión de los franquistas por desacreditar los nacionalismos siempre dejó a salvo sus títulos nacionales.

Las noticias, pues, había que escucharlas en la Radio Nacional: Eran una mermelada de distorsiones demagógicas, claro está, como ahora pasa con TeleMadrid, pero la necesidad agudiza el ingenio: Todos desarrollamos una especial capacidad, algo así como un transductor interno, que nos permitía encontrar el grano de la noticia (la huelga en el Norte, las condenas internacionales…) entre la paja y el estiércol que metían ahí Fraga y sus epígonos.

Coincidiendo con la muerte de la Conesa, la SER ha lanzado un nuevo serial, mucho más actualizado, claro está: Con voz alegre y festiva, y anunciando que en próximos días irán largando nuevos capítulos, Pepa Bueno, periodista vedette de los noticiarios, se dedica a retorcer una exclusiva de esas que te venden los empleados de los juzgados: las declaraciones de Bartomeu ante el juez. El argumento que se promociona es que Bartomeu echa la culpa al difunto Tito Vilanova de las, pendientes de demostrar, irregularidades fiscales del Club. Porque esa es la acusación ¿no? El tono y los adjetivos que se usan en la SER son, mutatis mutandis, los que usaban en Radio Nacional y en Tele Visión Española los falangistas de la catadura de Jesús Suevos, pongamos por ejemplo.

Más aún, El País, que machaconamente ha vilipendiado a todo lo que suene a soberanismo, ahora riza el rizo hasta conseguir algo inaudito: Dedica nada menos que un editorial a injuriar a mansalva al presidente del Barça por algo que no ha hecho: echar las culpas de lo que se le acusa, o sea, de irregularidades fiscales, al fallecido Vilanova. Y el serial continua…

El transductor eliminador de embustes y demagogias me ha funcionado a la perfección, pero no tiene mérito: lo tengo muy engrasado: Ya hace tiempo que lo uso sistemáticamente con estas nuevas tropas de refresco de la Brunete mediática, al servicio de esta confederación de jacobinos y franquistas.