Lo que faltaba

Manuel Marchena, nuevo presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo
Manuel Marchena, presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo. (En la foto superior, Ángel Acebes, con su esposa, en la boda del presidente de Iberdrola, para el que trabaja ahora).

José María Mena
Jurista. Ex Fiscal Jefe de Catalunya

Parecía que estaba todo visto, pero siempre hay más. Lo cuenta El Confidencial. “Un incidente de tráfico frente al restaurante Ciriaco de la calle Mayor de Madrid, entre los escoltas de un coche oficial y un conductor, ha servido para poner al descubierto una comida pantagruélica, cuyos comensales se habrían preferido mantener en el anonimato. Sobre la mesa: una fuente con casi dos kilos de angulas, otra de percebes y una botella magnum de Petrus que cuesta más de 2.000 euros. Y de plato fuerte, un descomunal chuletón de Ávila por barba”.

Eran escoltas prepotentes, como corresponde al escoltado: El recién nombrado Presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo. Le acompañaban, según El Confidencial, Pedro Calvo, exconcejal del Ayuntamiento de Madrid, Alfonso Carrascosa, propietario de la empresa de abogados Legálitas, con residencia en Miami, y Ángel Acebes.

Pedro Calvo, ex concejal madrileño de seguridad
Pedro Calvo, ex concejal madrileño de seguridad

Algunas curiosidades sobre los comensales. Con el mismo nombre de Pedro Calvo figura el ex portavoz del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Madrid, delegado de economía, empleo y participación ciudadana, antes mano derecha de Gallardón y después uno de los soportes fundamentales de Ana Botella, hasta que cesó de todos sus cargos al ser imputado en el caso del Madrid Arena, en que murieron cinco muchachas. Quizás sea este el Pedro Calvo que se zampó medio kilo de angulas y lo demás.

Ángel Acebes tenía que declarar pocos días después como imputado ante el juez Ruz de la Audiencia Nacional por pagar con dinero negro del PP. Tenía que declarar en un asunto que terminará sus pasos procesales necesariamente ante el tribunal que preside Marchena, el magistrado de los escoltas matones. El magistrado Marchena es conocido por alguna de sus actuaciones. Con el predeterminado propósito de condenar al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, cambió la doctrina del Tribunal Supremo, lo que es totalmente insólito, y consiguió su inhabilitación. Con idéntica predeterminación persiguió inquisitorialmente a Garzón, y después le condenó, consiguiendo también su inhabilitación. Y sin tanto celo justiciero facilitó los ingeniosos y alambicados argumentos para que no se pudiera condenar a César Alierta pese a haberse aprovechado de una información privilegiada manifiestamente delictiva, con un beneficio personal de 220 millones de pesetas.

dueño de la empresa de abogado Legálitas, reside en Miami
Alfonso Carrascosa, dueño de la empresa de abogados Legálitas, reside en Miami

A lo mejor en la comida no se habló de nada inadecuado. A lo peor sí. A Marchena le acababan de nombrar con el voto favorable de la mayoría conservadora del Consejo del Poder Judicial, y las evidentes simpatías del PP. El ex munícipe madrileño pepero, ahora, al parecer, abogado, es colega de Acebes, y éste está pendiente de los jueces dependientes de aquel. Uno, con su gratitud, otro con su necesidad. Y todos con sus angulas. No somos nadie.

5 pensaments a “Lo que faltaba”

  1. Y hemos de seguir creyendo en la justicia? Hemos de seguir cumpliendo las leyes que se hacen todos estos piratas, sinvergüenzas a su medida? Que valor tiene esta justicia para el ciudadano al que despojan de su casa, lo cosen a impuestos y le aplican “sus leyes” que ellos incumplen impunemente? El comentario de la guillotina es muy fuerte , pero si esto sigue así… Ay! Ay! Ay.

  2. Está claro, es que sufren mucho, pobres, que saboreen lo ultimo, hubo una revolución, donde acabó la guillotina cortando por lo sano, ¿la recuerda alguien?

  3. Me imagino al camarero, vestido impecablemente con su chaqueta blanca, su pantalón negro, su pajarita, sus zapatos relucientes, hecho un pincel, con la botella de magnum de Petrus cuidadosamente envuelta en un paño inmaculadamente blanco, sirviendo a Acebes un culo de la copa para probarlo. Tal vez les dijo, “recuerden que sólo la botella son 2000 del ala”… o se calló respeteuoso ante la mirada displicente de los comensales. Al juez Ruz, por supuesto, no lo invitaron. ¡Qué buitres sobrevuelan el cielo de nuestro país! Son las “pequeñas cosas” a las que alude el presidente Rajoy, sacudiéndose unas motas de caspa que le han caido en el traje. ¿Hasta cuando?
    Gonzalo Évole.

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