Lo de Cospedal no tiene nombre (bueno, sí, chulería)

imgMARIA DOLORES DE COSPEDAL6Antología de sandeces políticas (35)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista

Cualquier personaje político que no fuera María Dolores de Cospedal (Madrid, 13-12-1965) procuraría ir con pies de plomo después de haber hecho el ridículo intentando explicar lo inexplicable del caso Bárcenas (¿quién no recuerda lo de la “indemnización en diferido, en forma, efectivamente, de simulación…”?) y de verse presuntamente salpicada en varios asuntos turbios de corrupción. Cospedal no solo ha rebajado el tono displicente de sus intervenciones públicas, sino que ha proseguido con su proverbial altanería. Lo de esta señora no tiene nombre. O sí, sí lo tiene. Lo suyo es chulería, o sea, jactancia. Y jactarse significa, según la Real Academia Española, “alabarse excesiva y presuntuosamente, con fundamento o sin él”.

 

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María Dolores de Cospedal junto a su marido, Ignacio López del Hierro

En primera fila con el marido denunciado  

Como secretaria general del PP dependiente de Rajoy (“creo que Aznar fue un gran presidente y creo que el mejor presidente y el que hoy necesita España es Mariano Rajoy”), se ha creado enemigos que están deseando verla caer. Pero ella, hasta en las situaciones más comprometidas, en vez de arrugarse saca pecho. Como en la convención pepera celebrada en Valladolid el último día de enero. Cuando trascendió que su marido actual, Ignacio López del Hierro (empresario inmobiliario, exgobernador civil de Toledo con la UCD e íntimo amigo de Cospedal padre), había sido denunciado por el exdirector de un banco que le acusa de cobrar sin haber sido contratado (¿contrato en diferido, tal vez?), doña María Dolores lo sentó a su lado, en primera fila, y al que Dios se la dé, san Pedro se la bendiga. Previamente había dejado claro: “Tanto Ignacio López del Hierro como yo siempre hemos actuado dentro de la legalidad.” En aquella convención vallisoletana, altiva ella, dejó esta frase: “Es el PP o la nada.” Nada más empezar el año, ya había advertido a sus propios correligionarios: “El PP está francamente bien como está, como se pone de manifiesto con el apoyo a las políticas y reformas del Gobierno.” ¿Cómo se puede ser tan presuntuoso?

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Luis Bárcenas y María Dolores de Cospedal en el Senado

Un paso al frente, mirada alta y mala leche” 

A diferencia de otros secretarios generales del PP que precedieron a Cospedal, esta nunca mantuvo una buena relación con el presidiario extesorero Luis Bárcenas, otro que tal baila en cuestión de chulerías. El pasado octubre, Cospedal llevó a juicio a Bárcenas en una demanda para la protección de su honor, ya que aquel la acusaba de haber recibido dinero negro en 2008 (“es mi mano que le entregó el sobre,” declaró Bárcenas). A los pocos días, en una reunión con el Grupo Parlamentario Popular del Senado, Cospedal soltó otra sandez de las suyas: “Luis Bárcenas es un señor que está en la cárcel con un dinero suyo que no tiene nada que ver con un partido de gente honrada (con lo que está cayendo en el PP hay que ser descarada para afirmar una cosa así). No se puede identificar al PP con la corrupción por este señor.” Y añadió esta impagable coletilla: “Como dicen en la Guardia Civil, paso al frente, mirada alta y mala leche.”

Pero mucha mirada alta y mala leche habrá de atesorar esta mujer ante otro problema tan espinoso como la supuesta comisión que la empresa Sacyr pagó al PP en 2007, cuando ella era presidenta regional del PP castellano-manchego. Porque, ojo, esa comisión de 200.000 euros fue a cambio de la adjudicación de una contrata de basuras en el Ayuntamiento de Toledo, que se utilizó para financiar la campaña electoral de Cospedal, que pese a todo no le sirvió entonces para alcanzar la presidencia autonómica (hubo de esperar cuatro años más).

2013_10_22_No_76-2013_10_02_No_52-cospedal“Capaces de pasar hambre para pagar el piso”

 Desde 2011 ocupa simultáneamente (es un decir) el sillón número dos del PP y en sillón numero uno de la Junta de Castilla-La Mancha. Quiso dar ejemplo a la hora de acabar con el déficit a base de recortes y lo demostró con creces en su autonomía, que cuadró las cuentas a cambio de estrangular a muchos de sus ciudadanos (en la sanidad pública hay casos de pacientes que han sido derivados a otras autonomías para operarse de cataratas, aunque la mujer de un consejero fue operada de una hernia discal en 15 días cuando otros enfermos hace un año que están en la lista de espera). Incluso eliminó el sueldo de los diputados (“no entiendo por qué un fontanero, un electricista o el dueño de un bar no se pueden dedicar a la política sacando un rato libre”).

A Cospedal no parece importarle la asfixia económica de los más necesitados. “En España hace falta trabajar más,” declaró en marzo de 2012 en plena crisis, como si sobraran los puestos de trabajo y los españoles los rechazaran por gandulería. Y sonó a obscenidad cuando, en los momentos álgidos de los desahucios por las hipotecas, llego a decir que las gentes del PP eran “capaces de pasar hambre para poder pagar el piso.”

. (Foto: H. Fraile // JCCM)El estriptís del PP 

De tanto repetir lo contrario de lo que muchos de nosotros pensamos, Cospedal parece habérselo creído. Al principio del escándalo de los sobres repartidos por el cajero Bárcenas (parece que fue ayer y ya ha transcurrido un año), nuestra señora dijo aquello de “la contabilidad del Partido Popular es única, clara, transparente, limpia y sometida al Tribunal de Cuentas” (solo le faltó agregar el académico fija y da esplendor). Pasaron seis meses y, en junio de 2013, concretamente dos días antes de que Bárcenas ingresara en la cárcel, volvió a rizar el rizo: “No conozco ningún partido que haya hecho un esfuerzo de estriptís como el PP.” Para más señas, lo dijo en Alcalá de Henares, donde cuatro zapatillas son dos pares. En la última semana de julio, en un acto organizado por el diario La Razón que dirige Francisco Marhuenda, periodista inefable (no tengo palabras para definirlo), Cospedal desafió a sus conmilitones de esta manera: “Algunos tienen miedo o tienen vergüenza de defender la organización en la que han crecido políticamente.”

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Susana Díaz y María Dolores de Cospedal en el desfile del 12 de octubre

Una separación a machetazos 

En las últimas semanas, la actividad de esta mujer que predica la mala leche se ha centrado en el contencioso catalán, asunto que da la sensación de que empieza a preocupar a Rajoy, hasta ahora más pendiente de leer el Marca que otra cosa. En la misma convención del PP en Barcelona, en la que la dirigente catalana Alicia Sánchez-Camacho creyó que daba un mitin en Bilbao (si no no se explica la blasfema equiparación que hizo entre la Cataluña de ahora y la Euskadi bajo el terrorismo etarra), Cospedal pontificó: “Quien diga que Cataluña no forma parte de la identidad española y diga que hay que separarla a machetazos, es que no sabe nada de España ni de Cataluña. Ni ese pasado ni el presente ni el futuro vamos a dejar que nos los quiten y nos los roben.”

Hace unos días, Cospedal volvió a la carga a raíz de la visita que la presidenta de la Junta de Andalucía hizo a Cataluña, donde fue recibida en audiencia por Artur Mas. La moderación de la socialista Susana Díaz la irritó sobremanera y, sin mencionar su nombre, aprovechó una visita a Sevilla para despacharse a gusto. “Mientras a unos les gusta hacer viajes de Estado a nuestra propia nación (cospedalia de ironíapura), otros se dedican a gobernar.” Y remató así: “Se llenan la boca en sus discursos de frases vacías y hablan de cambios en la Constitución, pero hablan de modelos que no garantizan la igualdad de todos los españoles. El PP es el único partido nacional que tiene España.”

Al paso que vamos, corremos el peligro de que ese único partido nacional acabe siendo el Partido Único. Como el Movimiento Nacional del dictador Franco, tan añorado por algunos.

4 pensaments a “Lo de Cospedal no tiene nombre (bueno, sí, chulería)”

  1. Cosas del plomo

    Felicidades, Gonzalo Evole, por tu parodia de los discursos de Franco que los periódicos tenían la obligación de publicar íntegros y con los gritos de adhesión. Recuerdo que trabajando en El Correo Catalán al linotipista que picaba en plomo uno de aquellos discursos se le estropeó la máquina. Hizo un par de toques a los tornillos y para comprobar si ya funcionaba escribió “me estas tocando los cojones, me estás tocando los cojones”. Visto que la máquina ya funciona siguió con el discurso pero se olvidó de tirar la línea de plomo de los cojones. Cuando terminó de picar el discurso pasó a recoger el plomo un cajista que lo llevó a las planchas (ese periodismo es ya hoy de la prehistoria) allí se cerró la página y cuando todas las páginas estuvieron listas se imprimió el diario. Lo que los lectores leyeron al día siguiente fue que en un momento del discurso de Franco este decía “el contubernio internacional judeo masónico comunista no podrá doblegar al Glorioso Movimiento Nacional (gritos de Franco, Franco, Franco me estas tocando los cojones, me estas tocando los cojones” y seguía el discurso.

  2. Gacetillero

    Querido Gonzalo Évole: El mejor gacetillero de la época franquista no mejoraría texto de tan acendrado patriotismo como el tuyo. Y pensar que los herederos de aquellos están mangoneándolo todo…

  3. La añoranza pude con todo

    Buenas tardes Ángel: De que se añora a Franco, no te quepa la más mínima duda. Yo creía que después de lo de la “indemnización en diferido, simulada o algo así” ya lo había oido todo. La presencia de esta mujer me produce náuseas, tal como lo siento. Pero ella ha continuado confirmándolo en la convención o aquelarre -llámalo como quieras- de Valladolid hace un par de semanas. Te lo reseñaré como si enviara una crónica al diario de la F.E.T. y de las J.O.N.S. Arriba,o a La Vanguardia del inefable Galinsoga:
    “Con voz templada, temblorosa de emoción, nuestra heroína pronunció estas sacrosantas palabras: “Creo que Aznar fué un gran presidente y creo que el mejor presidente y el que hoy necesita España es Mariano Rajoy!” La emoción inundó la plaza. Gritos de ¡Mariano!…¡Mariano!… ¡Mariano! atronaron en todo el recinto. Enardecida, la señora siguió con su vibrante discurso para orgullo y gloria nacional: “Después del PP… la nada!” Nueva interrupción: “¡Gospe!… ¡Gospe!…¡Gospe!” Acalladas las aclamaciones siguió la distinguida dama: “El PP es el partido de la transparencia, el único, el que va a limpiar España de parásitos que se manifiestan contra la legalidad de los deshaucios, los recortes y los desajustes que tan sólo están en su imaginación calenturienta, i que crea una media de 20.000 puestos de trabajo diarios”. Fue el delirio. La masa agitando la bandera bicolor que nos identifica, el rojo y gualda que llevamos en el fondo de nuestros corazones, aclamaba a la ilustre dama que tanto identifica nuestra forma de ser. Ante aquella manifestación de júbilo Maria Dolores no podía contener su intensa emoción y a duras penas pudo seguir. Había conseguido que nunca dejemos de ser una “unidad de destino en lo universal”. Desde Valladolid, finales de Enero de cualquier año de la década de los cincuenta.”
    Así son las cosas, estimado Ángel. La añoranza puede con todo.

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