Llegó el Día de la Raza. Disimulemos

10703547_10204960310071245_950605549396713611_nSanta Pili se nos echa encima. Ya está aquí. Con todo su poder evocador y con celebraciones y manifestaciones por doquier. Es fiesta civil de precepto (de las otras quién se acuerda). Fiesta Nacional. Nacional, no nos confundamos: Nacional, Nacionales, son los buenos. Nacionalistas son los malos. Y sólo escuchar la fecha, 12 O, nos caen encima millones de toneladas de retórica Nacional, de los Nacionales: Que si la Raza (Raza es bueno, la Raza de Franco era buena, Racistas son los malos, que eso es lo que son los nacionalistas). Que si la Hispanidad (Hispanidad es bueno, que es Nacional, Español y de los Nacionales, o sea: Nacional. Païssos Catalans es malo, que es catalán y de los separatistas, o sea: nacionalista). Que si la Virgen subida a un cacho de puente aparecida a un judío de Palestina seguidor del Nazareno que llegó aquí en un ovni o vaya usted a saber (eso es Historia Española y Sagrada, es bueno y debe ser respetado y reverenciado. Lo de Wifredo el Peludo y sus barres de sang es tontería catalana y sacrílega, es malo y debe ser ridiculizado). Esa es la explicación.

Esa es la explicación de por qué los medios de comunicación que sirven a la España Una, Grande y Servil, a la España unitaria y jacobina, a la España de ayer, de hoy y de siempre, han emprendido estos días una campaña desaforada, llamando a filas a sus más conspicuos colaboradores, para acumular burlas y desprecios sobre los’ cuentos de hadas de la falacia retrospectiva’, por citar sólo la última afrenta. Incluso textos dignamente imparciales, como el de Luis Goytisolo son completamente desvirtuados con mamarrachadas como la de Enrique Flores en las que una barretina se convierte en un casco romano absolutamente pompier.

¿Quieren hablar de falacias retrospectivas en estas fechas? ¿Y se olvidan de los millones de memeces monstruosas y sangrientas con las que nos han llenado la cabeza a los ciudadanos de este país, a mayor gloria de la España eterna?

ideologies oscil·latoriesPero si miramos al otro lado se nos puede caer el alma a los pies.
En Figueras, Núria Güell y Levi Orta, artistas, han creado una obra de arte: “Ideologies Oscil·latòries”. Se trata de un automóvil pintado con símbolos franquistas y la obra se debía completar circulando por la ciudad. Reconozco el derecho a la libertad del ser humano en muchísimas áreas, especialmente en la de la creación artística: Si un artista opina que su obra consistente en una cagarruta pinchada con un chupachup, con el nombre que quieran darle, es una obra de arte, yo lo admito. Si me dicen que un intérprete laborioso ejecuta arte cuando sierra por la mitad un piano, también con el nombre que quieran darle, me lo creeré también. Creeré todo eso y más con una condición: que no me exijan que lo escuche, que lo mire y menos aún que lo admire. Y que me den la libertad de vivir mi vida sin sufrirlo.
El Ayuntamiento de Figueras, que patrocina el evento, ha prohibido que esa indignidad circule por la ciudad. Los artistas y sus valedores han puesto el grito en el cielo y han declarado que pretendían poner de manifiesto que “l’ombra del franquisme encara plana a tot l’Estat i que entre altres coses critica la censura a qualsevol espai crític o pensament que posa en dubte allò establert”. Dicen que la obra buscaba “la sensació d’una presència ideològica, que incomoda en el mateix espai en què convergeixen art, societat i política és l’objectiu d’aquesta acció mínima”.

Dejemos de lado que se pierde en el recuerdo el concepto de ‘emoción estética’. Limitémonos a una cuestión: Mala cosa si una obra de arte tiene que ser explicada: Mala obra y malos artistas: si su obra, ella sola, no lo dice, en vez de eso que escriban un ensayo. ¿De verdad hay que explicar lo que quieren decir Las Lanzas o el Guernica? ¿El Aleluya de Handel o la Vals de Ravel?

Es un mal camino intelectual éste en el que se han metido los artistas organizadores del acto artístico. Con ese mismo argumento, pero ese mismísimo, con esa misma lógica, el Toro de la Vega resultará ser una denuncia artística sobre el maltrato animal. La intención profunda del artista cuando realiza la obra importa un bledo: Si los que pasean el coche quieren denunciar el fascismo o pregonarlo… si los que maltratan al toro quieren satisfacer sus instintos o denunciar el maltrato… todo eso es irrelevante para el que contempla el hecho: el arte son hechos, no intenciones. ¿A quién le importa qué intención tenía el cromañón que pinto el bisonte en Altamira? A cuatro eruditos que viven al margen del pueblo. Como los cuatro artistas y colaterales divinos que con su gesto consiguieron salir en los papeles. ¿Que torturar a un toro es más grave que hacer propaganda fascista? ¡Toma, claro! Por eso el premio medido en espacio en los medios, es mayor…

El Ayuntamiento ha alegado que su decisión se basa en “el sentit comú i la responsabilitat dels actes que s’organitzen a la via pública”. Es triste que encima haya que dar explicaciones. Los organizadores añaden que es triste que “precisament, i permeteu-nos el joc de paraules, se censuri una peça que critica la censura”. Lo dicho: brillantes en la retórica. Una recomendación de viejo: que se dediquen a eso. Les pronostico grandes éxitos en una asamblea de barrio o de facultad. Incluso estoy dispuesto a cederles este espacio que relleno diariamente, si a los amos de la cabecera les parece bien. Y si no, como recomendó Petronio a Nerón, que asesinen, que incendien… pero que nos libren de su concepto de arte, que por cierto se cae de viejo, y de la pretensión de que eso que hacen contiene un valor político progresista.

Si a prohibir eso se le llama censura es que ya hemos perdido el sentido de las palabras y no hay Espriu que nos lo haga recuperar.

Un pensament a “Llegó el Día de la Raza. Disimulemos”

  1. Un dels eixos de la defensa unionista és traslladar el debat cap a on els és menys incòmode. Enlloc de parlar de la sobirania dels pobles i de l’actitud democràtica, prefereixen debatre sobre la història. No els fem el joc (“don’t feed the troll”, es diu al ciberespai). Si volen discutir-nos l’antiguitat de la nostra nació, doncs apa siau, que no poden negar la seva existència i, per tant, el nostre dret a decidir. Tots sabem d’on ve la seva necessitat de justificar històricament el concepte –no la realitat– de nació espanyola. A nosaltres no ens cal buscar arguments històrics per demostrar que som ‘vintage’: la nostra nació ho és perquè compleix tots els requisits científics per ser-ho, aquí i ara.

    El que no podem permetre’ns és desviar el debat des de dintre. Mentre construïm la república no hem de consentir a troians com Güell-Orta, l’Ingràvid i la seva cohort de turiferaris fer-li la feina al PP, a C’s i a la caspa espanyola. Aquesta colla de divins van d’antisistemes i de desobedients i ens volen fer creure que simpatitzen amb la CUP i els partits d’esquerra radical, però el seu acte artístic ha estat més propi del neofranquisme. No pels símbols que han enganxat a la rampoina de cotxe, que ja es veia que el cotxe estava massa polit per pertànyer a un feixista caixer, sinó per la mala idea de provocar un enfrontament amb l’Ajuntament –és a dir, amb CDC i ERC– amb qui tenien greuges pendents i han volgut aprofitar l’ocasió històrica per posar-lo contra les cordes. Benauradament, crec que podrem comptar amb que els nivells alts de la CUP i de Junts pel Sí podran resistir aquesta pressió addicional i innecessària, i seguir fent feina, però ja són ganes de posar pals a les rodes per part d’unes criatures subvencionades que són a l’esquerra independentista el que la ‘gauche divine’ del PSOE era al socialisme amb O.

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